Encuentran solución al sobrecalentamiento de paneles solares

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Uno de los problemas a los que se enfrenta la energía fotovoltaica es que el sobrecalentamiento de los paneles –por otra parte, algo lógico y normal cuando el sol castiga con fuerza- provoca una importante pérdida de energía. Ahí reside la explicación a su relativa baja eficiencia y quien consiga salvar ese obstáculo logrará unos paneles que además de capaces de generar más energía tendrán una mayor vida útil. Una nueva vía llega de la mano del departamento de física de la Universidad californiana de Stanford, en Estados Unidos, que ha añadido una capa extra de sílice (Mineral formado por silicio y oxígeno) a un panel solar convencional y han logrado que la placa se autorefrigere y baje su temperatura, según publican en un artículo en  The Optical Society (OSA).

El secreto reside en el diseño y la forma que se da a la superficie de la célula, una suerte de microconos o pequeñas pirámides de apenas unas micras de grosor que dispersan el calor hacia fuera, una solución pasiva perfectamente asumible frente a la descabellada idea que sería aplicar soluciones industriales para refrigerar los paneles, algo inasumible desde el punto de vista económico.

Un panel solar soporta en condiciones normales unos 55 grados centígrados lo que acorta la vida útil de la misma y produce la pérdida de energía. Uno de los mayores expertos en energía solar del mundo, Sam Shelton, del Instituto de Tecnología de Georgia (EE.UU.) explica que “por cada incremento en un grado centígrado, la potencia de salida de la célula fotovoltaica se reduce a la mitad. Si se consiguiera bajar la temperatura que acumula la placa en 10 grados, la energía obtenida se incrementaría en un 5 por ciento. Diseños anteriores conseguían este objetivo a base de aumentar el coste total de la instalación, lo que no compensa la mayor energía obtenida. Nadie ha demostrado hasta ahora que su solución al sobrecalentamiento sea aplicable en el mercado real”, asegura.

Ése es el reto que tiene por delante el equipo de la universidad de Stanford. “En esta etapa de trabajo es muy difícil asegurar que nuestros dispersadores de calor se conviertan en un estándar en la fabricación de paneles solares, pero sí es una dirección fructífera para desarrollos posteriores. Lo que hemos demostrado es que, dado que la energía se pierde a elevadas temperaturas, la refrigeración radial con los conos nos permite obtener células más duraderas y eficientes, lo que se traduce en un potencial descenso en el precio de la energía”.

Natasha Martinez
Natasha Martinez

Periodista apasionada, corresponsal de TechPepper en San Francisco, amante de la tecnología y exploradora de todo lo que se mueve en Silicon Valley ,

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