Descubren cómo antiguas civilizaciones transportaron una piedra de 6 toneladas hasta Stonehenge recorriendo 700 kilómetros

Un equipo de investigadores de la Universidad de Curtin revela los métodos empleados para trasladar la gigantesca ‘Piedra del Altar’ desde Escocia hasta Stonehenge, un misterio arqueológico que data de miles de años atrás.

Uno de los enigmas más fascinantes de Stonehenge, situado en Inglaterra, ha sido desentrañado gracias a un estudio reciente realizado por la Universidad de Curtin. Esta investigación ha aportado nuevas perspectivas sobre cómo las antiguas comunidades lograron transportar la gigantesca ‘Piedra del Altar’, que pesa alrededor de seis toneladas, desde su lugar original en Escocia hasta el corazón del monumento megalítico situado a unos 700 kilómetros de distancia.

Los expertos apuntan que el traslado de esta colosal roca no fue producto de la fuerza bruta ni de métodos improvisados, sino que obedeció a un plan meticuloso de organización humana, con un conocimiento avanzado de ingeniería y logística para la época. Se barajan hipótesis que incluyen el uso de trineos de madera, rodillos y probablemente vías de agua para facilitar el transporte.

Esta piedra, conocida como la ‘Piedra del Altar’, es uno de los megalitos más grandes y pesados de Stonehenge y su origen ha sido objeto de debate durante décadas. Ahora, este hallazgo reafirma que los constructores de Stonehenge emprendieron una ardua travesía desde el norte hasta el sur de Gran Bretaña, uniendo regiones distantes a través de un esfuerzo colectivo extraordinario.

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Los investigadores enfatizan que el viaje, que cubre aproximadamente 700 kilómetros, no solo refleja la capacidad técnica de estas sociedades neolíticas, sino también la importancia cultural y espiritual del monumento. Se entiende que la movilización de un elemento tan pesado implicó la cooperación de numerosas personas durante un largo periodo, lo cual subraya el valor simbólico que Stonehenge tenía para sus pobladores.

Además, el estudio ha empleado técnicas modernas de geología y análisis de trazas para identificar con precisión la procedencia de la roca, confirmando que proviene de formaciones rocosas ubicadas en Escocia. Estos métodos avanzados han sido cruciales para mapear la ruta seguida por los antiguos habitantes y comprender los desafíos técnicos que tuvieron que superar.

En resumen, esta investigación no solo arroja luz sobre un misterio arqueológico, sino que también destaca la genialidad y la capacidad organizativa de las civilizaciones prehistóricas que habitaron la isla británica hace miles de años, quienes construyeron uno de los monumentos megalíticos más emblemáticos y enigmáticos del mundo.

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