El ruido de los motores amenaza el crecimiento y la supervivencia de los peces de los arrecifes

Un estudio demuestra que la exposición al ruido de los motores de embarcaciones durante las primeras etapas de desarrollo de los peces de arrecifes afecta su crecimiento y su capacidad para escapar de depredadores, con consecuencias que perduran más allá de la presencia del ruido.

El ruido provocado por los motores de las embarcaciones podría estar causando daños mucho más profundos en la vida marina de lo que se pensaba. Investigadores de la Universidad de Exeter, la Universidad de Bristol y la Universidad James Cook han descubierto que la exposición repetida a este ruido durante las fases iniciales de desarrollo de los peces que habitan los arrecifes coralinos no solo afecta su crecimiento, sino que también altera sus respuestas ante amenazas.

Esta investigación revela un costo oculto del tráfico marítimo en los ecosistemas de arrecifes, con impactos que se mantienen incluso después de que las embarcaciones han desaparecido del entorno.

Los resultados han sido publicados en la revista científica revisada por expertos Environmental Pollution el 28 de agosto de 2026.

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La importancia de los peces de arrecife

Los peces de arrecife dependen de estos ecosistemas para alimentarse, refugiarse y reproducirse. Los arrecifes coralinos albergan una enorme diversidad marina y constituyen el hábitat de miles de especies, especialmente en aguas tropicales y subtropicales.

Sin embargo, estos ecosistemas están sometidos a diversas presiones derivadas de actividades humanas, entre ellas el ruido subacuático, que es una perturbación menos visible pero significativa. Los motores de las embarcaciones generan sonidos persistentes que alteran el ambiente en el que los peces jóvenes se desarrollan.

Para evaluar los efectos a largo plazo, los científicos centraron su estudio en la especie spiny chromis (Acanthochromis polyacanthus), un pez habitual del Gran Arrecife de Coral australiano.

Exposición al ruido en etapas tempranas

La investigación consistió en exponer a los peces a grabaciones de ruido de motor de embarcaciones o a sonidos naturales de arrecife durante dos fases distintas: embrión y recién nacidos.

Dividieron a los animales en cuatro grupos: unos escucharon sonidos naturales en ambas etapas; otros fueron expuestos al ruido de motor en ambas fases; y los dos grupos restantes alternaron entre estos dos tipos de sonido tras la eclosión.

La duración total de la exposición fue de hasta 78 días. Posteriormente, se interrumpió cualquier reproducción sonora 24 horas antes de evaluar las respuestas de los peces en silencio absoluto, permitiendo identificar efectos duraderos y no meramente reacciones inmediatas al ruido.

Alteraciones en la respuesta ante depredadores

Para comprobar si el ruido influía en la capacidad de escapar de peligros, los científicos simularon un ataque de depredador lanzando un peso a la superficie del agua. Normalmente, el spiny chromis responde doblando su cuerpo en forma de «C» y nadando rápidamente en dirección contraria.

Los resultados indicaron que en peces expuestos a sonidos naturales en alguna fase, el 80% respondió correctamente al ataque simulado, aunque un 20% cometió el grave error de nadar hacia el peligro.

En contraste, solo el 68% de los peces expuestos al ruido de motor en ambas etapas reaccionaron, y de estos, un alarmante 40% se dirigió hacia el depredador.

Dado que la prueba se realizó en ausencia de ruido, queda claro que la exposición precoz modificó de forma duradera la forma en que los peces perciben y reaccionan ante amenazas.

Impactos en el crecimiento

Además, los peces expuestos al ruido tras la eclosión mostraron un tamaño corporal un 7% inferior al de aquellos que solo escucharon sonidos naturales. Este retraso en el crecimiento podría estar vinculado a varios factores, incluida la alteración del cuidado parental, afectando la oxigenación de los huevos y aumentando el estrés o dificultad para alimentarse.

Sophie Nedelec, investigadora principal, puntualizó que el ruido puede generar efectos acumulativos que perjudican la valoración del riesgo y el desarrollo físico.

Impactos persistentes tras la desaparición del ruido

Los resultados evidencian que la contaminación acústica en etapas tempranas puede provocar alteraciones en el crecimiento y comportamientos clave de supervivencia, incluso cuando el pez se encuentra en un ambiente acústico tranquilo.

Esta combinación de menor tamaño y respuestas deficientes ante depredadores representa una desventaja significativa en la naturaleza, donde la rapidez y eficacia para evadir el peligro determinan la supervivencia.

Posibles medidas para mitigar el impacto

Los investigadores recomiendan limitar el tráfico de embarcaciones motorizadas cerca de los arrecifes durante la temporada de reproducción. Esta medida podría reducir la exposición de los peces jóvenes al ruido y contribuir a la conservación de estos ecosistemas tan valiosos y vulnerables.

En resumen, el ruido de motor no es sólo un molesto sonido para los peces de arrecife: puede obstaculizar su desarrollo y su habilidad para sobrevivir ante depredadores, poniendo en riesgo la salud y el equilibrio de los arrecifes coralinos.

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