Las marcas de comercio electrónico han construido sus infraestructuras de marketing con el objetivo inicial de enviar correos electrónicos y mensajes masivos. Sin embargo, estos sistemas heredados cobran entre un 50% y un 75% más en comisiones que las alternativas nativas de inteligencia artificial, y a su vez ofrecen experiencias estandarizadas basadas en reglas que cada vez más consumidores ignoran. La economía que sustentan está rota: las marcas pagan más y los clientes reciben menos, mientras que ningún actor tradicional ha logrado crear una plataforma que unifique reconocimiento de identidad, inteligencia del producto, creatividad, CRM y publicidad en una sola capa de comercio integrada.
Queen One, startup con sede en Brooklyn fundada por los exejecutivos Ryan Urban y Maricor Resente —responsables de generar más de 35.000 millones de dólares en ingresos atribuidos para sus clientes—, ha desarrollado precisamente esa solución: el primer CRM de comercio totalmente gobernado por inteligencia artificial en la industria. Su tecnología se apoya en más de 30 modelos de IA en competencia que generan flujos de comunicación individualizados para cada consumidor, evitando las segmentaciones y recorridos predefinidos que las marcas odian crear y que los usuarios terminan por ignorar.
Desde su primera ronda institucional, Queen One ha escalado rápidamente, sumando más de 300 socios en fase de lanzamiento, creciendo hasta superar los 140 empleados y abriendo su sede Rise and Fly Vision Centre de 2.800 metros cuadrados en Williamsburg, Brooklyn.
Financiación y visión
En una última ronda, la empresa ha captado 25 millones de dólares gracias a inversores como Mercury Fund, Full In, Connecticut Innovations, CP Overture, Charge Ventures e Inspired Capital, elevando su financiación total, incluyendo incentivos basados en desempeño, a más de 37,5 millones de dólares. Se trata de una Serie 88X con la clara intención de crecimiento infinito, donde los fundadores prometen un retorno de hasta 88 veces a sus inversores.
Según sus fundadores, la meta de Queen One no se limita a organizar marcas, sino todos los productos, SKUs y bienes existentes. Para cada uno de estos billones de productos, quieren contar cientos de historias que comprendan la esencia, la energía, la intención y utilidad de cada artículo fabricado, creando un catálogo de comercio inteligente sin precedentes.
Retos y estrategia de crecimiento
Desde la última conversación pública, Queen One ha ampliado su visión: se posicionan como la infraestructura de inteligencia artificial para el comercio, donde el reconocimiento de identidad, la inteligencia de producto, la creatividad, el CRM, la publicidad y la experiencia del consumidor conviven en una sola solución integrada.
El proceso de financiación, relatan sus fundadores, no es un mero ejercicio de contactar a decenas de inversores sino un encuentro basado en la química y la confianza mutua, a menudo decidido en los primeros 20 minutos de entrevista; una relación que debe sostenerse en las buenas y las malas.
Uno de los grandes desafíos fue ser pacientes hasta demostrar que su producto alcanzaba la excelencia: no levantaron capital en 2026 hasta tener un producto que incrementara en un 50% los ingresos por email y al mismo tiempo redujera los costes a la mitad, reflejando un diferencial de belleza y rendimiento.
Los inversores reconocieron en Queen One una visión ambiciosa y un deseo agresivo de conquistar el mercado, esperando durante años encontrar a una empresa con esta propuesta revolucionaria.
En los próximos seis meses, Queen One apuesta por reforzar su equipo comercial, realizar adquisiciones estratégicas que complementen su tecnología y ampliar su base de clientes, preparándose además para la próxima ronda de financiación.
Su consejo para empresas neoyorquinas sin liquidez fresca es simple: perseverar y mantenerse en pie hasta conseguir la próxima inyección de capital o hasta que las ventas financien el crecimiento.
Perspectivas y cultura empresarial
La empresa visualiza su futuro inmediato marcado por la dominancia del mercado, con un diferencial de ingresos sustancial frente a competidores tradicionales como Salesforce, SAP o Adobe. Su objetivo es arrebatar cuota de mercado, escalar su equipo comercial y poner su nombre en el radar de los 200 millones de marcas a nivel global.
Por último, no dudan en señalar que su espacio Rise and Fly Vision Centre en Williamsburg es más que una oficina: es el lugar de encuentro para su equipo, clientes, socios e inversores, desde donde están impulsando la transformación del marketing tecnológico.