En la localidad francesa de Bezannes se ha culminado un proyecto que podría revolucionar el mundo de la construcción: ViliaSprint², el edificio de apartamentos más grande de Europa creado mediante impresión 3D. Este innovador proyecto nace como una propuesta real y ejecutable acerca de cómo podrían diseñarse y erigirse las viviendas del futuro, dejando atrás la idea de simples pruebas de concepto.
Detrás de este ambicioso proyecto se encuentran Plurial Novilia, responsable del desarrollo; HOBO Architecture, encargados del diseño; y PERI 3D Construction, que llevó a cabo la impresión utilizando una impresora COBOD BOD2. La obra desafía las convenciones al replantear completamente la definición de un edificio.
El resultado consta de doce apartamentos de protección oficial, repartidos en tres plantas que suman 800 metros cuadrados habitables. Lo verdaderamente impactante es que toda la construcción se realizó in situ en tan solo 34 días, superando las previsiones iniciales que contemplaban 50 jornadas. Este dato por sí solo ya es digno de mención, pero lo que realmente convierte a ViliaSprint² en un hito es que es el primer edificio en Francia donde tanto la estructura portante como cada una de las paredes fueron impresas directamente en el lugar. La totalidad de las cargas estructurales se transmiten a través de las paredes impresas en 3D, sin emplear técnicas híbridas ni armazones tradicionales ocultos. Literalmente, la impresora soportó el «peso» de toda la construcción.
El diseño arquitectónico aprovecha al máximo las posibilidades de la impresión aditiva. Las formas curvas y fluidas, que resultan extremadamente costosas y complejas de conseguir con métodos convencionales de encofrado, son precisamente viables gracias a que la estructura fue moldeada por una máquina y no por trabajadores manuales. Este enfoque crea un lenguaje formal exclusivo para esta tecnología, una novedad poco común en proyectos de esta naturaleza. Los balcones, construidos en madera, aportan un contraste cálido frente al aspecto frío e industrial que podría generar la envolvente de hormigón.
La sostenibilidad no es un añadido posterior sino una característica intrínseca al edificio. La forma optimizada en curvas permitió ahorrar aproximadamente un 10% del volumen de hormigón necesario. El material empleado es un hormigón imprimible de Holcim bajo la tecnología TectorPrint, que forma parte de la gama ECOPact con reducción de emisiones de CO₂, reforzado con fibras sintéticas macro. Además, se utilizó aislamiento de perlita, 500 metros cuadrados de paneles fotovoltaicos y un sistema híbrido de bomba de calor y gas fabricado por Atlantic Systèmes que otorgan una autosuficiencia energética del 60%, cumpliendo con las exigencias medioambientales RE2020 que Francia pretende tener operativas en 2025.
Curiosamente, el edificio de impresión 3D está ubicado junto a un bloque idéntico construido por métodos tradicionales y simultáneamente. Esta comparación en paralelo evidenció que el proceso aditivo terminó la construcción tres meses antes y que para levantar las paredes fueron necesarios solo tres operarios, frente a los seis que se precisaron en la construcción convencional. Este ahorro laboral cobra especial relevancia dado el déficit progresivo de mano de obra cualificada en el sector de la edificación.
Mirando hacia adelante, Plurial Novilia ya tiene en mente un nuevo desafío: edificar aproximadamente 40 viviendas utilizando simultáneamente dos impresoras 3D, con el objetivo de reducir los tiempos de impresión hasta un cuarto respecto al actual. ViliaSprint² no representa el final del camino, sino la confirmación de que esta forma de construir es viable y se perfila como el futuro inmediato en la arquitectura residencial.