Por primera vez, un equipo científico ha evidenciado que el ADN humano antiguo puede perdurar durante miles de años adherido a las paredes de las cuevas. Este hallazgo supone un avance significativo para el estudio de la actividad humana en la prehistoria, al abrir una nueva ventana para investigar vestigios biológicos sin necesidad de restos óseos.
La investigación, llevada a cabo en el marco del proyecto First Art, ha sido liderada por un grupo de expertos de España y Portugal, en estrecha colaboración con instituciones académicas de Reino Unido, China y Alemania. La iniciativa combina disciplinas diversas, desde la paleogenética hasta la arqueología y la geología, para desarrollar técnicas innovadoras capaces de recuperar y analizar estas trazas genéticas atrapadas en materiales rupestres.
El ADN antiguo que se conserva en las cavernas representa un archivo excepcional que complementa las fuentes tradicionales, como fósiles o utensilios, y posibilita una comprensión más profunda de la presencia y el comportamiento de humanos prehistóricos. Aunque la detección y la extracción de este ADN en las superficies de las paredes ha sido un desafío técnico importante, los avances biomoleculares permiten ahora activar esta nueva metodología.
Este descubrimiento puede revolucionar la forma en que se estudian asentamientos y movimientos humanos en el pasado lejano, ofreciendo datos inéditos sobre la diversidad genética, patrones migratorios y las relaciones entre diferentes grupos de homínidos. Asimismo, ofrece pistas sobre el uso y la ocupación de espacios interiores en tiempos antiguos, aportando contexto a las manifestaciones artísticas y culturales descubiertas en numerosas cavidades alrededor del mundo.
En definitiva, la capacidad de extraer ADN de las paredes de las cuevas amplía el alcance de la arqueología y la paleogenética, facilitando la reconstrucción del pasado humano con un nivel de detalle que hasta ahora no era accesible, y consolidando la cooperación internacional para desvelar los secretos de nuestra historia más remota.