Descubren un nuevo candidato a planeta enano más allá de Plutón gracias al Observatorio Rubin

Astrónomos han identificado un objeto en el cinturón de Kuiper que podría convertirse en el sexto planeta enano del sistema solar. Designado provisionalmente como 2026 ED138, este cuerpo esférico de entre 600 y 1.500 kilómetros rivaliza en tamaño con Plutón y resalta por su brillo inusual.

El sistema solar podría ampliar su lista oficial de planetas enanos. El 27 de octubre de 2026, investigadores anunciaron que el Observatorio Vera C. Rubin detectó un objeto celeste que reúne las características para ser reconocido como un nuevo planeta enano, situado más allá de la órbita de Neptuno.

Identificado como 2026 ED138, este cuerpo helado llama la atención por su notable tamaño. Datos preliminares basados en su distancia orbital, luminosidad y reflectividad estiman que su diámetro oscila entre 600 y 1.500 kilómetros, acercándose significativamente al tamaño de Plutón, que mide 2.370 kilómetros.

Este hallazgo representa el objeto más brillante descubierto en el sistema solar a lo largo de casi dos décadas, lo que ha generado gran expectativa entre la comunidad astronómica.

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El descubrimiento y la primera reacción

Matthew Holman, del Centro de Astrofísica de Harvard y Smithsonian, identificó inicialmente el objeto el 13 de octubre mientras analizaba datos recopilados por Rubin. Su primera impresión fue de incredulidad ante la rareza de un hallazgo de esta magnitud, lo que le llevó a revisar minuciosamente los datos para descartar errores.

Confirmaciones posteriores de observaciones adicionales corroboraron la existencia de este objeto orbitando justo más allá de Plutón.

Mario Jurić, astrónomo de la Universidad de Washington, destacó la singularidad del descubrimiento: «Encontrar un objeto de aproximadamente 1.000 kilómetros de diámetro ocurre quizás una vez por generación. Es el mayor objeto transneptuniano hallado en cerca de 20 años, y el Rubin lo captó mientras el telescopio aún estaba en fase de puesta en marcha».

Órbita y características

2026 ED138 se desplaza en una órbita situada a unas 46 unidades astronómicas (AU) del Sol, ligeramente más alejado que Plutón, que gira alrededor a 40 AU. Esta región corresponde a la denominada cinturón de Kuiper, un disco poblado de numerosos cuerpos helados más allá de Neptuno.

En esta zona se encuentran otros planetas enanos como Haumea, Makemake, Eris y el propio Plutón. A diferencia de objetos más pequeños y de forma irregular, por su tamaño estimado, 2026 ED138 probablemente haya alcanzado una forma esférica, una condición para ser clasificado como planeta enano.

Curiosamente, el objeto está en una resonancia orbital 7:12 con Neptuno; esto significa que por cada 12 órbitas que completa Neptuno alrededor del Sol, 2026 ED138 realiza 7. Plutón, en contraste, posee una resonancia 2:3 con Neptuno. Estas resonancias indican que los movimientos del gigante gaseoso han influido en la configuración orbital de estos cuerpos, estabilizando sus trayectorias.

¿Por qué no se detectó antes?

A pesar de su brillo relativo, ED138 no fue descubierto prematuramente porque se encontraba en una zona del cielo cerca del plano de la Vía Láctea, donde la cantidad de estrellas de fondo dificulta la detección de objetos tenues. Aun así, al revisar datos previos, los astrónomos han encontrado evidencias de ED138 en imágenes archivadas desde 2016, tomadas por la Cámara de Energía Oscura.

Estas observaciones combinadas permiten ahora trazar con mayor precisión la órbita del objeto, facilitando su seguimiento por parte de astrónomos profesionales y aficionados.

Perspectivas y seguimiento

Los científicos planean realizar más estudios para confirmar oficialmente la condición de planeta enano de 2026 ED138. De validarse, se convertiría en el tercer planeta enano más grande tras Plutón y Eris.

Holman resaltó la importancia del Observatorio Rubin para futuros descubrimientos: «Si se confirma a ED138 como planeta enano, ampliará una familia de mundos muy reducida. Rubin realizará imágenes del cielo austral repetidamente durante 10 años, lo que permitirá detectar otros cuerpos ocultos donde los estudios anteriores no pudieron indagar».

En resumen, este descubrimiento amplía nuestro conocimiento del sistema solar exterior y subraya el papel fundamental que desempeñan los modernos telescopios en la identificación de nuevos objetos celestes.

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