El lanzamiento de la consola portátil Anbernic RG DDS, un clon basado en Nintendo 3DS, ha generado gran expectación entre los aficionados, aunque no sin controversias. Recientes filtraciones sobre su precio sugieren que el dispositivo podría ser más caro de lo previsto, sumando incertidumbre en torno al producto. A esto se añade ahora un serio revés para Anbernic, tras la decisión del equipo responsable del emulador Azahar de retirar por completo su soporte a esta marca.
La polémica surge a raíz del último vídeo promocional difundido por Anbernic, en el que la compañía presenta una versión propia modificada del emulador Azahar, denominada «Azahar Plus». Esta variante no oficial, claramente orientada a facilitar la ejecución de contenidos pirateados, ha sido duramente criticada por los desarrolladores originales de Azahar, que no habían autorizado dicha modificación ni su uso comercial.
Ante esta situación, el equipo de Azahar ha anunciado que no continuará brindando soporte a dispositivos fabricados por Anbernic que utilicen su software. Esto implica que no investigarán ni resolverán posibles fallos o problemas en el emulador relacionados con la consola RG DDS ni con cualquier otro producto de la firma.
Desde Azahar se posicionan firmemente contra el uso de forks no oficiales y subrayan su compromiso con un emulador libre de actividades ilícitas. La utilización de su nombre y código para versiones alteradas sin su consentimiento, especialmente en contextos que promueven la piratería, afecta gravemente su imagen y proyecto.
Este giro representa un golpe significativo para Anbernic, que había buscado capitalizar la popularidad del emulador para atraer a los usuarios nostálgicos de la Nintendo 3DS. La falta de apoyo oficial de Azahar podría limitar la experiencia de usuario y generar desconfianza en su comunidad de fans y compradores potenciales.
La comunidad de usuarios está atenta a cómo responderá Anbernic a este desafío, y si buscara alternativas legales para garantizar el funcionamiento óptimo de la consola RG DDS sin infringir derechos ni perder el respaldo de desarrolladores clave.
En definitiva, esta situación pone en evidencia los riesgos de emplear software modificado sin autorización en productos comerciales y las repercusiones que ello puede tener tanto en la imagen como en la viabilidad de dispositivos que dependen de emulación para ofrecer su catálogo de juegos.