Un estudio reciente desarrollado por la Universidad del País Vasco (EHU-UPV) concluye que para establecer una economía sostenible del hidrógeno verde es imprescindible no sólo avanzar en tecnología, sino también implementar políticas que garanticen beneficios ambientales, la competitividad económica y el compromiso social.
Investigadores del centro han evaluado distintas configuraciones en la producción del hidrógeno y las rutas globales de transporte basadas en sistemas LOHC (Carrier Orgánico de Hidrógeno Líquido, por sus siglas en inglés). El análisis no identifica un escenario ideal único, pero destaca que la tecnología LOHC posee un potencial considerable para desempeñar un papel central en el comercio mundial del hidrógeno verde en un futuro próximo.
La tecnología LOHC permite almacenar y transportar el hidrógeno de forma líquida, lo que facilita su distribución internacional segura y eficiente, superando limitaciones técnicas y logísticas que otras modalidades presentan actualmente. Este avance es clave para integrar el hidrógeno verde dentro de cadenas globales de suministro más efectivas y menos contaminantes, facilitando su llegada a mercados dependientes de energías limpias.
El equipo de investigación sostiene que, aunque mejorar la tecnología es vital para reducir emisiones y costos, es igualmente crucial combinar estas innovaciones con una regulación que valore y proteja el entorno social. Esto incluye fomentar la generación de empleo local, aplicar estándares ambientales rigurosos y promover la aceptación social en las comunidades implicadas en la producción y transporte del hidrógeno.
El estudio enfatiza que sin el establecimiento de salvaguardas sociales, la expansión acelerada del comercio del hidrógeno verde podría generar tensiones, desigualdades económicas o impactos negativos sobre poblaciones vulnerables, contrarrestando los beneficios medioambientales perseguidos.
Por ello, propone un enfoque integrado donde la política ambiental y social tengan el mismo peso que los avances técnicos y económicos. Esto permitirá no sólo reducir la huella de carbono global sino también fortalecer cadenas de suministro sostenibles y responsables que contribuyan a una transición energética justa.
Los resultados apuntan a que la adopción generalizada de hidrógeno verde en mercados internacionales será posible en los próximos años, siempre y cuando se implementen estrategias que combinen innovación tecnológica con una gobernanza que balancee intereses económicos, ecológicos y sociales.
Esta investigación ha sido publicada en la revista Chemical Engineering Journal y representa un importante paso para definir cómo desarrollar una industria global del hidrógeno que responda a las demandas climáticas del siglo XXI sin dejar de lado la justicia social.