“Llevo en esto desde los años 90, construyendo sistemas que eviten errores humanos en producción. Ahora estamos eliminando esas barreras y diciendo: venid a jugar, a crear, a construir las próximas experiencias del mundo”, declaró Dana Lawson, CTO de Netlify, ante un auditorio repleto durante la conferencia AI Native DevCon en Londres.
La inteligencia artificial agentiva ha instaurado una nueva capa de abstracción, donde la intención expresada en lenguaje conversacional se convierte en un nuevo lenguaje de programación accesible a un público mucho más amplio. Se espera que para 2029 se escriban mil millones de nuevas aplicaciones gracias a la capacidad que la IA ofrece a lo que Lawson denomina el constructor.
Este avance beneficia especialmente a los desarrolladores ciudadanos, pero para muchos ingenieros de software representa un punto de inflexión profesional lleno de incertidumbre. Ante la rapidez del cambio tecnológico y las frecuentes noticias sobre despidos en el sector, es normal que los profesionales se cuestionen cuál es ahora su papel si prácticamente ya no escriben código.
Entonces, si el desarrollo ya no gira alrededor del código, ¿qué define a un ingeniero? Para Lawson, los verdaderos ingenieros son aquellos que comprenden qué es y debe ser la experiencia con agentes (AX).
¿Ha cambiado el rol del ingeniero?
En esencia, no del todo, porque escribir código nunca representó más del 25% del trabajo de un ingeniero, y todavía menos la parte estratégica.
“El ingeniero es el custodio de la producción —afirma Lawson—. Su función es asegurarse de entender perfectamente qué se pone y qué sale del sistema. Si implementamos bien la experiencia con agentes, ellos deberían operar con actividades impulsadas por eventos que envíen señales al desarrollador en lugar de requerir que este las busque.”
Hoy más que nunca, el éxito o fracaso en la adopción de agentes dependerá de un profundo conocimiento de sistemas complejos, la ruta hacia la producción y el contexto empresarial.
“La experiencia con agentes implica pensar en todo ese nuevo contexto del sistema y la intención dentro del ciclo de vida del software —explica Lawson—. Se centra en diseñar una colaboración fluida entre humanos y agentes, no solo en hacer que las llamadas API sean compatibles con agentes.”
Desde su creación en 2014, Netlify ha sido un plataforma para desarrolladores front-end; sin embargo, la llegada masiva de desarrolladores ciudadanos, que no hablan el lenguaje tradicional ni utilizan herramientas como git, ha obligado a reconstruir la plataforma para atender tanto a humanos programadores como a agentes de IA y nuevos usuarios.
Al adaptar la plataforma para estos públicos diversos, Netlify mejoró también la experiencia para sus desarrolladores originales. Esto se debe a que, según Lawson, la experiencia con agentes es una fusión de experiencia para desarrolladores y usuarios finales. Al resolver para ambos, el equipo ayudó a superar barreras institucionales y de conocimiento que históricamente han limitado el acceso a la industria a profesionales con formación en informática.
“Al hacer los mensajes de error para agentes más claros, estructurar las salidas de construcción para máquinas y eliminar la fricción innecesaria, beneficiamos también a nuestros desarrolladores —recuerda Lawson—. Cada suposición humana que eliminamos mejoró la plataforma para todos.”
Ambos tipos de constructores deben decidir qué construir
Como defiende Outcome Engineering, la inteligencia artificial elimina la limitación del ancho de banda humano. Esto convierte el papel del ingeniero en decidir qué no construir.
“La verdad incómoda es que vas a construir muchas cosas que quedarán obsoletas en meses, no años —advierte Lawson—. Por eso es fundamental elegir bien los caminos y poner la intención en las áreas adecuadas. Aquí es donde las buenas prácticas de desarrollo e ingeniería son esenciales, porque ahora cualquiera puede construir literalmente cualquier cosa.”
Los ingenieros deben velar para que lo que se construye sea correcto para el negocio, los usuarios, la seguridad y el planeta. “Tenemos sobre los hombros la responsabilidad de implementar compactación, pensar en compresión y crear recursos que mantengan el internet abierto, democrático y también respetuoso con el medio ambiente”, añade.
Esto convierte a la ingeniería en un enfoque más interno, centrado en la pila tecnológica, las personas y los procesos.
Sistemas reconstruidos para agentes y su intención
“Hay que replantear toda la pila, desde la expresión de la intención hasta la comunicación entre sistemas para que generen confianza”, explica Lawson. Los sistemas empresariales fueron diseñados para operadores humanos que forman parte del bucle del proceso; los agentes tienen problemas para operar así porque no pueden traspasar límites ni entender dialectos de APIs diferentes.
Muchas operaciones críticas están documentadas solo en comunicación informal, como mensajes de Slack o módulos sin documentación.
Para mejorar la experiencia con agentes, Lawson propone tres evoluciones arquitectónicas:
- De APIs a capacidades: en vez de exponer endpoints con métodos HTTP como POST o GET, los sistemas deben ofrecer operaciones basadas en la intención, como crear un sitio o desplegar un repositorio.
- De petición-respuesta a eventos: abandonar el modelo de pedir y esperar para adoptar uno en el que los agentes se suscriben a eventos, observan comportamientos y actúan autónomamente cuando se les permite.
- De legibilidad para máquinas a legibilidad para agentes: crear planos de complejidad arquitectónica que permitan tanto a agentes como a humanos entender un sistema antes de intervenir en él.
“El ciclo de desarrollo se convierte en un bucle continuo humano-agente, eliminando la entrega pasiva a los equipos de operaciones —detalla Lawson—. Todos participan simultáneamente y el humano mantiene el control aportando juicio, criterio y dirección. Este bucle se mueve a velocidad de máquina. No sustituye a los ingenieros sino que potencia la capacidad de todos para construir.”
Límites humanos en la experiencia agentiva
“Los agentes no solo generan código, sino que participan en todo el ciclo de infraestructura empresarial: crean tests, detectan fallos, analizan componentes, proponen soluciones, abren pull requests y gestionan CI/CD; todo en un lazo continuo de retroalimentación”, describe Lawson.
Por ahora, la experiencia agentiva debe guiarse por humanos que establezcan límites claros:
- Cada agente opera solo dentro de su entorno controlado o sandbox.
- Mantenimiento del humano en el bucle por defecto, centrándose en la parte significativa y basada en intención del trabajo del ingeniero.
- Registro detallado y auditable de todas las acciones del agente para permitir revertir cambios instantáneamente.
“Si no puedes explicar lo que hizo el agente, ¿por qué confiarías en él en producción?”
Lawson insiste: la ingeniería debe evolucionar de implementar características a construir arquitecturas sólidas, con guardarraíles claros.
Diseñar para agentes es, en última instancia, diseñar para humanos. “No es solo experiencia agentiva, es experiencia humana, y esa es la finalidad de AX”, destaca Lawson.
“El verdadero talento del futuro en ingeniería será el juicio para crear sistemas que los agentes puedan utilizar con eficacia.”
“La IA nos obligó a precisar nuestra arquitectura, estructura y señales; nos hizo mejores desarrolladores. La clave es que los agentes potencian la creatividad humana y no la sustituyen”, concluye.