El reverso del amplificador EP-35 de Teenage Engineering esconde un compartimento destinado a almacenar cables y otros accesorios, una característica práctica y poco común en dispositivos musicales. Aunque una foto del producto pueda mostrar un amplificador perfectamente ordenado, transportarlo suele implicar lidiar con numerosos cables y accesorios sueltos. Integrar un espacio específico dentro del equipo es una solución que reconoce cómo los usuarios realmente interactúan con sus instrumentos.
Más allá de esta ingeniosa función de almacenamiento, el EP-35, con un precio de venta de 399 dólares, resulta ser un dispositivo multifuncional que aúna altavoz portátil, amplificador para instrumentos y interfaz de audio USB. Este amplificador acepta entradas de guitarra, micrófono, línea, Bluetooth y USB, permitiendo que varias fuentes suenen simultáneamente. Su objetivo es claro: facilitar tocar la guitarra junto a pistas de acompañamiento o añadir voz, eliminando la necesidad de reunir múltiples equipos para ello al concentrar todas las conexiones en un solo dispositivo.
En cuanto a diseño, el EP-35 recuerda a los equipos de un laboratorio científico con estilo, gracias a su cuerpo gris, rejilla cuadrada, asa integrada y detalles en naranja. Los altavoces visibles tras la parrilla le otorgan un aspecto sencillo y algo peculiar, que se aleja de la intención de pasar desapercibido en cualquier estancia, y eso forma parte de su atractivo.
Los controles también demuestran esta apuesta por la simplicidad y la usabilidad. Incorpora mandos físicos para seleccionar efectos y modificar su intensidad, con ocho ajustes predefinidos para guitarra y micrófono cada uno. Esta configuración permite a los usuarios experimentar fácilmente con distintos sonidos sin necesidad de menús complejos o pantallas repletas de opciones. Entre los efectos para micrófono destacan nombres divertidos como “robo choir” (coro robot) o “frog” (rana), que transmiten el espíritu creativo y desenfadado del aparato.
El apartado de interfaz de audio USB, aunque menos llamativo visualmente, añade una importante funcionalidad. Conectar el EP-35 a un ordenador lo convierte en una herramienta de grabación, garantizando que el dispositivo mantenga utilidad tanto en movimiento como en un entorno más estático como un escritorio. Este doble propósito ayuda a justificar la inversión y el espacio que ocupa en casa o en el estudio.
Dentro del compartimento de almacenamiento también se ha incorporado una pequeña lámpara portátil que puede encenderse automáticamente al abrirlo, funcionar de forma constante o sincronizarse con el audio en modo discoteca. Al inclinar el amplificador hacia atrás, los LEDs ofrecen una forma original y visual de mostrar el nivel de batería. Esta combinación de funciones prácticas y elementos lúdicos logra un equilibrio atractivo, proporcionando interacciones memorables y alejadas de las simples lecturas numéricas.
En términos de portabilidad, pese a su asa integrada, el EP-35 pesa alrededor de siete libras (unos 3,2 kg), lo que implica que se transporte más cómodamente en mano y no en bolsos pequeños. La batería ofrece hasta 12 horas de uso con el volumen moderado al nivel 5, aunque esta autonomía no se garantiza para niveles de volumen elevados. Además, el dispositivo es resistente a salpicaduras pero no impermeable, una distinción importante a considerar si se piensa usar al aire libre, especialmente cuando se valora su función de luz para acampadas.
Respecto a la ampliación del sistema, es posible conectar dos EP-35 para reproducir audio Bluetooth en modo estéreo, identificando los canales izquierdo y derecho simplemente inclinando cada amplificador antes de activarlo. Sin embargo, para enlazar instrumentos y compartir el audio entre ambos, es necesario utilizar una conexión por cable de salida a entrada de línea, por lo que la conexión inalámbrica se limita a la reproducción por Bluetooth y no a la sincronización total.
El precio de 399 dólares resulta más rentable para aquellos que realmente aprovechen sus amplias posibilidades musicales a diario. Usuarios interesados sólo en escuchar música de fondo estarían pagando por funciones que posiblemente no utilicen. En lo que respecta a calidad de sonido, aún será necesario realizar pruebas auditivas, pues un diseño inteligente no garantiza por sí solo un buen rendimiento acústico. No obstante, la atención al orden y la facilidad de uso entre sesiones, con soluciones sencillas como el compartimento de cables, representa una mejora tangible para los músicos que buscan practicidad y estilo en un único producto.