MAD-5: El reproductor musical que sitúa la pantalla justo donde miras, mezclando legado y diseño innovador

El diseñador Florent Porta recupera la idea del MiniDisc de Sony y el clip del iPod Shuffle para crear el MAD-5, un reproductor musical compacto con pantalla en el borde que permite consultar la información sin apartar la vista. Su enfoque minimalista y funcional abre una nueva perspectiva en el diseño de dispositivos portátiles de audio.

En 2006, Sony lanzó el MZ-RH1, un grabador MiniDisc que destacó por una característica poco común: su pantalla OLED estaba ubicada en el borde frontal del dispositivo, en lugar de en la parte superior como era habitual. Esta ubicación permitía una lectura del contenido en un ángulo inédito para otros reproductores. Aunque este detalle pasó desapercibido para la mayoría, se hizo una nota curiosa en la historia del audio, apreciada únicamente por unos pocos coleccionistas.

Florent Porta, diseñador apasionado por este detalle, se inspiró en aquel diseño para crear el MAD-5, un reproductor musical hecho en aluminio, de forma casi perfectamente cuadrada y con una delgada franja azul en el borde frontal que muestra información como el formato de audio, la frecuencia de muestreo, número de pista, código de tiempo y título de la canción.

Con unas dimensiones similares al MZ-RH1 (aproximadamente 84×84 mm), el MAD-5 integra también un clip, reminiscente del empleado en la cuarta generación del iPod Shuffle. Esta combinación resuelve un problema que Apple no abordó: un dispositivo con clip muestra su borde y no su pantalla principal, por lo que tener una pantalla en el borde se convierte en algo fundamental para consultar información sin quitar el reproductor del clip.

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El Apple iPod Shuffle de 2009 (la tercera generación) eliminó todos los controles físicos exceptuando un botón de encendido, trasladando las funciones de volumen y cambio de pista a un control remoto con cable integrado en los auriculares. Esta solución fue poco valorada y Apple volvió atrás poco después, reinstaurando el anillo de botones en la cuarta generación, que además redujo el dispositivo a una forma casi cuadrada similar a la del MAD-5. Porta evita la complejidad de aquella generación y opta por un diseño más simple y efectivo.

En la parte frontal del MAD-5 se encuentra un disco jog que recuerda al diseño de Teenage Engineering, especialmente a su grabadora de campo TP-7. Aunque el disco del MAD-5 no está motorizado como aquel, luce grabados concéntricos y flechas que facilitan la navegación, una respuesta visual que homenajea con sutileza sin replicar la mecánica. El diseño incluye además una placa con especificaciones grabadas, y destaca la batería de 1337 mAh, un número que Porta ha utilizado anteriormente en sus diseños.

En cuanto a características técnicas, el MAD-5 prescinde de Bluetooth, salida balanceada para auriculares de alta gama o almacenamiento ampliable, opciones consideradas estándar en los reproductores digitales de alta fidelidad actuales de marcas como Sony, FiiO o HiBy. Sin embargo, el MAD-5 apuesta por un modo USB DAC que convierte el dispositivo en una interfaz de audio al conectarlo a un ordenador portátil, una funcionalidad práctica que resuelve un problema real para los usuarios que buscan alta calidad de audio en movilidad. Porta también trabaja en una base de escritorio que permitirá ampliar las conexiones y funcionalidades cuando el MAD-5 esté en casa, reconociendo que por ahora las opciones de puertos son limitadas.

Esta creación continúa la línea de Porta iniciada con su primer reproductor DAP-1, presentado en febrero, que ofrecía un diseño maximalista con pantalla OLED táctil y altavoz integrado para archivos FLAC. MAD-5 representa la apuesta opuesta pero complementaria: minimalismo, simplicidad y funcionalidad directa con solo un disco, dos botones y una franja de texto para consultar información.

Aunque el MAD-5 aún no se ha materializado como producto físico y el dock de escritorio es solo un proyecto conceptual, esta propuesta destaca por su innovación al rescatar y combinar ideas que otros fabricantes dejaron de lado. La pantalla en el borde, un detalle que Sony introdujo por casualidad en 2006 y que Apple nunca exploró, cobra sentido bajo la visión de Porta, que fusiona pasado y futuro para reinventar el reproductor musical portátil.

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