Gracias a los avances constantes en modelos de inteligencia artificial, algunas áreas dentro de las empresas avanzan a gran velocidad, aumentando su productividad y obteniendo insights que antes requerían tiempo y esfuerzo considerables. Estos equipos emplean la IA para acortar plazos, automatizar tareas tediosas y mejorar la calidad de su trabajo de forma notable.
No obstante, otras áreas no han superado aún barreras como la falta de una implementación formal, aprobaciones necesarias o incluso una guía clara sobre cómo comenzar. Esta brecha creciente entre quienes manejan la IA y quienes no, refleja un problema estructural que exige un nuevo modelo operativo para enfrentarlo.
Más que acceso: tus equipos necesitan apoyo real
Habitualmente, cuando los líderes observan esta disparidad en el dominio de IA, asumen que basta con proveer las mismas herramientas a todo el mundo, dar formaciones generales y contratar especialistas para el departamento IT.
Sin embargo, tener acceso solo es el punto de partida. Harvard Business School ha demostrado que aunque los empleados completan tareas un 25% más rápido y mejoran resultados en más de un 40% cuando usan IA, esta mejora se desvanece si carecen de comprensión sobre cuándo y dónde emplear estas herramientas. Lo que realmente impulsa el éxito es la fluidez, no solo la disponibilidad de tecnología.
Esto significa que los responsables de departamento deben recibir orientación específica sobre cómo aplicar las capacidades de IA dentro del contexto cotidiano de su área. Sin este conocimiento, es imposible formular las preguntas adecuadas y alcanzar su máximo potencial.
Muchas veces, los equipos intentan simplemente insertar nuevas herramientas en procesos existentes, cuando en realidad deberían replantear completamente esos procesos. La revolución que supone la IA exige renovar la estrategia, no solo evolucionar fórmulas antiguas.
Por ejemplo, un equipo de ventas podría solicitar al departamento de IT una mejora puntual para asignar mejor los leads. Pero sólo con una visión global y un análisis profundo, se descubre que todo el sistema de datos que alimenta ese proceso es demasiado complejo, lo que abre la oportunidad de rediseñarlo integralmente y automatizar el seguimiento de forma inteligente.
En definitiva, no se trata solo de ofrecer licencias de software ni crear canales en Slack: se requiere apoyo técnico y estratégico para reinventar el trabajo desde cero y adaptar la IA a necesidades reales.
La fluidez en IA debe integrarse como un pilar estructural
El modelo tradicional donde un equipo centralizado gestiona los requerimientos, los interpreta aisladamente y entrega soluciones meses después, ya no es viable. Las capacidades de inteligencia artificial evolucionan tan rápido que esta lentitud impide aprovechar su potencial.
Una alternativa eficiente combina un “núcleo” central responsable de estrategia, gobernanza y patrones reutilizables, con ingenieros de IA integrados directamente en las distintas áreas de negocio. Estos ingenieros actúan como “radios” que ayudan en el día a día a descubrir casos de uso específicos y facilitan la comunicación y el aprendizaje entre departamentos.
Estos profesionales son la pieza clave: en áreas que comienzan, construyen y prototipan; en departamentos con madurez, se centran en capacitar equipos para que puedan usar la IA con independencia, además de contribuir al núcleo central con patrones y mejores prácticas.
Convierte la fluidez en tu ventaja competitiva
El modelo operativo que establezcas definirá cómo trabajan tus equipos realmente. Una alta fluidez en IA fortalece procesos y conocimiento institucional, haciendo que los resultados mejoren progresivamente. Cada problema resuelto amplía la capacidad de respuesta y autonomía de la organización.
Según McKinsey, la clave para que una empresa obtenga un impacto significativo a partir de la inteligencia artificial radica en rediseñar los flujos de trabajo, algo que es imposible sin que los equipos comprendan bien cómo interactuar con la IA.
Ahora que la mayoría de organizaciones están adoptando tecnologías de IA, el verdadero desafío es que su modelo operativo facilite a sus equipos identificar y aplicar las soluciones más adecuadas. Si esa estructura no existe, será necesario cerrarla para no perder terreno competitivo.