El auge de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito del desarrollo de software está generando preocupación entre los programadores, quienes sienten que su futuro laboral está en entredicho. Así lo indica un estudio realizado por Adaptavist, que entrevistó a 1.000 desarrolladores de países como Reino Unido, Estados Unidos, Alemania, España y los Países Bajos.
El informe revela que casi un 50% de los encuestados opinan que el desarrollo de software está perdiendo atractivo como carrera debido a la integración creciente de la IA. Además, un 30% asegura que esta tecnología ya está afectando negativamente su progreso profesional.
Los participantes resaltan diversos motivos para esta percepción negativa: una reducción de las oportunidades para aprender de forma práctica, dificultades añadidas a quienes se encuentran en la etapa media de su carrera, una transformación del trabajo que pasa de escribir código a supervisar agentes de IA y el aumento de tiempo dedicado a la verificación meticulosa del código generado por estos sistemas.
El impacto en los desarrolladores junior
Una de las conclusiones más relevantes del estudio es la sobredependencia que pueden estar desarrollando los programadores más jóvenes en las herramientas de IA. Siete de cada diez encuestados expresan su preocupación porque esta situación pueda afectar la adquisición de habilidades esenciales para avanzar en la profesión.
Estos temores no son nuevos. Ya en ocasiones previas, expertos como el programador y bloguero Namanyay Goel alertaron sobre el riesgo de que el uso masivo de IA degrade las competencias básicas de codificación.
En cifras, un 63% de los desarrolladores manifiestan que la IA ha reducido la cantidad de aprendizaje adquirido mediante trabajo práctico con código, y un 44% cree que las habilidades técnicas fundamentales de la ingeniería de software pierden importancia debido a la automatización. Por otro lado, un 43% asegura tener menos oportunidades de aprendizaje desde la llegada de la IA, porcentaje que asciende al 45% entre profesionales con más experiencia.
Matt Saunders, responsable de DevOps en Adaptavist, advierte de un cambio profundo en la profesión y de la necesidad de evitar una dependencia excesiva. «Aunque los desarrolladores usen cada vez más la automatización, no pueden prescindir de la experiencia práctica necesaria para entender el código, resolver problemas y tomar decisiones técnicas acertadas», afirma.
La ansiedad entre los desarrolladores de carrera media
El estudio también destaca cómo la IA afecta de forma distinta según el momento profesional en que se encuentren los desarrolladores. En el caso de quienes están en una etapa intermedia de su trayectoria, la percepción negativa sobre la influencia de la IA en su carrera es más intensa que entre los principiantes o los más veteranos, con un 44% que declararía eliminar la IA de su entorno laboral si pudiera hacerlo.
Asimismo, un preocupante 31% de los desarrolladores junior compartiría esa idea, lo que revela la tensión que esta tecnología está generando en todos los niveles.
Saunders insiste en que las organizaciones deben ofrecer a los profesionales junior oportunidades para construir bases sólidas, pero también brindar apoyo a los más veteranos para que puedan adaptarse a los cambios que provoca la IA, incluyendo formación para manejar y supervisar agentes inteligentes.
«Es fundamental que las empresas ayuden a los programadores a evolucionar junto a la tecnología, asegurando que cuentan con las habilidades y recursos necesarios para utilizar la IA de manera efectiva a lo largo de sus carreras», subraya.
El nuevo rol de supervisores de agentes de IA
Otro dato notable es que la supervisión y gestión de agentes de IA se ha convertido en una tarea cotidiana para cerca de siete de cada diez desarrolladores, quienes a menudo despliegan múltiples agentes para distintas tareas.
El 70% de los encuestados considera que gestionar estos agentes será una competencia clave para la ingeniería de software en el futuro.
Este fenómeno está relacionado con lo que algunos medios han denominado «bot-sitting», es decir, el tiempo y esfuerzo dedicados a ajustar y supervisar la IA para que funcione correctamente, una práctica que está afectando a la productividad en varios sectores.
Según un informe del Work AI Institute de Glean, aunque el 90% de los trabajadores emplean IA en sus actividades diarias, las mejoras en productividad se ven compensadas por el tiempo invertido en hacer que esta tecnología sea operativa.
En el caso de los desarrolladores, Adaptavist apunta que la cautela ante el trabajo generado por IA es alta debido a incidentes recientes que han puesto en entredicho su fiabilidad. El 40% revisa con mayor rigor el código procedente de IA, el 29% reclama una supervisión humana más estricta y un 21% se muestra reticente a otorgar autonomía total a estos agentes.