El gasto en inteligencia artificial (IA) se ha convertido en el mayor y menos entendido desembolso tecnológico para muchas empresas, cuyo nivel de inversión supera con creces la capacidad de control y transparencia existente. Ante esta situación, la Linux Foundation ha anunciado la creación de la Tokenomics Foundation, un organismo destinado a establecer estándares abiertos, benchmarks y mejores prácticas que abarquen toda la economía de tokens en IA, desde su producción y consumo hasta su monetización.
Esta fundación se lanzará oficialmente en el evento FinOps X, que tendrá lugar en San Diego en junio de 2026, donde sus responsables detallarán el plan técnico y los grupos de trabajo asociados. La iniciativa ya cuenta con el apoyo inicial de importantes actores del sector, entre ellos Google, Microsoft, IBM, JPMorgan Chase, KPMG, Oracle y Salesforce.
La tokenización como nueva unidad esencial del gasto empresarial
Para entender el núcleo de este desafío, es clave conocer qué es un token en IA: una unidad textual que procesa un modelo de inteligencia artificial. Los tokens son protagonistas centrales en la economía de la IA porque representan la base para la factura que los centros de datos presentan a las empresas y, en última instancia, el coste que éstas deben sufragar para obtener valor.
“Los tokens no se comportan como ninguna otra categoría de coste que los equipos financieros hayan gestionado antes; incluso el gasto en la nube, que llevó años regular, presentaba patrones de uso más predecibles”, señala J.R. Storment, director ejecutivo de la FinOps Foundation.
Mientras que contratos tradicionales de software se basan en tarifas fijas, los costes por IA evolucionan en función del consumo real, lo que puede ocasionar una escalada rápida y difícil de anticipar. En este marco, empresas fintech como Ramp han comenzado a extraer datos a nivel de token para ofrecer visibilidad sobre cómo se generan y asignan estos gastos.
Los datos internos de Ramp indican que el gasto mensual promedio en tokens ha aumentado 13 veces desde enero de 2025, con incrementos superiores al 50% en trimestres para usuarios intensivos. Además, Goldman Sachs prevé que entre 2026 y 2030 el uso global de tokens crecerá 24 veces, alcanzando los 120 cuatrillones de tokens mensuales.
La adaptación del mercado y la reacción de los usuarios
Este crecimiento exponencial está transformando la forma en que se comercializan y tarifican los productos de IA. Un ejemplo claro lo representa GitHub, que recientemente ha abandonado su modelo de suscripción plana para Copilot en favor de uno basado en tokens. El motivo principal es que las sesiones de programación asistida crecieron en duración y exigencia, lo que hizo inviable que GitHub absorbiera los crecientes costes de inferencia.
La reacción de la comunidad a este cambio fue rápida y contundente, con usuarios calificándolo de «bait and switch» y reportando un aumento de hasta diez veces en sus facturas mensuales.
Este tipo de tensiones es precisamente lo que pretende mitigar la Tokenomics Foundation, aportando orden y transparencia a un modelo de costes que ahora mismo resulta opaco tanto para compradores como para vendedores.
Una coordinación necesaria para afrontar la fragmentación
El principal desafío que apunta Storment es la fragmentación imperante. Cada proveedor de modelos, cada hyperscaler y cada fabricante de hardware posee sus propios métodos, métricas y datos de coste. La fundación tiene como objetivo armonizar estos modelos de manera coherente, siguiendo la experiencia acumulada con la gestión de costes en la nube.
La Tokenomics Foundation trabajará mano a mano con la FinOps Foundation, que desde 2020 ha desarrollado una disciplina compartida para la gestión financiera del gasto en nube bajo la tutela de la Linux Foundation. La intención es replicar ese rigor en la gestión del gasto en tokens de IA.
Sin embargo, las complejidades que aporta la tokenización superan con creces las del gasto cloud. Por ejemplo, existen diferencias de precio entre tokens de entrada y salida, tokens almacenados en caché tienen facturaciones distintas, y la estructura tarifaria es heterogénea entre proveedores, dificultando cualquier comparación directa.
Nishant Gupta, director de disponibilidad de Salesforce, destaca que “La economía de tokens requiere un músculo operativo diferente al que se ha desarrollado para la nube, y ese músculo debe crecer mediante la experimentación colectiva en la industria y la contribución de las mejores prácticas para establecer estándares duraderos.”
El funcionamiento interno de la fundación
Aunque los detalles operativos aún esperan ser desvelados en FinOps X el próximo 8 de junio, la fundación ya perfila su organización: un comité técnico definirá especificaciones comunes y benchmarks para medir y reportar costes asociados a tokens, extendiendo el formato de facturación abierta FOCUS utilizado en cloud para incluir el gasto en IA.
Asimismo, un consejo de gobierno se encargará de fijar la estrategia y gestionar recursos. La lista de miembros fundadores cubre distintos sectores clave, incluyendo destacadas empresas tecnológicas y financieras como Accenture, Booking.com, Flexera, Google Cloud, IBM, JPMorgan Chase, KPMG, Microsoft, Oracle, Salesforce, SAP y ServiceNow.
No obstante, en cuanto a la contribución económica de gigantes como Google o Microsoft, fuentes de la fundación indican que sigue en evaluación y no se han detallado aportaciones concretas aún.
La ausencia de los principales proveedores de modelos IA
Un aspecto llamativo es la ausencia de los principales creadores de modelos de frontera, incluidos Anthropic y OpenAI, cuyo posicionamiento de precios está en el epicentro de la problemática. Esta situación resulta crítica, porque como indica un análisis reciente, los presupuestos empresariales ya se ven sometidos a presión por los costes de estos servicios.
Por ejemplo, el CTO de Uber reveló que la compañía consumió la totalidad de su presupuesto en IA para 2026 en apenas cuatro meses, consecuencia directa de la adopción masiva de Claude Code en su equipo técnico.
La Linux Foundation busca resolver esta falta de un mecanismo neutral y común para que las organizaciones puedan medir y comparar costes de proveedores y tomar decisiones informadas sobre el despliegue de IA.
Desafíos en la estandarización y el futuro del sector
El principal reto reside en la enorme disparidad de precios y estructuras entre modelos y proveedores: tokens de entrada, salida, almacenados, multiplicadores diferentes… La complejidad es máxima, y convencer a modelos de frontera que no participan aún en la fundación supondrá un trabajo adicional.
Sin embargo, Storment es optimista y remarca el precedente del cloud: aunque los hyperscalers no participaron en las fases iniciales del desarrollo de estándares como FOCUS, acabaron adoptándolos al existir demanda por parte de sus clientes.
“Ya hicimos esto con la nube y esperamos que se repita aquí,” afirma.
Más allá de los estándares técnicos, la relevancia de esta fundación radica en quiénes están sentados en la misma mesa. Contar con los mayores consumidores de tokens en IA abre la posibilidad de establecer marcos compartidos antes de que el mercado quede dominado por las condiciones unilaterales de cada proveedor.
Según Storment, “La colaboración entre los grandes consumidores para definir las mejores prácticas y métricas rápidas favorecerá un uso eficiente que potencie el valor y los resultados empresariales.”
Nota aclaratoria: En versiones previas, esta noticia describía erróneamente la Tokenomics Foundation como centrada únicamente en la economía del consumo de tokens de IA. En realidad, su alcance cubre toda la economía del token en IA: producción, consumo y monetización.