La reciente actualización 26H2 de Windows 11, presentada por Microsoft como un paquete de habilitación ligero, condensa numerosas optimizaciones internas realizadas a lo largo de meses. Estas mejoras se traducen en un aumento apreciable en la velocidad y una reducción sustancial en el uso de memoria RAM en muchos equipos. Debido al despliegue gradual que Microsoft emplea, esta es la primera vez que muchos usuarios experimentan simultáneamente estos avances acumulados.
Uno de los factores clave que contribuye a la mejor respuesta del sistema es el nuevo perfil de baja latencia, diseñado para acelerar el rendimiento al iniciar tareas críticas. Basado en un principio de «carrera hasta el reposo», este mecanismo eleva rápidamente la frecuencia del procesador a su máximo durante uno o tres segundos al ejecutar actividades como abrir aplicaciones, realizar búsquedas en Windows o navegar por el menú de inicio y el centro de notificaciones. Tras ese breve empujón de potencia, la CPU retorna de inmediato a un estado de bajo consumo, lo que evita interrupciones y mejora notablemente los tiempos de carga tanto de utilidades propias del sistema como de programas de terceras partes.
Además de estas mejoras en la capacidad de respuesta, usuarios y pruebas técnicas confirman un descenso importante en el uso básico de memoria RAM. Estudios realizados en ordenadores con 16, 32 y hasta 48 GB de memoria muestran que tras reiniciar el sistema, el consumo en reposo puede reducirse hasta en 2 GB respecto a versiones anteriores. Incluso durante sesiones exigentes de multitarea, donde se utilizan herramientas de comunicación, múltiples pestañas de navegador y reproducción de vídeo a alta resolución, la asignación total de memoria permanece constantemente por debajo de picos históricos registrados. También se ha perfeccionado la reclamación dinámica de memoria, permitiendo que las aplicaciones en segundo plano liberen recursos de manera más eficiente cuando se requieren para tareas más intensas.
Estos avances responden a iniciativas de ingeniería que abarcan desde la optimización del gestor de memoria, mejoras en la compresión de datos, hasta la corrección del crecimiento anómalo de la memoria en componentes de la interfaz WinUI. Además, se ha conseguido mejorar la fluidez en el explorador de archivos sin la necesidad de recurrir a técnicas de precarga que consumen muchos recursos. En sistemas con 8 GB de RAM o menos, los resultados pueden variar según la configuración inicial y la demanda de aplicaciones externas, pero en líneas generales, la actualización 26H2 aporta una notable reducción en la carga de recursos.
En conjunto, estos refinamientos arquitectónicos integrados en la actualización 26H2 dotan a Windows 11 de una interfaz más rápida y un uso del hardware más eficiente, ampliando la capacidad disponible en equipos de gama media y alta, y mejorando la experiencia de usuario de manera significativa.