Ramp ha anunciado el lanzamiento de Applied AI Solutions, una nueva propuesta que sitúa a ingenieros especializados —conocidos como ingenieros desplegados— trabajando directamente junto a los equipos de finanzas de grandes empresas para diseñar y desplegar agentes de inteligencia artificial que agilizan tareas clave como cuentas a pagar, adquisiciones y cierres mensuales.
Este movimiento coincide con la reciente inyección de 750 millones de dólares en financiación que valora a la compañía en 44.000 millones, y refleja el enfoque de Ramp por introducir un modelo presencial y colaborativo en un área empresarial que tradicionalmente ha sido de las más resistentes a la automatización.
A diferencia de los productos de software financiero convencionales que ofrecen soluciones listas para usar, Applied AI Solutions requiere una interacción profunda con el cliente. Los ingenieros de Ramp trabajan a pie de equipo para identificar flujos de trabajo estratégicos y extraer el contexto necesario a partir de sistemas ERP, contratos y cadenas de aprobación, para posteriormente construir agentes inteligentes que operen dentro de las herramientas que el equipo financiero ya utiliza.
Esta iniciativa supone una evolución en la estrategia de Ramp, que comenzó destacando por la facilidad y rapidez con la que los equipos financieros podían adoptar sus plataformas. Ahora, sin embargo, la compañía se adentra en un territorio más artesanal, cercano a la ingeniería integrada o la consultoría especializada en inteligencia artificial, destinado a clientes corporativos selectos.
El concepto de «ingeniero desplegado» no es nuevo; OpenAI y Anthropic popularizaron este rol como uno de los más demandados en el sector de la inteligencia artificial. Estos profesionales actúan sobre el terreno para trasladar el potencial de los modelos de IA a aplicaciones concretas y operativas dentro de las empresas. Ramp adapta este modelo al entorno financiero, consciente del enorme desfase que existe entre las expectativas respecto a la IA y los resultados reales obtenidos hasta ahora.
Según datos internos de Ramp, el gasto en tokens de IA entre sus clientes se ha multiplicado por trece desde principios de 2025, pero los beneficios palpables siguen siendo limitados. Un estudio citado por la empresa revela que el 87% de los directores financieros considera la inteligencia artificial como muy o extremadamente importante, mientras que solo el 21% de los usuarios activos reconoce haber percibido un valor claro y medible.
Este desfase se explica, en buena medida, por la complejidad del trabajo financiero, que depende de numerosos detalles contextuales distribuidos entre diferentes sistemas: historial de proveedores, términos contractuales, excepciones a políticas, rutas de aprobación y decisiones anteriores. Las soluciones estándar de IA suelen fallar porque carecen de acceso a ese contexto o porque no pueden integrarse sin problemas en sistemas legados, provocando interrupciones operativas.
«En finanzas, cada decisión está arraigada en capas de contexto enterradas: políticas internas, proveedores, contratos, aprobaciones y antecedentes de excepciones», explica Ori Daniel, responsable de soluciones de IA en Ramp. «Applied AI Solutions ayuda a las empresas a recopilar ese contexto y a convertirlo en agentes que ejecutan tareas con seguridad y bajo el control que los equipos financieros demandan.»
Precisamente ese control es crucial. Ramp asegura que sus agentes mantienen siempre a los humanos en el circuito mediante rutas de aprobación, auditorías exhaustivas y revisiones manuales en casos de alto riesgo. En el sector financiero, dejar que un agente actúe sin restricciones no solo disminuye la productividad, sino que abre la puerta a problemas de gobernanza y cumplimiento.
El desarrollo de esta oferta se enmarca en una evolución continua: Ramp lleva meses implementando agentes que automatizan desde las compras hasta la contabilidad, e incluso ha creado una tarjeta de crédito específica para que estos agentes puedan operar directamente. Internamente, el equipo financiero de Ramp funciona con una plantilla reducida, apoyándose en agentes para planificar capital, analizar desviaciones, preparar informes para la junta y gestionar el cierre mensual.
“Prácticamente todos los directores financieros han escuchado la promesa de que la IA transformará todo, y sin embargo, muchos aún no han visto resultados tangibles”, comenta Daniel en una entrevista con The New Stack. “Nosotros no creamos estas soluciones simplemente para venderlas, sino porque las usamos en nuestras propias operaciones, con una fracción del personal tradicional del departamento financiero. Ahora, enviamos a nuestros ingenieros a hacer lo mismo dentro de los equipos de nuestros clientes.”
Este movimiento no solo refleja la apuesta de Ramp, sino también una tendencia más amplia en la industria: el rol del ingeniero desplegado ha pasado de ser una curiosidad de la época de Palantir a convertirse en una pieza clave para que los grandes laboratorios de IA consigan que su tecnología se adapte y funcione realmente en los entornos complejos de las grandes corporaciones.
OpenAI y Anthropic han consolidado equipos dedicados a este modelo, y Ramp ahora cree que con el ingeniero desplegado podrá acelerar la implantación de IA en sistemas heredados financieros, mucho más rápido y con mejor resultado que cualquier software estándar.
Cada vez queda más claro que la próxima generación de inteligencia artificial empresarial no se impondrá únicamente por la potencia de los modelos, sino por la capacidad de los equipos humanos para integrar esas tecnologías dentro de los entornos operativos complicados y heterogéneos donde las empresas de verdad trabajan y toman decisiones.