Los primeros instantes de la formación del sistema solar fueron un periodo marcado por un caos absoluto. Pequeños cuerpos sólidos, conocidos como planetesimales —que podían medir desde cientos de metros hasta centenares de kilómetros— colisionaban entre sí para formar planetas o se dispersaban en el espacio. Incluso, se cree que la Luna se formó tras un impacto gigante con la Tierra por parte de un cuerpo de tamaño planetario.
En medio de esta vorágine de movimientos, parece que parte del material en órbita terminó cayendo dentro del propio sol. El 10 de septiembre de 2026, un grupo de investigadores propuso que una súper-Tierra —un planeta varias veces más grande que nuestro planeta— pudo haber sido tragada por el sol hace miles de millones de años. Esta interacción violenta podría haber dejado una peculiar huella química en el interior solar, detectable en la actualidad.
Este fascinante hallazgo fue publicado ese mismo día en la revista científica Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, con revisión por pares, y abre nuevas perspectivas sobre la historia temprana de nuestro astro rey.
La huella química de un planeta perdido
Mutlu Yildiz, investigador principal de la Universidad de Ege en Turquía, explicó que “este nuevo estudio sugiere que un planeta con una masa varias veces la de la Tierra pudo haberse desplomado en el joven sol, dejando una marca química duradera en su interior”.
Según los científicos, al adentrarse en las capas externas del sol, este cuerpo planetario podría haberse mantenido casi intacto durante cierto tiempo, perdiendo poca masa antes de fundirse completamente con la estrella. Así, es posible que hubiera dejado una especie de firma química antes de ser consumido por completo.
¿Explicación para enigmas solares?
Los expertos han estado desconcertados durante décadas por la escasez de litio en la superficie solar. Asimismo, los modelos físicos tradicionales no logran reproducir con precisión algunas observaciones helioseísmicas, como la profundidad exactade la zona de convección, que se estima en unos 200.000 kilómetros.
Yildiz señaló que la absorción de una súper-Tierra podría contribuir a resolver estas discrepancias: “Al modelar la evolución solar y comparar con observaciones detalladas del interior del sol, descubrimos que la ingestión de un planeta de este tipo podría explicar las diferencias persistentes entre los modelos estándar y las observaciones, incluyendo cambios sutiles en la estructura interna y la baja abundancia de litio”.
Además, el equipo se planteó si estos problemas podrían tener un origen común en la química inicial del sol, ya que las estrellas jóvenes están envueltas en discos protoplanetarios donde el material puede circular entre el disco y la estrella. Dado que los planetas se forman con una composición química diferente a la del gas circundante, la posible ingestión de un planeta joven podría haber dejado una firma química única en el sol.
Validando la hipótesis
Para poner a prueba esta idea, los investigadores utilizaron el código de evolución estelar MESA, que es open source y ampliamente empleado para simular la estructura y evolución de estrellas. El análisis abarcó distintas variables, incluida la cantidad de masa necesaria que el sol debió haber ingerido para mostrar la composición observada hoy.
El modelo que mejor encajó con las evidencias implicó la caída hacia el sol de un planeta con entre 5 y 10 veces la masa de la Tierra, similar a una súper-Tierra.
Este planteamiento no solo ayuda a explicar la insuficiencia de litio, sino que también se alinea con las observaciones de la estructura interna solar. Yildiz comentó: “Esperábamos que la ingestión planetaria afectara la estructura solar, pero no que los cálculos convergieran en un rango tan específico de masa para la súper-Tierra. Fue uno de los hallazgos más sorprendentes del estudio”.
Sin embargo, los autores advierten que, a día de hoy, no es posible afirmar con certeza que el sol engullera un planeta, aunque esperan que futuras investigaciones aporten observaciones adicionales que refuercen esta teoría.
¿Dónde está la súper-Tierra que falta en nuestro sistema solar?
En la galaxia, los planetas tipo súper-Tierra son relativamente comunes. De los más de 5.000 exoplanetas confirmados, alrededor del 30 % son este tipo de mundos rocosos y superdimensionales en comparación con la Tierra. Entonces, ¿por qué no vemos una súper-Tierra en nuestro propio sistema solar?
Una posibilidad es que ese planeta desaparecido se haya convertido en parte del sol mismo. Estudios previos han sugerido que:
“Uno o más planetas tipo súper-Tierra podrían haberse formado dentro de la órbita de Mercurio y migrado hacia el sol a través del disco de gas, cayendo en el joven astro.”
Yildiz añadió: “La anterior investigación planteaba esa posibilidad. Nuestro trabajo pregunta si el sol todavía podría guardar evidencia observable de que esta ingestión realmente ocurrió, y creemos que sí. El siguiente paso será ver si estas huellas químicas pueden detectarse de forma independiente”.
En resumen, los modelos actuales sugieren que el sol pudo haber absorbido una súper-Tierra en una etapa muy temprana de su formación, dejando un rastro que ayuda a resolver antiguos misterios sobre su composición y estructura interna.