El gobierno de Escocia ha aprobado nuevas medidas para intensificar el control sobre las solicitudes de construcción de centros de datos hyperscale, sin llegar a prohibir su desarrollo por completo. Así lo ha decidido el Parlamento escocés, que rechazó la propuesta de una moratoria total impulsada por los Verdes escoceses.
A partir de ahora, cualquier solicitud para levantar un centro de datos con una capacidad superior a 50 megavatios (MW) deberá presentar previamente una Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) exhaustiva. Estas reglas entraron en vigor en la jornada de hoy, estableciendo un nuevo marco normativo para la instalación de estas infraestructuras cruciales pero controvertidas.
Fiona Simpson, planificadora jefe, destacó en una carta oficial que «identificar la necesidad de una EIA desde las etapas más tempranas del proyecto permite integrar medidas de mitigación que minimicen los impactos medioambientales desde el diseño inicial, fomentando centros de datos verdes y un desarrollo sostenible de infraestructuras». Además, Simpson apuntó que esta consideración ambiental temprana «reduce el riesgo de retrasos en fases posteriores y facilita el proceso de aprobación de los proyectos».
Se ha señalado también que, mientras no se formalice la guía nacional de planificación —prevista para principios de 2027—, no se tomarán decisiones respecto a solicitudes para nuevos centros de datos.
Los Verdes de Escocia defendían una moratoria completa para frenar la expansión de estos centros, alegando preocupaciones ambientales y sociales. Patrick Harvie, portavoz de este partido, expresó su decepción por el rechazo a esta propuesta: «Esta votación fue una oportunidad para priorizar el interés nacional y la tranquilidad de las comunidades locales frente a los beneficios de las grandes empresas, pero se ha optado por la ambigüedad, generando más preguntas que respuestas».
Actualmente, existen numerosas solicitudes activas para construir nuevos centros de datos en toda Escocia. Se espera que al menos dos de estas solicitudes reciban una resolución antes de que finalice el año, destacando un proyecto en Fife que podría convertirse en el segundo mayor centro de datos a nivel mundial.
Escocia se presenta como un emplazamiento atractivo para este tipo de inversiones gracias a su liderazgo en energías renovables y a la disponibilidad de antiguos terrenos industriales con acceso a infraestructuras eléctricas existentes.
No obstante, los Verdes alertan de que solo aprobando las primeras 24 solicitudes activas, el consumo eléctrico de estos centros superaría una vez y media la demanda máxima actual de todo el país, estimada entre 4,5 y 6 gigavatios (GW).
Además, el uso actual de técnicas de refrigeración para estos centros conlleva un elevado consumo de agua, y las comunidades cercanas han reportado niveles significativos de ruido, lo que agrava las preocupaciones sobre el impacto local.
Por su parte, la ministra de Finanzas Públicas, Hannah Mary Goodlad, subrayó la necesidad de equilibrar el desarrollo económico y la creación de empleo con los objetivos nacionales de energía, clima y riqueza comunitaria: «Debemos encontrar un balance entre fomentar los centros de datos y proteger nuestras ambiciones de sostenibilidad ambiental y bienestar de las comunidades locales, esenciales para nuestro futuro próspero».
La postura de los Verdes a nivel del Reino Unido es detener por completo la expansión de centros de datos, pero el primer ministro Andy Burnham descartó esta idea la semana pasada, argumentando que estas infraestructuras atraen inversión adicional y que las denominadas Zonas de Crecimiento de IA constituyen un motor clave para el crecimiento económico.
Cabe recordar que hace dos años el gobierno escocés clasificó a los centros de datos como infraestructuras nacionales críticas, equiparándolos con sectores esenciales como el agua, la energía y los servicios de emergencia, lo que ha permitido acelerar algunos proyectos relacionados con ellos.