Las ondas del sonido refuerzan los lazos de aquellas personas que viven lejos de sus familias y amigos

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  • Tot-em hace que personas que viven lejos de su familia y amigos puedan llevar consigo recuerdos únicos de sus seres queridos en una pulsera, un collar o un llavero con la forma de las ondas del sonido.

 El próximo día 27 se celebra el Día Mundial del Turismo y, en España, el debate sobre la turismofobia sigue encima de la mesa. Pero ¿qué hay de los viajes de los españoles? Mientras que los viajes por ocio han descendido un 2,6% en el primer trimestre de este año, el número de emigrantes por estudios o trabajo ha crecido desde 2009 hasta los 2,4 millones de personas, según el INE. Esta situación genera relaciones a larga distancia con la pareja, la familia y los amigos, por lo que el móvil, el ordenador o la tablet son imprescindibles para comunicarse, aunque sea de una forma menos intensa y más superficial. La startup Tot-em ofrece una manera de fortalecer esa conexión: llevar un objeto físico de la otra persona en la muñeca, el cuello o el bolsillo para almacenar momentos únicos.

Una de las cosas que más se echa de menos viviendo lejos de los seres queridos es la voz y los jóvenes fundadores de Tot-em han creado una línea de joyería diseñada a partir de las ondas del sonido. Con una simple grabación de voz o de cualquier otro sonido, representan las ondas en una pulsera, un collar, un llavero o una pieza de decoración. La voz es única y la pieza que la representa, también. Ese es el motivo por el que una figura exclusiva tan simple puede significar tanto para una persona.

Las cosas más importantes de la vida son las que no compartes con casi nadie, así que cuando nos decidimos a crear Tot-em tenía que ser algo único, cálido y privado” explica uno de sus fundadores, Javier Jiménez. Su socio, Javier Pérez, afirma que “la mejor parte es que todas las piezas tienen un código con el que puedes escuchar en nuestra web el mensaje que contiene y sentirte mucho más cerca de la persona añorada”.

Tot-em nació hace dos años con una inversión de 800€ y, a día de hoy, ha vendido más de 35.000 piezas en todo el mundo. Los jóvenes continuarán viajando y descubriendo otros países, ya sea por necesidad o por satisfacción, y esta joven firma madrileña seguirá ofreciéndoles la manera de sentirse más cerca de sus seres queridos con sus figuras en madera, plata, acero y metacrilato.

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