Blablacar y Uber son demandados por taxistas

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Actualmente, existen distintas apps que ponen en contacto a particulares para la realización de trayectos en vehículos privados, llevándose  a cabo todo un comercio. Lo cierto es que el auge de este tipo de herramientas es todo un hecho. Blablacar cuenta con más de 6 millones de usuarios en toda Europa y ha conseguido convertirse en una de las redes digitales de referencia dentro de la llamada economía colaborativa. Por su parte, desde que se creó en 2009 la sociedad estadounidense Uber, que tiene entre sus inversores a Google, no ha parado de crecer hasta el punto de encontrarse en 70 países. Sin embargo, su legalidad está poniéndose en duda.  

El pasado mes de abril, la Confederación del Taxi de España exigió la retirada de Uber alegando que vulnera la legalidad establecida, fomenta el transporte pirata y no ofrece garantías a los viajeros.   

En juego están los derechos de los usuarios, que en tiempos de crisis buscan alternativas de transporte más económicas; los de los creadores de estas plataformas que les ponen en contacto, y el de los transportistas, que están viendo peligrar sus puestos de trabajo.  

Parte demandante

“Están quitándonos clientes que no les corresponden. Y estamos perdiendo dinero”. El que habla es Luis Berbel, presidente del Sindicato de Taxistas en Cataluña (STAC), que además ha explicado por qué considera que este negocio es ilegal. “Lo que no puede ser es que yo tenga que pagar una licencia y comprarme un vehículo determinado, además de un seguro de responsabilidad civil de más de 50 millones de euros, y ellos no hagan nada”. 

“La normativa dice que, cuando se produce un transporte en el que hay un precio o un intercambio económico, tiene que regularse por las normas del transporte. Exactamente igual a como lo hacemos nosotros”. 

Desde un punto de vista estrictamente legal, las organizaciones que se han manifestado en contra aseguran que estas aplicaciones fomentan la economía sumergida y la creación de una bolsa de fraude fiscal, ya que no existe “control administrativo alguno sobre los particulares que utilizan la aplicación”.

Uber, el P2P de los taxistas

Para el abogado Carlos Sánchez Almeida, “ante la actual situación de crisis están surgiendo muchas alternativas de colaboración entre ciudadanos que son absolutamente legítimas. Cualquiera se puede organizar para minimizar gastos. No hay economía sumergida en la medida en que no es una actividad económica orientada al lucro, ya que estos usuarios solo comparten gastos. Viene a ser lo mismo que lo que sucede con las páginas de enlace o P2P. Estas webs lo único que hacen es establecer un canal mediante el cual los usuarios se ponen de acuerdo”.

“Si existiese actividad económica, sí tendrían que pagar sus impuestos correspondientes y someterse a la normativa sobre transportes de viajeros. Pero no hay que olvidar que un usuario particular está en su derecho de quedar con amigos o desconocidos y compartir gastos. Lo único que tiene que hacer es tener al día el seguro del coche”.

Esta opinión no la comparte Luis Berbel: “No es cierto que en esa actividad sólo se compartan gastos: existe un claro lucro. La aplicación Uber toma nota del número de tarjeta de los usuarios y se lleva un porcentaje. El que se está llevando el negocio es Uber”.

“Otras aplicaciones ganan dinero por otras vías, como por ejemplo la publicidad. Todas están aquí para hacer negocio, no para ayudar a los ciudadanos a compartir transporte. Pedimos que se cierren por ilegales y por piratas. Entendemos que es lo mismo a abrir un taller o un bar sin ningún tipo de licencia”.

De momento, el Sindicato de Taxistas en Cataluña ha logrado que la Generalitat abra un expediente a Uber. Pero no cesará ahí su empeño en acabar con estas plataformas. Según ha reconocido Berbel a este diario, este mes tienen pensado reunirse con el Ministerio de Fomento “para que estas aplicaciones se prohíban en todo el territorio español”.

Hasta ahora, Uber se ha defendido aduciendo que es una empresa de tecnología que ofrece soluciones para la movilidad urbana, y que no se dedica al transporte de viajeros sino que sólo pone en contacto a particulares para que se beneficien mutuamente. De cualquier forma, las asociaciones de transporte público no son las únicas afectadas por la irrupción de los nuevos modelos de negocio en internet. Y es que todo apunta a que cualquier actividad, ante las posibilidades que ofrece la tecnología, pueda convertirse en obsoleta.

Margaret Soto

Soy aficcionada a los softwares y apps que te resuelven tus complicaciones del día a día, soy fan del click a lo que voy descubriendo cositas interesantes para compartirlas.

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