El fenómeno del «doomscrolling», o la obsesiva revisión de noticias negativas en el móvil, sigue ganando terreno, afectando la salud mental de muchos usuarios. Apple y otros fabricantes ofrecen herramientas de control de tiempo de pantalla, pero estas opciones suelen ser fácilmente ignoradas con solo pulsar «Ignorar límite». Para combatir esta limitación, la startup Brick LLC ha lanzado un dispositivo físico llamado Brick: un pequeño disco NFC sin batería, que cuesta 59 dólares y que cambia la manera de gestionar el uso del teléfono.
El funcionamiento de Brick es sencillo pero efectivo. Tras instalar la app complementaria, el usuario selecciona las aplicaciones y sitios web que desea restringir. Luego, al acercar el móvil al disco NFC, estas apps y sus notificaciones quedan bloqueadas hasta que se vuelva a tocar físicamente la unidad para desbloquearlas. El mismo mecanismo utilizado para pagos sin contacto es aquí empleado para activar un bloqueo digital.
Otro valor añadido de Brick es que permite iniciar una sesión de bloqueo de manera remota desde la app, pero cualquier intento de desbloqueo requiere la presencia física del disco o uno de los cinco dispositivos de emergencia llamados «Unbricks». El aparato no necesita ser recargado y es compatible con dispositivos Android que tengan versión 12 o superior, y iOS 17 en adelante.
El valor real del Brick no está solo en la tecnología, sino en la experiencia y el ritual físico que implica. Al tener que levantarse y desplazarse para activar o desactivar el bloqueo, se crea una barrera que apela a superar la inercia digital. Además, la empresa apuesta por el componente social, ya que varios usuarios pueden compartir el mismo dispositivo, formando un grupo con el lema «Estamos Bricked», una señal que refuerza el compromiso colectivo para reducir el tiempo frente a la pantalla.
Los cofundadores, TJ Driver y Zach Nasgowitz, egresados de la Universidad de Wisconsin-Madison, lanzaron Brick en septiembre de 2023 con una clara intención: convertir un simple acto físico en una solución tangible para desengancharse del teléfono. Medios como TechCrunch han destacado la importancia de esta fricción física, que a menudo resulta más efectiva que la fuerza de voluntad para limitar el uso excesivo del móvil.
El precio de 59 dólares es un factor a tener en cuenta, aunque diversas reseñas de publicaciones reconocidas como Consumer Reports, USA Today, The Independent, Healthline o Wirecutter coinciden en que un breve paseo para activar o desactivar el bloqueo es más efectivo que las herramientas tradicionales que permiten ignorar límites sin esfuerzo. De hecho, un análisis realizado por The Independent mostró que el uso diario del teléfono se redujo de unas 4,5 horas a cerca de dos horas con el uso de Brick, evidenciando un cambio considerable.
No obstante, Brick no bloquea otras pantallas como ordenadores portátiles o tablets, por lo que no es una solución integral para todas las actividades digitales. Además, en versiones sin el modo estricto, la simple desinstalación de la app puede finalizar la sesión de bloqueo. Al tratarse de un dispositivo compartido en el hogar, también es una llave común para todos, y aplicaciones como mapas o llamadas pueden seguir funcionando sin restricciones.
Por ello, Brick está especialmente indicado para quienes han probado sin éxito las herramientas gratuitas de control de tiempo de pantalla y centran el uso problemático en el smartphone. Si la principal fuente de «doomscrolling» es otro dispositivo, quizá no sea necesario hacer esta inversión. Lo más destacado de Brick es el hecho de levantarse físicamente del lugar para usarlo, lo que introduce un espacio de reflexión antes de volver al móvil.
El dispositivo está disponible para compra en getbrick.com y dispone de una app complementaria que facilita su manejo. En definitiva, Brick se presenta como una alternativa inteligente para quienes buscan un método disruptivo y tangible para recuperar el control sobre su tiempo digital, fomentando pausas reales y necesarias en un mundo hiperconectado.