Un equipo de científicos ha descubierto, gracias a datos sísmicos obtenidos mediante instrumentos instalados en el lecho marino, patrones preservados del flujo del manto terrestre bajo la corteza más antigua del océano Pacífico. Este hallazgo ofrece una ventana sin precedentes hacia la dinámica del manto superior que subyace a la placa tectónica más antigua y establecida del planeta.
El estudio, que analiza detalladamente las señales sísmicas registradas en el fondo oceánico, ha identificado rastros «fosilizados» del movimiento del manto, evidenciando flujos complejos que han variado en función del tiempo. Estos patrones reflejan no solo las transformaciones en la dirección y velocidad de las placas tectónicas, sino también las deformaciones del manto alrededor de estructuras geológicas específicas.
Entre esas estructuras se encuentra una antigua zona de litosfera sumergida, restos de corteza y manto superior endurecido que hoy permanece como una reliquia bajo el océano. Asimismo, se ha detectado la influencia de puntos calientes (hotspots) donde el manto asciende, creando irregularidades en el flujo debido a la inyección de calor y material desde las profundidades.
Estas evidencias permiten comprender mejor cómo el manto terrestre interactúa con la corteza oceánica a lo largo de millones de años, registrando la historia de los movimientos tectónicos y las fuerzas internas que moldean la superficie del planeta. Además, proporcionan información clave para entender procesos geodinámicos y la evolución de las placas más antiguas, que son fundamentales para predecir fenómenos sísmicos y geológicos.
Este avance en la geofísica marina demuestra cómo la tecnología de instrumentación oceánica y el análisis sísmico detallado pueden revelar la compleja interacción entre las capas internas de la Tierra y su corteza, aportando nuevas perspectivas sobre la historia y el funcionamiento del planeta en su conjunto.