Google Glass: Implicaciones Sociales

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Recientemente estuve leyendo el artículo de Simson Garfinkel sobre este tema y es un deber aclarar algunos puntos que tal vez a muchos no nos haya tocado al momento de hablar sobre este sorprendente dispositivo.

Google Glass comparte gran parte de sus componentes electrónicos y software con un teléfono inteligente, pero es algo muy diferente.

Usted sostiene un teléfono inteligente en la mano. Y lo hacemos en los restaurantes, en el cine, caminando por la calle, e incluso en la cama. Nosotros usamos los teléfonos inteligentes para revisar nuestro correo, actualizar Facebook, obtener instrucciones de conducción, buscar en Internet y, a veces, ni siquiera para efectuar llamadas. Pero a Glass te lo pones en la cara y transforma fundamentalmente todas estas interacciones humano-computadora, haciéndolas más íntimas. Debido a que usted no usa sus manos, y porque proyecta una imagen sobre una pantalla transparente suspendida delante de su ojo y utiliza una vibración para estimular el oído interno, utilizar Glass es como estar desnudo con la máquina: las sinapsis y cables unidos.

Glass es una maravilla de la integración y miniaturización, a pesar de que las especificaciones no parecen tan impresionantes

Es en este punto en el que debemos de concentrarnos más que nada. Cuan molesto es que nuestra pareja, compañeros de trabajo o estudios o cualquier persona con quien hayamos iniciado una grata conversación deba de sacar tu Smartphone o su Tablet. En múltiples ocasiones, es incluso posible que nosotros mismos hayamos hecho esto. Aun cuando dicha interacción con nuestros dispositivos electrónicos sea muy momentánea, causa en la otra persona una falta de interés, incluso la calidez propia del ser humano se pierde en la conversación.

Con electrónicos que vistamos, como es el caso del Glass de Google, cabe resaltar que nuestras conversaciones estarán sujetas a muchas malinterpretaciones, a sentimientos de falta de atención, pues no estaremos interactuando directamente con otro ser humano, sino con una computadora y al hacer esto, gestos, expresiones y otros ademanes propios de la conversación entre humanos se pierden.

Si levanto una cámara convencional a la altura de los ojos y presiono un botón, la gente que me rodea asume que estoy tomando una foto. Con Glass, puedo tomar una foto con un guiño. Si mantengo pulsado el botón del ratón táctil integrado en el lateral del dispositivo, Glass empieza a grabar un video y continúa hasta que lo paro, o hasta que el dispositivo se queda sin espacio de almacenamiento o su batería se acaba.

No sé ustedes, pero a mí no me gustaría sentir tantas inquietudes mientras converso de negocios con un posible cliente, o que mi novia grabe todas nuestras conversaciones para luego usarlas en mi contra 😀

Chica con Google Glass

En octubre del 2013, Cecilia Abadie fue detenida por exceso de velocidad por la patrulla de caminos de California. Cuando el oficial se dio cuenta de que llevaba su Glass puesto, recibió un cargo adicional por tener una pantalla de TV visible durante la conducción.

La multa fue desestimada un mes más tarde por falta de pruebas: el policía no vio que Glass estuviese habilitado mientras Abadie conducía y no podía probar si la pistola de radar había sido calibrada correctamente. Sin embargo, en California, y en por lo menos otros 37 estados, se tienen leyes que prohíben el funcionamiento de pantallas de televisión en los vehículos que puedan ser vistas por el conductor. El caso de Google Glass cae en una especie de vacío legal; los legisladores de algunos estados han puestos prohibiciones especificas sobre el uso de computadoras portátiles con pantallas montadas en la cabeza mientras se conduce.

Nos gustaría conocer vuestras opiniones sobre el tema, así que los invito a que lean el artículo por completo de Garfinkel y compartan. Hasta la próxima entrega.

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