Un nuevo estudio elaborado por investigadores de la Universidad de Surrey advierte que la tendencia creciente de reemplazar productos lácteos tradicionales por alternativas vegetales podría conllevar una reducción significativa en el consumo de nutrientes esenciales.
El análisis reveló que cambiar entre un 20% y un 35% de la ingesta diaria de lácteos por bebidas y productos derivados de plantas afecta negativamente la aportación de elementos nutritivos clave necesarios para el correcto funcionamiento del organismo. Esto incluye una menor ingesta de calcio, vitamina B12 y proteínas, componentes que los lácteos convencionales suministran en cantidades significativas.
El estudio pone de manifiesto que, si bien las alternativas vegetales pueden ser una opción para quienes padecen intolerancia a la lactosa o siguen dietas veganas, no todas están enriquecidas con los mismos micronutrientes que aportan los productos lácteos. Por tanto, hay un riesgo de que los consumidores no compensen adecuadamente la diferencia, lo que podría derivar en déficits nutricionales.
Según los investigadores, la biofortificación y la mejora en el etiquetado podrían contribuir a que estas alternativas sean más equilibradas y permitan cubrir las necesidades nutricionales de forma segura. Además, se recomienda una asesoría dietética personalizada para quienes realizan este tipo de sustituciones, con el fin de garantizar una ingesta adecuada de vitaminas y minerales.
Los productos lácteos convencionales, como la leche y el yogur, son fuentes primarias de calcio, un mineral fundamental para la salud ósea y dental. Del mismo modo, la vitamina B12, vital para la formación de glóbulos rojos y el buen funcionamiento del sistema nervioso, se encuentra principalmente en alimentos de origen animal. La proteína, esencial para la reparación y crecimiento muscular, también suele estar mejor representada en lácteos que en muchas alternativas vegetales.
Este hallazgo cobra relevancia en un contexto donde el mercado de productos vegetales para reemplazar los lácteos ha experimentado un crecimiento exponencial en la última década, alimentado por una mayor conciencia ambiental, preocupaciones éticas y preferencias dietéticas personales.
Para elaborar el estudio, los científicos analizaron datos nutricionales de diversas marcas y tipos de productos lácteos y de sus equivalentes vegetales, como la leche de almendra, soja, avena y arroz. Los resultados mostraron que, en promedio, las bebidas vegetales contienen menos proteínas, calcio y algunas vitaminas, a menos que estén fortificadas.
El equipo investigador recomienda extremar la precaución en la selección de alternativas vegetales, optando por aquellas enriquecidas, e insta a consumidores y profesionales de la salud a estar atentos a posibles deficiencias cuando se reduzca el consumo de productos lácteos tradicionales.
De esta manera, el estudio plantea un enfoque equilibrado sobre la sustitución de los lácteos, apoyando la diversidad y las preferencias alimentarias, pero subrayando la importancia de garantizar un aporte nutricional completo para evitar riesgos a largo plazo.