Un grupo de científicos ha encontrado evidencias que apuntan a que la Tierra pudo fabricar gran parte de su agua interna hace aproximadamente 4.500 millones de años, durante las fases iniciales de su formación. Hasta ahora, la teoría predominante defendía que el agua terrestre llegó principalmente gracias a impactos de cometas y meteoritos. Sin embargo, recientes experimentos de laboratorio sugieren que la combinación de minerales presentes en las rocas junto con gas hidrógeno y las altas temperaturas a las que estaba sometido el planeta primitivo pudieron generar agua de manera interna.
Los investigadores han reproduciendo en condiciones controladas cómo se habrían comportado los materiales del manto terrestre durante su formación. Descubrieron que cuando ciertos compuestos rocosos sólidos entran en contacto con hidrógeno gaseoso y se calientan a varios cientos de grados centígrados, estos pueden reaccionar químicamente para formar agua. Esto implica que la Tierra no dependió exclusivamente de fuentes externas para obtener su agua, sino que pudo crear reservas significativas de ella mediante procesos geológicos internos.
Este hallazgo abre nuevas perspectivas en la comprensión del origen del agua en nuestro planeta, un elemento vital para el desarrollo y sostenimiento de la vida. También tiene implicaciones relevantes para la astrobiología y la búsqueda de vida en otros mundos. Si otros planetas rocosos pueden producir agua a partir de su propia materia e hidrógeno, se amplían las posibilidades de que existan océanos y condiciones habitables alejadas de nuestro sistema solar.
Según los autores del estudio, la capacidad de generar agua de forma interna podría ser un mecanismo común en la formación de planetas terrestres. Esto cambia la visión tradicional que consideraba el agua como un componente adquirido tras la condensación de sustancias en el espacio exterior o por impactos de cometas ricos en hielo. Ahora se contempla que la química de los minerales y el hidrógeno remanente en la nebulosa protosolar desempeñaron un papel activo en suministrar el líquido vital desde los primeros momentos.
Además de resolver un enigma sobre el origen del agua terrestre, esta investigación también influye en cómo se interpretan los datos de exoplanetas y sus atmósferas. La interacción entre la roca y el hidrógeno en planetas jóvenes podría ser una fuente importante de vapor y agua líquida, aspectos cruciales para evaluar su capacidad para sustentar vida.
El estudio se basa en experimentos que recrean las condiciones extremas de presión y temperatura del manto terrestre primitivo y mide la cantidad de agua generada a partir de reacciones químicas. Estos resultados se complementan con modelos geofísicos y análisis de muestras volcánicas que confirman la presencia de agua en las profundidades del interior planetario.
En definitiva, la investigación plantea un nuevo paradigma sobre la formación de los océanos y plantea que la Tierra medieval pudo fabricar el agua necesaria para el surgimiento de la vida desde dentro, mucho antes de la llegada de impactos externos que trajeran hielo y vapor. Este descubrimiento revolucionario aporta argumentos sólidos para reconsiderar la historia de nuestro planeta y la de otros similares en el cosmos.