El aislamiento térmico puede ayudar a reducir más de 110 millones de toneladas de CO2

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El aislamiento térmico puede ayudar a reducir más de 110 millones de toneladas de CO2

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Sto Ibérica ofrece cinco claves para ahorrar en calefacción durante los meses de invierno. Entre los consejos, el aislamiento térmico es una de las apuestas más interesantes. Desde un punto de vista sostenible, su uso permite un ahorro anual de 16 millones de toneladas de gas de combustión

Las bajas temperaturas llevan a centrar la atención del hogar en la calefacción y en cómo conseguir que la casa se caliente al precio más bajo posible y ahorrando el máximo de energía. Durante esta época del año, a las facturas comunes de vivienda hay que sumar el incremento del gasto de combustible, un consumo energético que aumenta, según los expertos, un 7% por cada grado que se sube en el termostato. De hecho, su abuso se está restringiendo en algunas regiones, como la Comunidad de Madrid, por su contribución directa a la contaminación atmosférica.

Más allá de las pautas de conducta para el uso eficiente de la calefacción, los expertos de Sto, multinacional alemana líder en la fabricación de elementos constructivos para edificación sostenible, profundizan en este tema y exponen cinco consejos para evitar pérdidas de calor en una vivienda durante los meses de invierno.

Apostar por el aislamiento térmico. Cuando se trata de evitar el frío, el aislamiento de una vivienda es la mejor inversión para conseguir el confort del hogar, actuando, además, de forma responsable con el medioambiente. Económicamente, este aspecto puede llegar a suponer un ahorro de hasta un 60% en costes energéticos. Desde un punto de vista sostenible, un buen sistema de aislamiento puede conllevar un ahorro de energía anual de 16 millones de toneladas menos de gas de combustión. En un plazo de más de 60 años, esta solución supondría una reducción de emisiones de más de 110 millones de toneladas de CO2 y 35 mil millones de litros de gasóleo de calefacción. Por ejemplo, los sistemas de aislamiento térmico de Sto instalados hasta la fecha desde el origen de la compañía han ahorrado 69 mil millones de litros de combustible en calefacción.

Sellar grietas y huecos por las que pueda entrar el frío. Los expertos estiman que el aire que entra por estos puntos de las paredes equivalen a una ventana de 1,5 x 1 metro abierta continuamente. Es decir, una pérdida de calor de hasta el 25%. Hay diversos trucos caseros para evitarlo, por ejemplo, instalar empaquetaduras de goma detrás de los enchufes y los interruptores o usar un sellador de espuma para tapar las grietas más grandes alrededor de las ventanas, rodapié o cualquier otro punto de fuga. La hermeticidad es un concepto básico en el confort térmico ya que para mantener un hogar con una temperatura estable es indispensable el control de las infiltraciones, aspecto que se consigue también con la nueva familia de productos StoGuard para el control de la hermeticidad de las envolventes.

Aislar ventanas y persianas con pequeños trucos. Entre el 15% y el 35% de la perdida de calor que se produce en invierno, se escapa por las ventanas. Por ello, a lo primero que habrá que atender será al grosor de las cortinas (cuanto más gruesas, mayor será la barrera contra el frío), y a la hermeticidad de las ventanas. En caso de contar con cierres al uso, es muy útil colocar burletes adhesivos o instalar cinta adhesiva de sellado con espuma flexible impregnada, tipo Sto-Cinta. La caja donde se enrolla la persiana también puede ser otro de los puntos de fuga de calor en una casa. Para evitarlos, se recomienda aislar la estructura interior con poliestireno expandido o lana mineral de roca.

No obstante, si se cuenta con presupuesto, la mejor solución es instalar ventanas con rotura de puente térmico, o bien optar por el doble acristalamiento con cámara de aire, que reduce hasta un 40% la pérdida de calor respecto a una ventana sencilla. Para aquellos que no puedan permitírselo, también es muy útil colocar una lámina de plástico con burbujas sobre los cristales. Los marcos de madera también favorecen el aislamiento, pero su mantenimiento es mayor.

Cambiarse a la caldera de condensación. Una caldera antigua o de tipo G consume mucha más energía. Por ello, en algunas regiones hay ayudas autonómicas para sustituirlas por otras más eficientes, como las de condensación, que integra un mayor sistema de control, facilita el ahorro (hasta un 30%) y dispone de un intercambiador de calor especialmente diseñado para emitir menos partículas contaminantes a la atmosfera. Razón por la cual esté obligada su instalación en edificios de nueva construcción.

Paneles reflectantes en los radiadores. La primera regla es evitar cubrirlos, utilizarlos para secar ropa mojada o colocar muebles delante. Esto aumentará el consumo al evitar la emisión y circulación adecuada del calor. Un buen truco es utilizar paneles reflectantes o papel de aluminio en la parte trasera del radiador para evitar que el calor se fugue y disperse a través de la pared. No obstante, si este se encuentra debajo de una ventana, es recomendable colocar una repisa encima que detenga la elevación del aire caliente y su consiguiente pérdida.

Fuente Comunicae

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