El rover Curiosity de la NASA, que despegó desde Cabo Cañaveral en 2011 y aterrizó en el cráter Gale de Marte el 6 de agosto de 2012, acaba de superar un hito histórico: más de 5.000 soles (días marcianos) explorando la superficie del planeta rojo. Un sol dura aproximadamente 24 horas y 39 minutos, por lo que esos 5.000 soles equivalen a más de 5.137 días terrestres, es decir, más de 14 años terrestres de investigación continua.
Desde su llegada, Curiosity ha recorrido unos 37 kilómetros dentro del cráter Gale, que es su zona de misión permanente. Inicialmente exploró el terreno plano del cráter y desde 2014 ha ido ascendiendo la imponente montaña central conocida como Monte Sharp. Ha logrado superar ya el kilómetro de altitud con respecto al suelo del cráter, estudiando progresivamente capas de roca más jóvenes y profundas para entender la historia geológica y climática de Marte.
Un pasado fluvial en Marte
Entre los descubrimientos más reveladores de Curiosity está la evidencia de que Marte albergó lagos y arroyos durante largos periodos. Dentro del cráter Gale, el rover encontró estructuras en las rocas correspondientes a ondulaciones típicas de la acción del agua, además de minerales que sólo se forman en presencia de líquido. Estas pruebas apuntan a que el cráter fue antiguamente un lago poco profundo.
También detectó señales de antiguos lodazales con grietas que sugieren que el agua se evaporaba y retornaba periódicamente. Este ciclo discontinuo se atribuye a los cambios atmosféricos del planeta: al ser Marte pequeño y tener una gravedad baja, perdió su atmósfera a lo largo de miles de millones de años, lo que sumado a la desaparición de su campo magnético permitió que el viento solar eliminara sus gases protectores. La atmósfera cada vez más escasa hizo que el agua superficial desapareciera.
Un Marte potencialmente habitable
Pero Curiosity no sólo detectó agua. En su primera etapa explorando el llamado Yellowknife Bay dentro del cráter, encontró un ambiente que la NASA ha descrito como el primer entorno habitable caracterizado en otro planeta. El rover identificó minerales arcillosos junto con elementos esenciales para la vida, como azufre, nitrógeno, fósforo y carbono, además de fuentes de energía química que podrían haber sustentado vida microbiana.
En abril de 2026, anunció el hallazgo de la colección más diversa de moléculas orgánicas detectadas hasta ahora en Marte: 21 compuestos con carbono en una misma roca. De ellos, siete son nuevos para la ciencia marciana. Aunque no está confirmado que procedan de vida antigua, estos descubrimientos subrayan que Marte poseía una rica química orgánica que pudo persistir durante miles de millones de años en sus rocas.
Agua persistente bajo la superficie
Aunque la superficie actual de Marte ya no presenta ríos ni lagos estables, Curiosity ha obtenido pruebas sólidas de que el agua continuó existiendo en forma de agua subterránea. En las zonas altas del Monte Sharp, el rover ha explorado formaciones rocosas conocidas como «boxwork» (trabajo en caja), que consisten en crestas minerales que se formaron cuando el agua infiltraba las grietas y depositaba minerales que endurecían esas fracturas. Con el paso del tiempo, la erosión eólica removió las partes más blandas dejando al descubierto estas crestas.
Este hallazgo indica que el agua subterránea persistió mucho después de que la superficie se volviera árida e inhóspita, ampliando el posible intervalo temporal y los ambientes donde pudo existir vida microbiana.
Panoramas e imágenes sorprendentes
El rover también ha capturado panoramas espectaculares y fotografías con curiosas formaciones rocosas que han confundido a la imaginación humana, mostrando figuras conocidas como «mini-hoodoos», «huesos de dragón» o rocas con formas que parecen corales. Estos misteriosos rasgos, junto con fenómenos de pareidolia, han dado lugar a imágenes virales, como la aparición de una «puerta» o incluso un «extraterrestre en un pasillo» en Marte.
El 30 de agosto de 2026, Curiosity tomó una panorámica impresionante desde una zona de dunas apodada «Chocolatal», celebrando así sus 5.000 días en Marte. Desde entonces, sigue explorando y nos promete muchas más sorpresas.
Tras más de una década en operación, Curiosity no sólo ha ampliado nuestro conocimiento científico acerca del pasado acuático y la habitabilidad potencial de Marte, sino que también ha demostrado la viabilidad de misiones a largo plazo en el planeta rojo. Con sus hallazgos, ha marcado el camino para futuras exploraciones humanas y robóticas.