¿Cuánto tiempo en la pantalla debo permitirle a mi hij@ en un día?

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Sin duda, una de las cuestiones más apremiantes para los padres de hoy en día y sus hijos tiene que ver con la cantidad de tiempo que se debe permitir pasar a los niños frente a una pantalla. El crecimiento de los dispositivos móviles y aplicaciones orientado a los niños ha aumentado significativamente el número de horas que los niños pasan frente a las pantallas, por lo que existe una preocupación de los padres en cuanto a esto. Incluso por las aplicaciones que se etiquetan claramente para los niños, al igual que YouTube niños.

Esta es la pregunta equivocada. No hay una cantidad “correcta” de tiempo en pantalla, ni es la respuesta de la misma para todas las familias.

La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda que el tiempo de pantalla se limitará a menos de una o dos horas por día, y para los niños menores de dos años, lo menos posible.” Sin embargo, un estudio reciente de encontró que el 38 por ciento de todos los niños de menos de dos años de edad han utilizado un dispositivo móvil. En comparación con el 10 por ciento de hace dos años. Entre los niños de dos a cuatro años, la tasa ha pasado del 39 por ciento a 80 por ciento, y entre cinco a ocho años de edad, el uso de medios móviles ha aumentado del 52 por ciento a 83 por ciento.

La realidad es que los dispositivos móviles están en todas partes. Según un estudio de Common Sense Media del uso de los medios de comunicación de los niños en los Estados Unidos, más del 75 por ciento de los niños tienen acceso a un dispositivo móvil “inteligente” en casa.

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Demasiado tiempo en pantalla, incluso cuando es por motivos educativos, tiene efectos negativos. investigaciones han arrojado conclusiones de que se puede conducir a la obesidad infantil, los patrones de sueño irregulares, y para cuestiones sociales / conductuales. Sin embargo, también puede tener efectos positivos, lo que ha hecho la AAP para debatir la validez de su recomendación.

En última instancia, el mejor camino a seguir es que los padres deben averiguar lo que representa una cantidad razonable de tiempo de pantalla para sus hijos, y luego explorar cómo hacer esas horas lo más constructiva posible.

Un dato sorprendente que hemos encontrado a través Playkids es que los niños en realidad pasan más tiempo leyendo libros electrónicos y jugando online que mirar espectáculos.

Los padres pueden participar por hablar de lo que están viendo y haciendo. Esto apoya la adquisición del lenguaje, mejora la comprensión de un niño de lo que aprenden, y les ayuda a conectar lo que ven en la pantalla con el mundo real. Y, por supuesto, los padres también pueden pasar el tiempo jugando con sus hijos en la vida real, lejos del mundo digital.

Entonces ¿cómo saber qué aplicaciones son las “buenas” o “educativas”? En el diario Psychological Science and the Public Interest, un equipo de investigadores publicó una revisión de más de 200 artículos y estudios sobre cómo separar la educación de la entretenida. Ellos reducían sus conclusiones a cuatro pilares básicos.

En primer lugar, “los seres humanos aprenden mejor cuando participan activamente con el material.” Esto no significa tocar o deslizar, sino más bien “mentes a la obra” actividades que requieren el pensamiento intelectual y la manipulación de la información. Aunque técnicamente “interactivo”, un juego de disparos estilo arcade no califica como “mentes a la obra”. Es por eso que consideramos muy importante el diálogo entre padres e hijos acerca de su experiencia con el contenido, la exploración de conceptos importantes, intercambio de ideas, y como se relaciona con la vida.

En segundo lugar, los niños necesitan participar con el material, de manera reiterada lo que significa que también tienen que estar libre de distracciones. Las aplicaciones que están llenas de distracciones como sonidos o o juegos de lado, o peor aún, los anuncios, no fomentan el aprendizaje,  si su tema es académico.

En tercer lugar, los investigadores encontraron que “la información es procesada en un nivel más profundo cuando se relaciona de manera significativa al conocimiento pasado o cuando es personalmente relevante.”

Por último, pero no menos importante, las aplicaciones son más constructivos cuando permiten a los niños a interactuar socialmente con los demás, y así perfeccionar sus habilidades sociales, así como la adquisición de nueva información.

Las pantallas nunca deben convertirse en un sustituto de esos momentos invaluables dedicado a trepar a los árboles, lanzar una pelota, pintar con los dedos, o la cocinar juntos. Sin embargo, si te aseguras de que el contenido digital que tu hij@ consume le abre la mente, entonces no le reproches, solo hay que controlarle el tiempo que pase con los dispositivos.

¿Algún consejo o trucos sobre cómo mantener a sus hijos en equilibrio entre horas las horas en pantalla y su vida cotidiana?

Me encantaría escuchar sus opiniones en la sección de comentarios.

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