El Reino Unido se encuentra en una encrucijada crucial para convertirse en un líder mundial en inteligencia artificial (IA). Sin embargo, un reciente informe del Chartered Management Institute (CMI) alerta de que el avance podría verse frenado por una carencia significativa de directivos y líderes con las habilidades necesarias para transformar la inversión tecnológica en mejoras reales de productividad y crecimiento económico.
El estudio titulado «Artificial Intelligence; Real Leadership: The Management Imperative in AI Adoption» analiza cómo el auge de la IA está modificando la gestión y la toma de decisiones dentro de las empresas británicas, y evalúa si las organizaciones están preparadas para esta revolución tecnológica.
Jacky Wright, expresidenta de Tecnología y Plataformas en McKinsey y actual presidenta del Consejo Asesor de IA del CMI, destaca que «el Reino Unido tiene una oportunidad única de liderar la adopción, innovación y crecimiento en productividad gracias a la IA. Sin embargo, la tecnología por sí sola no basta para alcanzar esta transformación. Las empresas que están obteniendo mejores resultados son las que invierten igualmente en liderazgo, cultura empresarial y en fortalecer la confianza de sus equipos. La adopción de la IA no es sólo un reto técnico, sino un desafío de gestión».
La investigación se basó en encuestas a más de 1,000 directivos del Reino Unido, complementadas con entrevistas a altos cargos del sector tecnológico y empresarial. Revela cómo la IA está cambiando el liderazgo, la cultura laboral y la toma de decisiones desde la alta dirección hasta los mandos intermedios, evidenciando una brecha importante en las capacidades actuales para explotar completamente estas tecnologías.
Principales hallazgos
El informe destaca varias conclusiones clave sobre la adaptación de las empresas británicas a la inteligencia artificial:
- Las ganancias en productividad derivadas de la IA son, en su mayoría, moderadas. Aunque el 70% de los directivos reconoce mejoras gracias a la IA, solo un 5% considera que estos avances han sido transformadores, y un 26% no ha detectado beneficios en sus métricas productivas.
- Muchas organizaciones aún permanecen en fases experimentales. El 68% continúa realizando pruebas piloto o proyectos iniciales con IA, a pesar de que el 52% de los directivos confía en que sus empresas estarán plenamente preparadas para la IA en un plazo de un año.
- El liderazgo senior no está impulsando activamente la adopción de la IA. El 64% de los altos mandos fomenta la experimentación, pero solo el 13% de los managers cree que los líderes utilizan directamente estas herramientas en su día a día.
- Confianza limitada en la gestión de equipos habilitados con IA. Solo un 12% de los directivos afirma sentirse muy seguro liderando equipos que emplean IA, porcentaje que desciende al 10% cuando se trata de sistemas de IA más avanzados y autónomos.
- El uso de herramientas de IA generativa para la orientación en el trabajo está aumentando. Un 70% de los directivos las emplea para resolver dudas y obtener pautas, valorándolas por su rapidez y capacidad para ofrecer detalles técnicos.
Por su parte, Lorna Willis, directora ejecutiva de TechSkills, organismo británico de acreditación en competencias digitales, subraya que «la IA no solo está transformando el funcionamiento de las organizaciones, sino también el concepto mismo de liderazgo. A medida que la tecnología avanza aceleradamente, se vuelve imprescindible un liderazgo claro, confiado y con un enfoque humanista. En esta era, la experiencia técnica no es suficiente: los líderes exitosos serán quienes comuniquen con transparencia, fomenten la confianza, incentiven la curiosidad y apoyen a sus equipos para adaptarse con seguridad al cambio».
Implicaciones para las empresas británicas
El documento sostiene que la adopción efectiva de la IA dependerá cada vez más del desarrollo de habilidades humanas y estratégicas en los directivos, además del conocimiento técnico. Recomienda que las organizaciones afronten la implantación de IA como un programa de cambio organizacional mayor, con inversiones dirigidas a la formación en liderazgo, el aumento de la confianza laboral y la implementación de una gobernanza responsable.
Sin embargo, un obstáculo importante fue mencionado pero no profundizado: la existencia de procesos empresariales deficientes o poco documentados en muchas compañías. Para aprovechar plenamente la IA, las organizaciones deben primero alcanzar la excelencia operacional, acompañada del despliegue de habilidades directivas adecuadas.
La IA todavía no funciona a escala empresarial en la mayoría de los casos porque muchas compañías intentan escalar soluciones sin tener los fundamentos necesarios para que sean fiables, controlables y útiles. Persisten problemas como datos fragmentados, definiciones inconsistentes, procesos mal documentados y conocimiento operativo crítico almacenado únicamente en la memoria de los empleados.
Como resultado, los sistemas de IA carecen a menudo del contexto necesario para comprender el funcionamiento real del negocio o para discernir cuándo deben intervenir, detenerse o escalar un conflicto a un humano. Paralelamente, la gobernanza, la auditabilidad y los controles de riesgo no han evolucionado al ritmo de las pruebas y experimentos realizados, lo que impide a los líderes supervisar adecuadamente las acciones de los agentes de IA o demostrar que sus decisiones son seguras y están en conformidad.
Hasta que las partes involucradas en las empresas consoliden bases sólidas en procesos, datos y gobernanza, la IA continuará confinada al ámbito de los pilotos, sin aportar valor medible a gran escala.