Apple ha presentado su esperada actualización de inteligencia artificial para Siri, diseñada con un enfoque prioritario en la privacidad del usuario. Sin embargo, esta nueva versión del asistente virtual no estará disponible en la Unión Europea ni en China, debido a impedimentos regulatorios aún no resueltos.
El lanzamiento tuvo lugar el pasado lunes y la remodelada versión de Siri se basa en el procesamiento de datos directamente en el dispositivo y en un sistema privado en la nube, con el objetivo de proteger los datos personales de sus usuarios. A pesar de sus avances tecnológicos, la distribución global de esta actualización se ha visto considerablemente limitada por normativas externas.
Apple ha confirmado que Siri con IA no se ofrecerá inicialmente en dispositivos con sistemas operativos iOS, iPadOS y watchOS dentro de la UE. Esto incluye, además, todas las funciones que dependen de esta tecnología para su correcto funcionamiento. Curiosamente, estas restricciones no afectan al Reino Unido, donde la actualización sí estará disponible.
Entre las novedades que los usuarios del continente perderán destacan mejoras en inteligencia artificial que Apple ha desarrollado en colaboración con Google, que colocan a la compañía en una posición competitiva frente a otros grandes del sector como OpenAI. Estas funcionalidades avanzadas incluyen capacidades mejoradas de entendimiento conversacional, procesamiento visual y dictado más preciso.
Además, Apple ha lanzado una aplicación dedicada para Siri IA que utiliza iCloud para sincronizar de manera privada el historial de conversaciones entre dispositivos Apple, creando así una experiencia de chatbot similar a la que ofrecen productos consolidados como ChatGPT o Google Gemini.
La compañía ha expresado estar «trabajando intensamente para encontrar una vía que preserve la privacidad y seguridad de sus usuarios» a la vez que cumple con los requisitos regulatorios en la UE y China, donde tampoco estará disponible la actualización hasta que se resuelvan las cuestiones legales.
El conflicto entre Apple y la Unión Europea
Aunque Apple no ha detallado los motivos concretos para esta exclusión territorial, expertos apuntan a tensiones entre el ecosistema cerrado de Apple y las regulaciones estrictas de la Unión Europea. Ben Wood, analista principal en CCS Insight, ha declarado que la política de privacidad de Apple no se ajusta completamente a las normativas europeas, en parte porque algunas plataformas, como Private Cloud Compute, son sistemas completamente cerrados.
Las nuevas reglas del reglamento europeo sobre inteligencia artificial, que entraron en vigor el mes pasado, exigen una mayor transparencia y accesibilidad en el funcionamiento de los sistemas de IA. Apple defiende que Private Cloud Compute no almacena ni comparte ningún dato con terceros, ni siquiera con la propia empresa, y asegura que expertos externos pueden verificar esta promesa de privacidad en cualquier momento.
Wood señala que «a pesar de meses de lobby, se ha avanzado poco y la UE mantiene una postura inflexible». Esto implica que los usuarios europeos no podrán disfrutar de las últimas funciones de Apple Intelligence y Siri IA en el futuro próximo. Aunque existe esperanza de un acuerdo, Apple ha anunciado recientemente modificaciones importantes en la función App Tracking Transparency específicamente en Europa, lo cual forma parte de compromisos con autoridades europeas de competencia.
Los usuarios, los más perjudicados
En medio de este enfrentamiento, los consumidores son quienes terminan pagando el precio. Según Wood, la situación se asemeja a «dos padres en un matrimonio infeliz que discuten continuamente; los hijos, en este caso los usuarios de iPhone, son los que más sufren».
Los usuarios europeos no podrán disfrutar de funciones revolucionarias de Siri como la conciencia contextual en pantalla, que permite interactuar directamente con el contenido visualizado para realizar acciones, ni del reconocimiento mejorado de imágenes mediante inteligencia visual, ni de la mejora en el dictado por voz.
Estas características estaban diseñadas para incrementar la productividad y hacer que Siri ayude a sus usuarios a lograr más en su día a día. La ausencia de estas funcionalidades supone una notable desventaja para los usuarios de la UE frente a sus homólogos en otros mercados.
Finalmente, Wood expresó su interés por observar cómo afectará esta disputa en la percepción pública, dado que ni Apple ni la UE parecen estar dispuestos a ceder. Prevé que «los consumidores probablemente culpen tanto a los políticos como a Apple, aunque inicialmente los líderes políticos recibirán la mayor parte de las críticas».