El 2 de septiembre de 2026, la tormenta tropical Marie se intensificó hasta alcanzar la categoría de huracán, sumándose a otros dos huracanes ya activos en el océano Pacífico: Lowell y Karina. El último registro de tres huracanes simultáneos en esta zona data de septiembre de 2015, cuando los huracanes Kilo, Ignacio y Jimena alcanzaron todos la categoría 4. Estos fenómenos meteorológicos tan alineados son muy poco comunes en esta región.
Durante esta semana, Lowell experimentó un rápido fortalecimiento, llegando el miércoles a categoría 5, con vientos sostenidos de 160 millas por hora (257 km/h). Sin embargo, el jueves por la mañana disminuyó ligeramente su potencia, registrando vientos de 145 mph, lo que lo devolvió a categoría 4. Actualmente, Lowell se encuentra al sur de Hawái y avanza hacia el oeste, aunque se espera que su trayectoria gire hacia el norte durante el fin de semana, por lo que las autoridades hawaianas mantienen una vigilancia estrecha sobre su evolución.
Por su parte, Karina tuvo vientos sostenidos de 145 mph (233 km/h) el miércoles, lo que lo situaba también en categoría 4. Durante la noche, su fuerza decreció hasta los 120 mph, reduciéndose a categoría 3, aunque continúa siendo un huracán importante. Se localiza al este de Hawái y también se prevé que gire hacia el norte antes de que pueda afectar el archipiélago, lo cual es un alivio para sus habitantes.
Marie es el huracán más débil del trío, con vientos de 85 mph (129 km/h), correspondiente a categoría 1, cercano a la península de Baja California en México. En un primer momento, había cierta preocupación de que se desviara rumbo al norte y afectara la costa de California, pero las previsiones actuales indican que se desplazará mar adentro sin representar una amenaza directa para tierra firme.
Es importante señalar que estas grandes tormentas de baja presión reciben diferentes denominaciones según su ubicación: en el Pacífico oriental y central se llaman huracanes; en el Pacífico noroccidental, tifones; y en el Pacífico sur, ciclones.

Relación con El Niño y su impacto en la temporada de huracanes
Actualmente, el planeta se encuentra bajo un fenómeno climático conocido como El Niño, que se caracteriza por un aumento de la temperatura en la superficie del océano Pacífico ecuatorial de aproximadamente 0,5 °C (0,9 °F) durante varios meses consecutivos. Este fenómeno parece estar acercándose a su episodio más intenso registrado hasta la fecha, lo que ha alterado significativamente las condiciones atmosféricas y oceánicas.
El Niño ha provocado un aumento de la temperatura del agua en el Pacífico, facilitando la evaporación y, por ende, el aporte de vapor de agua a la atmósfera, un elemento esencial para la formación y fortaleza de los huracanes. Además, la reducción en la cizalladura del viento en la región contribuye a que estos sistemas tormentosos se desarrollen y mantengan durante más tiempo.
Contrariamente, El Niño genera condiciones opuestas en el Atlántico, motivo por el cual la actual temporada de huracanes en esa cuenca ha resultado mucho más tranquila de lo habitual. Hasta la fecha, se han registrado sólo cinco tormentas con nombre, todas ellas clasificadas como depresiones o tormentas tropicales, sin que ninguna haya alcanzado la categoría de huracán durante agosto. El récord histórico señala que el primer huracán de la temporada suele presentarse antes del 11 de septiembre, pero en años afectados por El Niño, como se observa en la actualidad, la formación de huracanes en el Atlántico se retrasa considerablemente.
Históricamente, los registros de huracanes atlánticos a partir de 1966 indican que los primeros huracanes que aparecen más tarde en la temporada ocurrieron en las siguientes fechas:
- Arlene, el 2 de septiembre de 1967.
- Erin, el 9 de septiembre de 2001.
- Diana, el 10 de septiembre de 1984.
- Umberto, el 11 de septiembre de 2013.
- Gustav, el 11 de septiembre de 2002.
El escenario actual de tres huracanes simultáneos en el Pacífico, Lowell, Karina y Marie, destaca por su rareza y está estrechamente ligado a las intensas condiciones de El Niño que predominan este año en dicha cuenca, favoreciendo la gestación y evolución de estas poderosas tormentas.
La evolución y trayectoria de estos sistemas deben ser monitoreadas con atención, especialmente por las regiones costeras de Hawái y México, para anticipar y mitigar posibles impactos derivados de estos tres potentes huracanes.