La inteligencia artificial a medida: la demanda empresarial por la flexibilidad en su uso

Las empresas requieren enfoques variados para integrar la inteligencia artificial, adaptándola a sus distintos departamentos y necesidades específicas, con controles rigurosos que garanticen la seguridad y la gobernanza de los datos.

La adopción de la inteligencia artificial (IA) en el entorno empresarial avanza a gran velocidad, pero está claro que no todos los clientes desean utilizarla de la misma manera. Algunas compañías prefieren que la IA se integre discretamente en las aplicaciones que ya emplean, facilitando sus tareas cotidianas sin intervención directa. Otras, en cambio, buscan un acceso directa a la información del negocio mediante herramientas de IA que ya utilizan. Cada vez más, existe una demanda que combina ambas opciones.

Quienes trabajan dentro de una empresa comprenden que los distintos departamentos enfrentan presiones, toman decisiones y miden resultados de formas muy diversas. Por ejemplo, el equipo financiero valora la precisión, el control interno y el seguimiento exhaustivo para auditorías, especialmente a cierre de mes; el área de atención al cliente se focaliza en la rapidez para resolver incidencias, mientras que el equipo de operaciones prioriza la detección temprana de interrupciones en la cadena de suministros.

Estas diferencias obedecen a la naturaleza misma del trabajo que realizan. Tradicionalmente, la tecnología se ha adaptado a estas realidades, y la inteligencia artificial no es una excepción.

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IA personalizada para cada función empresarial

Para muchos empleados, la IA más valiosa es aquella que casi pasa inadvertida. Integrada en las herramientas cotidianas, se encarga de eliminar tareas tediosas. Por ejemplo, un responsable financiero que busca reducir el ciclo de reporte no necesita más interfaces para consultar datos, sino acortar ese proceso en sí. Por otro lado, un equipo de operaciones requiere alertas anticipadas sobre posibles problemas en la cadena productiva, no solo mejores diálogos una vez que el problema ya ha ocurrido.

Analistas y planificadores, sin embargo, demandan soluciones distintas. Exploran datos en profundidad, prueban escenarios variados y siguen líneas imprevistas de investigación. Para esta función, las interfaces conversacionales resultan especialmente útiles, facilitando la consulta, cuestionamiento y exploración de alternativas a través del diálogo.

Estas distintas formas de trabajo necesitan experiencias también diferentes de IA. Las áreas de finanzas, operaciones y atención al cliente buscan apoyo individualizado para resolver problemas específicos. Así, la IA aporta mayor valor cuando reduce las tareas manuales en procesos existentes, y no simplemente cuando se añade una nueva aplicación que fragmenta el flujo de trabajo.

Disminuir la fragmentación en lugar de agregar herramientas aisladas

Este desafío no es nuevo. Durante décadas, el software empresarial ha buscado reunir datos financieros, operativos, de inventario y clientes en sistemas integrados, evitando dispersión en hojas de cálculo y sistemas desconectados. La inteligencia artificial va un paso más allá, ayudando a abordar la capa siguiente del problema.

Aun con sistemas conectados, las personas dedican tiempo a buscar información, verificar su veracidad y convertirla en decisiones. Al crecer la organización, este esfuerzo invisible también crece, lo que aleja a los profesionales expertos de tareas que requieren su juicio.

Ya se observan casos prácticos con resultados concretos. Por ejemplo, Yoto, plataforma de audio infantil, combina sus datos empresariales con modelos avanzados de lenguaje natural externos. Según el CFO Ben Averis, esta integración ha permitido completar flujos de trabajo en minutos que antes tardaban horas, generando “ganancias reales en productividad” en toda la organización. Sin embargo, Averis remarca la importancia de la supervisión humana, donde el equipo financiero mantiene el control y la validación final sobre cómo se interpreta y utiliza la información.

Esta combinación libera más tiempo para que los profesionales financieros se concentren en planificación de escenarios, asignación de capital, gestión de riesgos y colaboración estratégica con otras áreas del negocio.

La flexibilidad sin perder el control

A medida que la IA facilita el acceso a la información, se vuelve crucial decidir quién debe poder consultarla. Los permisos y procesos de aprobación siguen siendo esenciales, ya que el control de acceso a los datos es más importante aún cuando la IA recupera información en nombre de una persona.

Un principio fundamental es que las experiencias de IA deben respetar las mismas reglas de acceso a datos que el usuario tiene en los sistemas tradicionales. Si ayer un empleado no podía ver cierta información, hoy no debería poder hacerlo a través de una capa de IA. Aunque esto resulta sencillo en teoría, aplicarlo consistentemente en sistemas, procesos y áreas empresariales demanda un esfuerzo constante y riguroso.

En muchos casos, conectar técnicamente los sistemas es la parte más fácil. El verdadero desafío reside en decidir qué capacidades de IA se asignan a cada función, quién puede usarlas y qué interfaz resulta más adecuada. El equipo financiero que cierra el balance tendrá necesidades diferentes a las de servicios al cliente, que manejan miles de interacciones diarias.

Por ello, parte de la IA convivirá en procesos empresariales habituales, siendo casi imperceptible para los empleados. Mientras tanto, otras tareas se beneficiarán de interfaces conversacionales que otorgan acceso directo a información operativa. Lo más habitual será una combinación de ambas, ajustada a las labores específicas que desempeña cada área.

Construir sobre una base sólida y común

Las empresas aún están definiendo cómo integrar mejor la inteligencia artificial. De forma general, algunas funciones tendrán capacidades incrustadas en sus procesos habituales, mientras que otras accederán a información operativa mediante herramientas conversacionales. La mayoría de las organizaciones adoptarán ambos métodos, combinándolos gradualmente.

Esta flexibilidad solo es posible si se cuenta con datos empresariales fiables y reglas consistentes para el acceso a la información en todos los ámbitos.

Las compañías que avanzan con éxito en IA no siguen un único modelo, sino que permiten a cada equipo elegir cómo trabajar según sus necesidades, todo ello apoyándose en una base común de confianza y coherencia.


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