Según los datos del Ministerio del Interior, los delitos cibernéticos crecieron en España un 427%, pasando de registrar 92.716 ciberdelitos en 2016 a 488.426 en 2025 y evidenciando el creciente peso de la ciberdelincuencia en el conjunto de la criminalidad
El sector sanitario se encuentra entre los principales objetivos de los ciberdelincuentes, debido al valor y la sensibilidad de la información que manejan hospitales y centros sanitarios
Octubre de 2026.- La digitalización ha transformado la forma en la que las organizaciones desarrollan su actividad al agilizar procesos, facilitar el acceso a la información y aumentar la capacidad para prestar servicios de forma más eficiente. Sin embargo, esta creciente dependencia de los sistemas tecnológicos ha ampliado la superficie de exposición frente a nuevas amenazas y ha convertido la protección de los entornos digitales y de la información que almacenan en una cuestión cada vez más relevante.
Un ciberataque ya no supone únicamente un riesgo para la seguridad de los datos, sino que puede comprometer el funcionamiento habitual de una organización, interrumpir procesos y dificultar el desarrollo de su actividad.
En este contexto, la ciberseguridad se ha convertido en un elemento cada vez más relevante para empresas e instituciones, especialmente para aquellas que gestionan grandes volúmenes de información sensible o cuya actividad depende de sus sistemas tecnológicos.
La amenaza digital crece en España
Los datos del Ministerio del Interior reflejan la dimensión que ha adquirido esta problemática en España. Los ciberdelitos han pasado de los 92.716 hechos conocidos registrados en 2016 a los 488.426 contabilizados en 2025, lo que supone un incremento del 427% en menos de una década. Solo entre 2024 y 2025, el número de casos aumentó un 5,1%, desde los 464.801 registrados el año anterior.
El crecimiento de la cibercriminalidad también se refleja en su peso dentro del conjunto de delitos registrados en el país. En 2025, los ciberdelitos representaron el 19,8% del total de infracciones penales conocidas por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, de manera que prácticamente uno de cada cinco delitos registrados estuvo relacionado con el uso de tecnologías digitales.
“Estas cifras muestran que la cibercriminalidad ya no puede considerarse una amenaza puntual o limitada a determinados perfiles de organizaciones. El volumen y la evolución de los ataques hacen necesario que la ciberseguridad forme parte de la estrategia de las empresas y entidades, con medidas de prevención y protección adaptadas a los riesgos a los que están expuestas”, explica Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO.
El sector sanitario, ante el reto de proteger información especialmente sensible
Dentro de este escenario, el sector sanitario presenta unas características que hacen de la ciberseguridad una cuestión especialmente relevante. Hospitales, centros de salud y otras organizaciones sanitarias gestionan diariamente historias clínicas, informes médicos, resultados de pruebas diagnósticas y otros datos personales cuya protección resulta fundamental, al mismo tiempo que dependen de sus sistemas tecnológicos para garantizar el desarrollo de su actividad.
“La ciberseguridad sanitaria debe proteger la confidencialidad y la integridad de la información, además de contribuir a preservar la continuidad de los servicios. Frente al phishing, los accesos no autorizados, las filtraciones o el ransomware, es necesario combinar tecnología, formación y capacidad de prevención, respuesta y recuperación”, explica Alex Galussio, experto en ciberseguridad de ASHO.
La preocupación por la seguridad de estos sistemas no responde únicamente al riesgo de que la información pueda ser sustraída o filtrada, sino que un ataque también puede comprometer durante horas o incluso días el acceso a información necesaria para desarrollar la actividad asistencial, dificultando el trabajo de los profesionales y alterando el funcionamiento habitual de los centros.
La prevención como primera línea de defensa
Ante este escenario, las organizaciones sanitarias deben abordar la ciberseguridad desde una perspectiva integral, combinando soluciones tecnológicas con protocolos de actuación y medidas destinadas a reducir los riesgos asociados al uso cotidiano de los sistemas digitales. La identificación de vulnerabilidades, la actualización de las herramientas y la formación de los profesionales son algunos de los elementos que contribuyen a reforzar esta protección.
“Debemos segmentar la red mediante VLAN y controlar el tráfico entre ellas, así como mantener los routers y los firewalls con revisiones periódicas de sus reglas y configuraciones y actualizar el firmware, los sistemas operativos y las aplicaciones de los equipos”, señala Galussio.
En ASHO, por ejemplo, este enfoque es traducido en medidas como la autenticación de doble factor en los accesos remotos, políticas de seguridad en los equipos, monitorización de eventos y revisiones periódicas de configuraciones y servicios expuestos.
“El departamento informático trabaja conjuntamente con el área de calidad y realiza revisiones quincenales y conserva evidencias de los controles realizados, con el objetivo de identificar desviaciones y dar seguimiento a las medidas correctoras. Las copias de seguridad protegidas y las pruebas periódicas de restauración son fundamentales para recuperar la actividad tras un incidente. No basta con disponer de una copia: hay que comprobar que permite restaurar los datos y los servicios cuando se necesitan”, concluye Galussio.
