Evan Goldberg (NetSuite) apuesta por una IA que transforme el ERP en un socio empresarial inteligente

En SuiteWorld 2026, Evan Goldberg, fundador y vicepresidente ejecutivo de Oracle NetSuite, defendió que la inteligencia artificial puede convertir el ERP en un aliado estratégico para la toma de decisiones, siempre que se base en el contexto específico de cada empresa y opere bajo controles humanos.

Durante su ponencia magistral titulada «El fin del ERP tal como lo conocemos» en SuiteWorld 2026, celebrado en Las Vegas, Evan Goldberg, fundador y vicepresidente ejecutivo de Oracle NetSuite, expuso una visión revolucionaria sobre el futuro del software empresarial. Según Goldberg, la inteligencia artificial (IA) tiene el potencial de transformar los sistemas ERP, pasando de ser meras plataformas operativas a convertirse en socios inteligentes que entienden y apoyan la gestión empresarial en profundidad.

El núcleo del mensaje de Goldberg es que el valor de la IA en el mundo empresarial depende de que ésta comprenda el funcionamiento real de cada organización y actúe dentro de los límites y controles que los usuarios establecen. «Razonar sin contexto es simplemente adivinar con confianza», afirmó, subrayando que un negocio es un sistema interconectado donde variables como el inventario, las finanzas, el pricing y las relaciones con clientes influyen de manera directa y recíproca. Para que la IA aporte resultados efectivos, debe integrarse en ese contexto.

Goldberg explicó que mientras la IA general puede analizar números, es NetSuite quien le aporta el contexto detrás de cada dato, apoyándose en la amplia información contenida en sus plataformas, que incluye datos de clientes, finanzas, inventarios, proyectos y flujos de trabajo. Esto permite que la IA deje de ser una mera herramienta de respuestas para evolucionar hacia sistemas que entienden situaciones, proponen recomendaciones y asumen acciones dentro de reglas definidas.

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De la respuesta a la acción con límites claros

El directivo describió una evolución en la que la IA pasa de responder preguntas a facilitar que equipos financieros identifiquen excepciones, y que líderes operativos valoren el impacto de decisiones relacionadas con el suministro antes de que generen problemas. Sin embargo, insistió en que estas acciones automatizadas deben estar estrictamente delimitadas por políticas de negocio y supervisión humana. «Puedes actuar en toda la empresa, pero siempre dentro de las aprobaciones y limitaciones que establezcas», señaló.

Esta filosofía de controles y límites es fundamental para la visión de un ERP más autónomo pero no independiente, capaz de asumir tareas cotidianas bajo la supervisión y las reglas definidas por sus usuarios, incrementando la eficiencia sin renunciar a la gobernanza.

Una interacción empresarial más intuitiva y conversacional

Goldberg destacó cómo la manera tradicional de usar ERP —navegar por menús, buscar dashboards, ejecutar informes y luego interpretarlos— está dando paso a una interacción conversacional con la IA. Los usuarios simplemente expresan lo que necesitan y el sistema no solo ofrece la información requerida, sino también un plan de actuación y un espacio de trabajo adaptado a la tarea.

Este concepto, que Goldberg denominó «IA como interfaz de usuario», facilita que el sistema gestione la carga operativa de buscar datos, permitiendo a los empleados dedicar más tiempo a las decisiones estratégicas y menos a manejar software.

Redirigir el talento hacia la estrategia

Otro aspecto destacado en su intervención fue la posibilidad de liberar a los empleados de tareas rutinarias como aprobaciones y conciliaciones para que puedan enfocarse en metas de mayor impacto, como la apertura de nuevos mercados, desarrollo de productos o crecimiento empresarial.

Goldberg compartió que más de 13.000 empresas ya aprovechan el AI Connector Service de NetSuite, accesible mediante marketplaces como Claude y ChatGPT, con próximas integraciones para Copilot y Gemini. Citó casos de éxito donde los usuarios han triplicado la capacidad de procesamiento con el mismo equipo, ahorrado cerca de 5.000 horas y 350.000 dólares anuales, y logrado responder consultas de datos un 76% más rápido. Además, resaltó una empresa que automatizó más de 100.000 actualizaciones de estado de pedidos al año, evidenciando cómo la IA va más allá de la experimentación y forma parte esencial del día a día empresarial.

Un llamado a la acción y al aprendizaje

Goldberg apuntó que la sólida plataforma y base de clientes de NetSuite son ventajas clave en un mercado de IA que evoluciona rápidamente. Oracle aporta modelos de IA, infraestructura y desarrollo, mientras que los clientes suministran conocimiento práctico sobre su aplicabilidad, retos y beneficios reales.

En cuanto a las posibles reticencias de algunas organizaciones para adoptar IA debido a falta de tiempo, dudas sobre la fiabilidad o incertidumbre sobre cómo iniciarse, Goldberg defendió la urgencia de actuar. «Las empresas que actúen ahora serán las que se beneficien, mientras sus competidores solo observan desde la grada», advirtió.

Implicaciones para las empresas

La propuesta de Goldberg no defiende la muerte del ERP, sino el fin de su uso tradicional, que exigía a los empleados navegar por complejos menús y dashboards. En su lugar, imagina un ERP inteligente y contextual que entiende las necesidades del usuario, ofrece información pertinente, plantea planes y ayuda a ejecutar tareas dentro de un marco regulado. El objetivo es automatizar las operaciones cotidianas para que las personas puedan dedicarse a objetivos empresariales de mayor valor.

Para lograrlo, destacó que es indispensable que la IA se base en datos operativos de calidad, recogidos y gestionados por empleados con experiencia real y bajo esquemas claros de autorización y gobernanza. No obstante, Goldberg reconoció que la brecha entre la adopción de IA y la preparación organizativa sigue existiendo, evidenciada por problemas de calidad y acceso a datos, así como la confianza variable de los empleados en los resultados generados.

Por ello, recomendó limpiar los datos dentro de los sistemas tecnológicos, documentar procesos y flujos de trabajo que a menudo residen solo en el conocimiento individual, y estructurar marcos de gobernanza coherentes antes de alcanzar el ideal de empresas plenamente habilitadas para la inteligencia artificial.

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