La Casa de Playa de Carl Maston en Ventura: Un Refugio Contemporáneo con Alma de Cabaña

Situada frente a la costa de Faria Beach, la Susman House de Carl Maston es una vivienda de 1984 que combina materiales tradicionales con un diseño moderno, centrada en una chimenea de ladrillo que actúa como el corazón del hogar.

En el centro de la casa de playa que diseñó Carl Maston en Ventura destaca una imponente chimenea de ladrillo que atraviesa todo el inmueble, aportando una sensación de firmeza y calidez en esta vivienda frente al mar. Construida en 1984, la Susman House se alza sobre una pequeña cala en Faria Beach, con impresionantes vistas hacia las Islas del Canal.

El encargo original, realizado por Tracy “Babs” Susman y su pareja sobre un terreno que antes pertenecía a la hermana de ella y su cuñado, era claro y a la vez desafiante: crear una casa contemporánea que respetara el espíritu rústico y acogedor de una cabaña californiana tradicional.

Maston respondió a esta petición usando materiales naturales y cálidos como revestimientos en cedro, suelos de ladrillo y grandes ventanales. La línea del techo de formas singulares aporta una silueta característica que define la casa sin recurrir a los clichés del estilo campestre, procurando un equilibrio entre la inspiración tradicional y la modernidad.

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Con una superficie construida de 245 metros cuadrados, la distribución interior está pensada para crear espacios comunes que conectan la chimenea y la costa. Un salón informal se comunica con el comedor y la cocina, mientras que la chimenea de doble cara también caldea una sala de estar contigua. En el interior, los baños están cuidadosamente integrados, como uno completo detrás de un tabique revestido en cedro, que mantiene la sensación de fluidez sin dividir la vivienda en estancias cerradas.

En las fotografías del salón llaman la atención los materiales usados: las vigas de madera vistas en el techo crean un ritmo armónico, mientras que el suelo de ladrillo rodea la amplia chimenea principal, otorgando textura al ambiente. El revestimiento y las estanterías en madera refuerzan la sensación de recogimiento, mientras que las ventanas acristaladas enmarcan las vistas hacia el océano, destacando el contraste entre lo sólido y lo transparente.

Las puertas correderas de suelo a techo se abren hacia el Atlántico, prolongando el pavimento de ladrillo hacia el exterior en la terraza. Esta continuidad visual potencia la conexión entre el interior y el entorno natural. La cocina conserva su propia personalidad gracias al techo formado por listones de madera originales y cuenta con una ventana orientada a la bahía que acompaña incluso en las tareas diarias desde el fregadero.

En la planta superior se distribuyen tres dormitorios y una zona de descanso bajo el techo inclinado. Un atrio central y una terraza interior rodean la chimenea de ladrillos, y los cristales interiores permiten que la luz penetre en el corazón de la casa. Maston concibió la circulación no como un espacio residual, sino como parte integral de la experiencia arquitectónica, estableciendo una conexión visual con el salón de la planta baja.

Las fotografías muestran ventanas interiores con marcos de madera junto a la chimenea, cuyos remates siguen la pendiente del techo, haciendo legible la geometría del conjunto desde dentro. Actualmente, esta vivienda se ofrece en el mercado por 5,1 millones de dólares; un precio que va más allá de su ubicación privilegiada frente al mar, ya que su diseño interior posee la solidez y el carácter necesarios para captar la atención independientemente de las vistas al océano.

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