Los altavoces inalámbricos tradicionales suelen esconderse discretamente en una esquina o una estantería, aceptando que su colocación condiciona inevitablemente la calidad acústica. Sin embargo, la innovación en diseño no ha evolucionado al mismo ritmo que la tecnología de audio que estos dispositivos incorporan. El concepto Mirage Onda aborda esta problemática desde dos frentes: una marca canadiense con casi cinco décadas de experiencia en sonido omnidireccional y un estudio de diseño que concibe el altavoz como una escultura con presencia propia en el espacio.
Mirage, conocida por ser la pionera en altavoces bipolares desde 1987, ha desarrollado durante décadas la tecnología omnipolar, basada en la idea de que el sonido debe irradiar en todas las direcciones, recreando la experiencia acústica de un espacio en vivo y no centrada en un único punto de escucha. Este principio fundamenta el diseño del Onda, que ofrece un sonido envolvente de 360 grados gracias a su arquitectura acústica integral.
El altavoz está equipado con cuatro woofers situados en la base, que generan unos graves cálidos y redondeados que llenan la habitación con profundidad y cuerpo. A su vez, un driver de rango medio orientado hacia arriba, acompañado de un difusor, garantiza una distribución uniforme del sonido, mientras que un tweeter con un difusor dedicado reproduce las frecuencias altas con claridad y precisión.
Este diseño elimina la necesidad de que el oyente se sitúe en un lugar concreto para disfrutar de una experiencia sonora óptima. La interfaz táctil retroiluminada, ubicada entre la base y la plataforma superior, añade funcionalidad sin restar elegancia. La rejilla superior del altavoz, que se puede retirar fácilmente gracias a un sistema magnético, deja a la vista el tweeter en el característico color púrpura profundo de Mirage, reforzando el carácter distintivo del dispositivo.
Cuatro pilares de aluminio pulido conectan la parte inferior con la plataforma superior, creando una estructura suspendida y llamativa. La base, con una silueta redondeada en forma de cuadrado, bordes suavizados y un perfil monolítico, dota al altavoz de un carácter atemporal que se integra con facilidad en ambientes contemporáneos. La rejilla de tela envuelve el cuerpo con un textil bicolor que aporta calidez a una forma que de otro modo podría resultar demasiado industrial. El Onda se ofrece en tres combinaciones cromáticas: tono arena cálido, carbón y negro total, cada una aportando su propia personalidad sin alterar las proporciones del diseño.
Colocado en el centro de una sala, en una mesa auxiliar o junto a un sofá, el altavoz mantiene una calidad sonora constante y homogénea, ya que su sonido no depende de la proximidad nor ubicación del oyente respecto a los drivers. Esta característica es la esencia y la promesa práctica del audio omnidireccional a escala de habitación, una cualidad que rara vez se encuentra incluso entre modelos de gama alta.
El Mirage Onda fusiona el legado de la marca con una estética minimalista y sofisticada, reflejando claridad, equilibrio y una presencia escultórica poco habitual en un dispositivo de audio que debe justificar su lugar en cualquier espacio no solo por su apariencia, sino por la calidad sonora que ofrece. Ambas dimensiones son igualmente importantes y el Onda las aborda con la misma dedicación, posicionándose como una auténtica pieza de diseño y tecnología para los amantes del sonido y la decoración.