Agentes de IA para programación se someten a presupuestos jerárquicos para controlar gastos empresariales

Cognition lanza un sistema de presupuestos jerárquicos para su agente de inteligencia artificial Devin, permitiendo a las empresas distribuir y controlar el gasto en proyectos de programación basados en IA, con capacidad para detener sesiones si se agota el presupuesto.

Las jornadas en las que un agente de inteligencia artificial podía consumir recursos computacionales sin control parecieran estar llegando a su fin. Cognition ha introducido un sistema de presupuestos jerárquicos para Devin, su agente de programación basado en IA, una herramienta que permitirá a las empresas gestionar y optimizar su inversión en proyectos tecnológicos mediante distribución y control exhaustivos en distintos niveles organizativos.

A partir de ahora, los administradores podrán asignar presupuestos diferenciados a departamentos, proyectos e incluso a ingenieros individuales. Esta gestión pormenorizada permite monitorear el gasto de cada unidad y aprobar incrementos basados en la eficiencia en ingeniería, pero con una condición clara: si el presupuesto asignado a una tarea se agota mientras Devin está trabajando, la sesión será interrumpida automáticamente.

Este mecanismo nació a partir del feedback directo de los clientes, afirmó Lukas Burger, responsable de mercados y tecnología en Cognition. Según él, inicialmente la gestión de gastos funcionaba con controles básicos para equipos únicos, pero al expandirse su uso a nivel organizacional, se evidenció la necesidad de herramientas que permitieran distribuir y limitar el gasto de manera más granular.

Patrocinado

De proyectos piloto a la gestión del valor económico

El reto que abordaba Cognition no era únicamente el coste absoluto, sino la dificultad de administrar el gasto conforme el número de equipos y departamentos aumentaba. Burger mencionó que mientras una sola unidad podía manejar controles simples, ya no era viable para cientos de grupos en grandes corporaciones, como entidades bancarias, que deben repartir enormes compromisos de unidades computacionales (ACU). De hecho, algunas compañías habían desarrollado herramientas internas para gestionar esos presupuestos, evidenciando un vacío que Cognition buscaba cubrir con esta solución.

El desarrollo del sistema ha contado con la colaboración de algunas de las mayores empresas globales, que han probado el modelo manejando millones de unidades de cómputo utilizadas para medir el trabajo realizado por Devin.

Burger subraya que mientras en una fase piloto Devin puede haber pertenecido a un solo equipo, en implementaciones más amplias se vuelve un recurso compartido en múltiples departamentos con distintos responsables presupuestarios.

Presupuestos alineados con la estructura organizativa

La herramienta se ha diseñado para integrarse perfectamente con las prácticas empresariales existentes. El proceso parte de una asignación global de presupuesto que se distribuye entre unidades de negocio, y éstas lo reparten luego entre equipos y proyectos, permitiendo hasta tres niveles jerárquicos. El departamento central de TI conserva visibilidad completa y puede establecer límites generales sin necesidad de aprobar cada petición individual.

Además, las empresas ahora pueden reservar fondos para proyectos específicos que involucren a varios equipos, como iniciativas de modernización tecnológica, sin vincular ese gasto a departamentos particulares. También se aplican controles diferenciados según que Devin opere en la nube o en el entorno local de los ingenieros, facilitando un control exhaustivo sobre el gasto en ambas plataformas.

Qué sucede cuando el presupuesto se agota

El diseño del sistema busca minimizar la interrupción en la labor de los ingenieros. Según Burger, el sistema avisa a los usuarios con antelación cuando están a punto de superar sus límites y les permite solicitar ampliaciones directamente desde la interfaz del producto, agilizando así la gestión sin desviarlos de sus tareas.

Queda en manos de los administradores decidir si las solicitudes se evalúan manualmente o si se aprueban automáticamente, según los parámetros decididos para cada presupuesto.

Eficiencia como criterio para ampliaciones de presupuesto

Una de las novedades más destacadas es la opción de activar aprobaciones automáticas basadas en un Índice de Eficiencia que Cognition implementó recientemente. Este indicador mide las horas productivas por relación al consumo de Devin, permitiendo que aquellos ingenieros con mejores resultados puedan extender sus límites dentro de un techo determinado por el administrador.

No obstante, Burger advierte que aunque este índice mide eficiencia en términos de uso, no evalúa directamente la calidad del código ni los resultados empresariales.

Cuando un presupuesto se termina, la sesión de Devin se interrumpe, por ello los sistemas de alerta son vitales para que los equipos eviten parones inesperados. Además, Cognition está desarrollando funcionalidades que permitirán cambiar a modelos de menor coste tras alcanzar ciertos límites suavizados, para que proyectos cruciales puedan continuar sin interrupciones, aunque esta opción aún está en fase de desarrollo.

La empresa busca también un equilibrio para no imponer restricciones que limiten la productividad. Por ello, ofrece valores predeterminados con margen suficiente para evitar bloqueos innecesarios en usuarios activos.

Gran parte de las sorpresas en el gasto, señala Burger, ocurren por la falta de conocimiento sobre dónde realmente se está utilizando la capacidad, un problema que no se soluciona únicamente con la reducción de precios cuando los agentes ejecutan procesos complejos.

Medición del valor y control de costes integrados

Cognition es consciente de que el modelo de precios basado en consumo puede impactar en la adopción del producto si no se percibe un valor claro. Por ello, han invertido en herramientas para medir y controlar costes desde la propia plataforma, vinculando cada sesión de Devin con un presupuesto específico para ofrecer una transparencia total en el consumo por equipo, proyecto o unidad de negocio.

Los líderes pueden así evaluar el gasto por iniciativa y asignar costes según códigos internos o departamentos, facilitando la rendición de cuentas.

En cuanto a la valoración del retorno, Burger indica que las organizaciones más eficaces recurren a métricas ya establecidas como solicitudes de integración (pull requests) aprobadas, horas de ingeniería productiva y métricas DORA para evaluar el impacto real de Devin.

También destaca indicadores de negocio como la aceleración en el desarrollo del roadmap, la reducción del trabajo no planificado y la disminución del esfuerzo repetitivo en ingeniería, como muestras tangibles de la utilidad del agente.

El auge del FinOps para inteligencia artificial

Al comparar el nuevo foco en presupuestos para agentes de IA con el surgimiento de FinOps en la gestión de infraestructura cloud, Burger afirma que esta disciplina ya comienza a consolidarse. A diferencia de la evolución lenta en cloud, las empresas están adaptando rápidamente procesos ya existentes para el manejo financiero del gasto en estos agentes IA.

Un reciente informe de la FinOps Foundation refleja esta tendencia: el 98 % de las 1.192 empresas encuestadas en 2026 ya gestionan presupuestos para IA, frente al 31 % de hace dos años. Sin embargo, aún queda camino para conectar de manera efectiva la inversión en IA con resultados tangibles.

Lo diferencial en Cognition es que todo este control financiero está integrado directamente en Devin, sin necesidad de soluciones externas, facilitando una administración ágil y precisa.

Burger anticipa que la gestión de presupuestos para IA recaerá en equipos financieros estratégicos, quienes deben garantizar que la inversión se traduzca en beneficios reales para la cuenta de resultados, además de sus funciones habituales.

Add a Comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Patrocinado