Carimatec revoluciona la fabricación de alineadores dentales con impresión 3D de alta velocidad

La empresa surcoreana Carimatec ha desarrollado una avanzada tecnología de impresión 3D que acelera la producción de moldes para alineadores dentales personalizados, con capacidades industriales que mejoran la velocidad y calidad del proceso.

La fabricación de alineadores dentales transparentes requiere la producción de una serie de moldes, cada uno ligeramente diferente, que reflejan las etapas sucesivas de la corrección dental prevista para cada paciente. Antes de moldear las férulas plásticas, los laboratorios dentales necesitan generar modelos digitales y físicos personalizados. Aquí es donde Carimatec, compañía especializada en impresión 3D con sede en Seúl, ha encontrado un nicho donde la impresión aditiva industrial no solo es viable, sino también económicamente eficiente.

Carimatec ha producido más de 500.000 moldes para configuraciones de alineadores transparentes. Este volumen revela claramente una necesidad constante: los laboratorios requieren una gran cantidad de modelos geométricamente distintos, con tiradas cortas y muy personalizadas. Este escenario difiere radicalmente de la fabricación tradicional, que se orienta a grandes series de objetos idénticos.

En una presentación en Seúl, un representante de la compañía explicó que el proceso comienza con un escaneo dental que se transforma en un modelo digital; a partir de ahí, la impresora genera una serie de moldes que representan las fases por las que pasarán los dientes durante el tratamiento.

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Estos moldes sirven como base para formar, mediante termoformado al vacío, las férulas transparentes. La capacidad de producción es notable: un solo ciclo de impresión puede fabricar entre 50 y 60 moldes en apenas 60 a 90 minutos, lo que supone una aceleración significativa frente a métodos convencionales.

El principal atractivo de Carimatec no reside únicamente en la venta de impresoras 3D, sino en ofrecer un ecosistema completo que incluye hardware, resinas y software de corte, optimizado para una producción eficiente. Su tecnología utiliza Digital Light Processing (DLP), un método que proyecta una imagen para curar por completo una capa de resina líquida simultáneamente, en lugar de curar punto a punto como en la impresión láser tradicional.

Este sistema presenta una ventaja inherente en velocidad, aunque las impresoras de resina convencionales enfrentan un cuello de botella en la etapa de separación de la capa recién curada del film del fondo del depósito de resina. La innovación de Carimatec se llama C-CAT (Carima Continuous Additive Technology), que reduce la fuerza necesaria para separar la pieza, permitiendo un proceso más continuo y reduciendo tiempos muertos asociados a ciclos repetitivos de levantamiento, pelado, llenado y reajuste.

La impresora Carimatec X1 alcanza velocidades superiores a 40 centímetros por hora, y según otros materiales de la empresa, C-CAT podría llegar hasta los 60 centímetros por hora en determinadas condiciones, cifras que suponen un salto significativo en productividad siempre que se consideren correctamente los parámetros de resina, grosor de capa y requisitos del producto final.

Además, Carimatec ha desarrollado otra tecnología llamada S-BAT, que mejora la uniformidad de la impresión en dispositivos que emplean múltiples unidades ópticas para cubrir áreas más amplias. Esta tecnología calibra los puntos de unión entre las proyecciones de luz para minimizar las costuras visibles y asegurar un curado homogéneo, de forma que el objeto impreso parezca haber sido fabricado bajo una única fuente continua de luz.

En cuanto a materiales, Carimatec ofrece una amplia gama de resinas específicas para distintos usos, incluyendo opciones elastoméricas, resistentes a altas temperaturas, cerámicas y retardantes de llama. Cada resina cuenta con parámetros de exposición definidos, como intensidad UV y tiempo de curado, lo que mejora la consistencia y repetibilidad en la producción. La completa integración de hardware y materiales garantiza un control superior frente a la utilización de resinas genéricas de terceros.

Su sistema industrial DM400 está diseñado para funcionar de manera automatizada, pudiendo imprimir, separar, limpiar, curar, secar y recolectar piezas con mínima intervención humana. Según la empresa, este equipo es capaz de producir más de 800 unidades al día en un flujo de trabajo configurado, lo que evidencia la escalabilidad de la solución para demandas industriales.

Carimatec colabora con varios actores clave del sector odontológico y de materiales, entre ellos la empresa japonesa Shofu, que utiliza la impresora dental DLP S-WAVE IMD-S y proporciona software y firmware propios desarrollados por Carima para su funcionamiento. También mantiene acuerdos con proveedores estadounidenses como Tethon 3D en materiales cerámicos y CR Mining Solutions, aunque no se han detallado los niveles de cooperación precisos.

Fundada en 2000, Carimatec no es una startup emergente, sino una firma consolidada que lanzó su primera impresora DLP en 2009 y presentó la tecnología C-CAT en 2016. La verdadera innovación de la compañía radica en demostrar que la impresión con resina puede cumplir con las exigencias industriales en términos de velocidad, fiabilidad, acabado de piezas, certificación de materiales y coste.

El potencial de mercado para sus tecnologías es amplio, abarcando no solo ortodoncia personalizada, sino también calzado a medida y componentes interiores en la industria automovilística. Cada uno de estos sectores exige requisitos específicos en durabilidad, certificación y economía de producción, por lo que quedan por validar en la práctica las mejoras en velocidad sin sacrificar calidad y control.

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