La misión BepiColombo da un paso decisivo rumbo a Mercurio

El 3 de septiembre de 2026, la Agencia Espacial Europea confirmó que los dos orbitadores de BepiColombo se separaron de su módulo de transferencia, acercándose así a su objetivo: orbitar Mercurio en noviembre. Esta misión tecnológica afronta el reto de frenar su velocidad para lograr entrar en la órbita del planeta más cercano al sol.

La misión BepiColombo, impulsada por la Agencia Espacial Europea (ESA), ha alcanzado un hito crucial en su viaje hacia Mercurio. Tras casi ocho años en el espacio desde su lanzamiento el 20 de octubre de 2018 en Kourou, Guayana Francesa, el 3 de septiembre de 2026 los dos orbitadores que forman la misión se separaron con éxito de la etapa de transferencia propulsora que los había acompañado hasta ahora.

Los dos orbitadores, el Mercury Planetary Orbiter (MPO) y el Mercury Magnetospheric Orbiter (MMO), ahora se encaminan directamente a orbitar el planeta más cercano al sol. Su llegada y la inserción en órbita mercuriana está prevista para el 21 de noviembre de 2026, un logro complejo por las condiciones extremas del entorno solar y la alta velocidad que deben reducir para no sobrepasar el planeta.

Orbitando Mercurio, cualquiera de estas naves debe enfrentarse al inmenso influjo gravitatorio y la radiación solar, que complican la maniobra para frenar lo suficiente y quedar capturados gravitacionalmente. Para lograrlo, BepiColombo ha aprovechado durante su trayecto varios sobrevuelos de asistencia gravitatoria: uno a la Tierra, dos a Venus y seis a Mercurio, que han provocado una ralentización constante de la nave.

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Tras su entrada en la órbita mercuriana, prevista para finales de noviembre, los dos orbitadores permanecerán unidos hasta que en diciembre, entre el 9 y el 10, se separen para iniciar operaciones científicas independientes. El objetivo es recopilar datos durante al menos un año para desentrañar los numerosos enigmas que Mercurio aún plantea.

Imagen en blanco y negro con parte de la nave BepiColombo y un mundo craterizado al fondo

Mercurio continúa siendo uno de los cuerpos planetarios menos explorados en el sistema solar interior. Antes de BepiColombo, solo las misiones Mariner 10 y MESSENGER de la NASA habían visitado el planeta, dejando muchas preguntas abiertas sobre su origen, composición y actividad geológica y magnética.

Los científicos esperan que esta ambiciosa misión resuelva cinco cuestiones fundamentales: el origen de Mercurio, la posible existencia de agua en su superficie, si el planeta mantiene alguna actividad geológica, las causas de su baja reflectividad y el origen de su campo magnético. Para ello, BepiColombo cuenta con instrumentos avanzados para analizar la composición mineralógica y elemental, e investigar sus regiones polares en busca de depósitos de hielo.

Además, los datos sobre cómo interactúa la magnetosfera mercuriana con el viento solar, obtenidos por los dos orbitadores desde diferentes puntos de la órbita, serán clave para comprender este fenómeno único entre los planetas terrestres.

El recorrido previo de BepiColombo ha incluido:

  • Un sobrevuelo terrestre el 10 de abril de 2020.
  • Dos sobrevuelos a Venus (15 de octubre de 2020 y 10 de agosto de 2021).
  • Seis sobrevuelos a Mercurio, siendo el último el 8 de enero de 2025.

En el camino, el equipo ha capturado imágenes inéditas, como la muestra efímera de Venus durante su paso en octubre de 2020 o la serie de acercamientos a Mercurio, que revelan grandes cantidades de información geológica y planetaria.

Con la puesta en marcha oficial de sus instrumentos científicos en abril de 2027, BepiColombo arrancará una nueva era en el estudio del planeta que más se acerca al sol, ampliando nuestro conocimiento del sistema solar y los procesos planetarios.

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