Descubren un chorro de un agujero negro apuntando hacia la Tierra dentro de nuestra galaxia

Por primera vez, astrónomos identifican un microblazar en la Vía Láctea, un sistema donde un agujero negro lanza un potente chorro de materia que apunta directamente hacia nuestro planeta.

En el vasto universo, no es raro que los agujeros negros emitan chorros de materia a velocidades cercanas a la luz. Sin embargo, el pasado 22 de septiembre de 2026, un equipo internacional de astrónomos anunció el descubrimiento inédito de un chorro de un agujero negro dirigido hacia la Tierra desde un lugar de nuestra propia galaxia, la Vía Láctea.

Este fenómeno se ha identificado en un sistema al que se ha bautizado como un microblazar. Consiste en un agujero negro que, gracias a la masa que recibe de una estrella compañera que orbita a su alrededor, expulsa dos chorros de materia en direcciones opuestas. Sorprendentemente, uno de estos chorros apunta directamente hacia nosotros, mientras que el otro se detecta gracias a que impacta una nube molecular cercana, iluminándola y formando una especie de burbuja brillante.

Los detalles de este estudio fueron publicados recientemente en la revista Astronomy & Astrophysics, tras una prepublicación en arXiv a principios de septiembre.

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Un microblazar en la Vía Láctea

La existencia de agujeros negros supermasivos que alimentan poderosos chorros en los centros de galaxias ha sido un hecho conocido y estudiado durante años. Algunos de estos chorros, denominados blazares, están orientados hacia nuestro planeta, haciendo que sus emisiones sean especialmente intensas desde nuestra perspectiva. No obstante, la presencia de microblazares, equivalentes en menor escala vinculados a agujeros negros estelares y sus estrellas compañeras, era solo una hipótesis hasta ahora sin confirmación directa.

El equipo de científicos, procedente de España, Países Bajos y Argentina, ha detectado al microblazar IRAS 18293-0941, ubicado aproximadamente a 12.000 años luz de la Tierra. En este sistema, una estrella orbita un agujero negro cada 11,38 días, y parte de su material se está transfiriendo al agujero negro, que luego lo expulsa a altas velocidades en forma de chorros.

Josep Martí, investigador principal de la Universidad de Jaén, destacó que este objeto había permanecido prácticamente oculto tras densas nubes de polvo, haciéndolo invisible para observaciones ópticas convencionales, y que solo ahora, gracias a técnicas más avanzadas, se ha logrado identificar y estudiar.

Un chorro a la velocidad de la luz

Mediante observaciones en radiofrecuencia, los astrónomos advirtieron fluctuaciones en el brillo de la estrella compañera y detectaron un chorro de materia orientado directa y exclusivamente hacia la Tierra. La existencia de un segundo chorro, aparentemente dirigido en sentido contrario, se confirmó gracias al impacto de este en una nube molecular próxima, produciendo una burbuja de gas y polvo que brilla al ser energizado por el chorro.

Para descartar que el fenómeno proviniera de alguna fuente lejana, combinaron datos ópticos y de radio, logrando así una precisión que les permitió ubicar con certeza el chorro en las cercanías del sistema estelar IRAS 18293-0941. Benito Marcote, coautor del estudio desde el Instituto Conjunto para VLBI ERIC en Países Bajos, afirmó que la combinación de la resolución del Very Long Baseline Interferometry europeo con las posiciones del satélite Gaia fue clave para confirmar la asociación.

El chorro más potente jamás detectado en la galaxia

La intensidad del chorro es tal que, al chocar con la nube molecular, genera rayos gamma de alta energía. Pedro Luque-Escamilla, otro investigador del equipo, destacó que el sistema actúa como un acelerador cósmico natural donde el chorro es el motor que acelera las partículas, mientras que la nube brilla al ser impactada.

Según apuntan los científicos, esta zona es capaz de acelerar partículas a energías ultra-altas, posiblemente hasta niveles de petaelectronvoltios (1 PeV=1015 electronvoltios), lo que coloca a los microblazares entre los aceleradores de partículas más poderosos de nuestra galaxia.

Confirmación de una teoría con décadas de espera

La existencia de microblazares fue propuesta hace aproximadamente 30 años, pero hasta ahora no se había conseguido su detección clara. Este hallazgo no solo confirma esa teoría, sino que también abre la puerta a nuevas investigaciones acerca del papel que estos sistemas podrían desempeñar en la evolución galáctica y en la aceleración de partículas cósmicas.

Los científicos planean continuar monitoreando el microblazar para observar la evolución de sus chorros y cómo interactúan con el entorno interestelar, además de buscar más microblazares en la Vía Láctea para ampliar el conocimiento sobre estos fascinantes objetos.

En definitiva, este descubrimiento representa un avance notable en astronomía, ya que por primera vez se confirma la existencia de un microblazar en nuestra propia galaxia apuntando hacia la Tierra, un fenómeno poderoso pero sin motivo alguno de preocupación para nuestra seguridad.

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