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¿Qué significa spam y cómo evitar que nuestros e-mails acaben en «no deseado»?

La estrategia del envío de e-mails masivos es muy efectiva. Gracias a ella, conseguimos una mayor penetración de nuestros mensajes, servicios o productos para que los receptores puedan convertir. A través de un diseño atractivo y acorde a los valores y gama cromática de la marca, existe la posibilidad de que nuestros correos electrónicos cumplan con su cometido. Sin embargo, necesitamos saber cómo evitar el spam para que nuestros correos no terminen en “no deseado”. Después de todo el trabajo previo, es una lástima que caiga en saco roto, por lo que en este artículo desvelamos los tips para poder evitarlo.

Es fundamental utilizar una dirección de e-mail con dominio propio

Diseñar una newsletter para proceder a su envío no es una tarea que se realice en poco tiempo. Se necesita investigación, análisis y tiempo de diseño y redacción para que cada contenido quede claro. Una vez realizada esta tediosa tarea, llega el momento de proceder a su envío, pero no queremos que todo el trabajo que hemos hecho no haya servido para nada.

Que un e-mail se categorice como spam es la peor de las noticias. Para evitarlo, no solo tenemos que saber qué es el spam, sino aprender a evitarlo. El spam hace referencia a los mensajes que no han sido solicitados, especialmente publicitarios y enviados de manera masiva, pero también los que son maliciosos o fraudulentos. 

Lo primero que debemos hacer para evitar que nuestro correo electrónico termine en la carpeta de “no deseado” es usar una dirección de correo con dominio propio. Las cuentas genéricas son perfectas para nuestro correo personal, pero no para las empresas.

Por otra parte, mantendremos nuestra reputación IP bajo control. Es recomendable en este caso emplear el opt in double, para cerciorarnos de que los nuevos suscriptores estarán interesados en la recepción de nuestros correos. También vigilaremos que en nuestra lista de contactos prime la calidad y no la cantidad. Las cuentas que observemos que no interactúan con nuestras newsletters, es preferible suprimirlas para que nuestra tasa de apertura sea mayor.

Un elemento que evitaremos serán los acortadores de links y el uso masivo de imágenes. En mailing, si usamos Bitly o similares, activaremos todas las alarmas de spam. Con las imágenes ocurre algo similar, ya que quienes se dedican a hacer spam, las emplea para ocultar información.

Si observamos que nuestros correos terminan en “no deseado”, puede que la razón sea porque a nuestros destinatarios no terminan de gustarles los contenidos que reciben. Debemos apostar por la relevancia, usar un lenguaje cercano, pero nada comercial y asegurarnos de que siempre incluimos la posibilidad de que puedan cancelar su suscripción. Además de todo ello, los contenidos de nuestras newsletters deben ser diferentes y ofrecerle al usuario algo distinto para que decida a abrirlo y seguir siendo suscriptor.

Por último, no usaremos palabras como “urgente” o “lotería” en los asuntos para que abran nuestros e-mails. En este caso, se perciben como engañosos y se marcarán como spam. Ahora que conocemos los consejos más importantes para evitar que nuestras newsletters acaben en “no deseado”, es el momento de ponerlos en práctica para que nuestros mensajes lleguen a los destinatarios.

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