Durante seis años, Samsung ha liderado la conversación sobre teléfonos plegables, perfeccionando bisagras, minimizando arrugas y definiendo el uso ideal de pantallas externas. Apple, en cambio, optó por observar y aprender de los errores de su competidor para lanzar con el iPhone Duo un dispositivo plegable de primera generación que supera en varios aspectos al Galaxy Z Fold8, el último modelo de Samsung que aún arrastra ciertas limitaciones.
El iPhone Duo parte de un precio de 1.999 dólares, es aproximadamente dos onzas más pesado que el Fold8 y su grosor al plegarse es mayor, si bien en estos aspectos la ventaja queda para Samsung, que es más ligero y compacto además de algo más barato (1.899,99 dólares). Pero más allá del peso y coste, estas son cinco áreas donde Apple llevó la innovación más allá que Samsung en su octava versión de su plegable.
Cámara invisible en la pantalla principal
La esencia de un teléfono plegable reside en ofrecer una pantalla continua que se abra para funcionar como una tablet compacta. Sin embargo, los sensores integrados rompen la experiencia, ya sea con muescas o perforaciones visibles. El Galaxy Z Fold8 incluye cámaras frontal y secundaria incrustadas en las pantallas, visibles y disruptivas para la visualización de contenido.
Por el contrario, el iPhone Duo incorpora su cámara frontal bajo el panel de la pantalla interior, eliminando huecos y cortes que interrumpan la imagen cuando se usa la pantalla grande. En la pantalla exterior mantiene solo una pequeña perforación, lo que contribuye a una experiencia mucho más inmersiva.
Soporte para lápiz, una funcionalidad que Samsung abandonó
Samsung había consolidado su legado con el S Pen en la serie Note y llegó a incluirlo en sus primeras generaciones Galaxy Z Fold, pero decidió retirarlo en el Fold8, dejando sin esta herramienta fundamental a quienes usaban el dispositivo para dibujar, firmar documentos o tomar notas manuscritas.
En cambio, Apple introduce compatibilidad con el Apple Pencil tanto en la pantalla exterior de 5,4 pulgadas como en la interior de 7,6 pulgadas, aunque la función de soporte dual llegará mediante una actualización de software posterior al lanzamiento. Esto significa que los usuarios podrán utilizar el lápiz en ambas pantallas para tareas creativas o de productividad sin necesidad de abrir el dispositivo, una ventaja destacada frente al plegable de Samsung.
Construcción resistente al polvo y al agua
La durabilidad en cepas y pliegues va más allá de la resistencia al agua, y el polvo es un enemigo silencioso que puede dañar las bisagras y el mecanismo interno de un plegable. Mientras Samsung ofrece un nivel IP48, que protege contra líquidos pero no contra partículas finas, Apple cuenta con una certificación IP68, lo que garantiza un sellado hermético que impide la entrada de polvo, arena o partículas, crucial para usuarios que usen sus dispositivos en ambientes con polvo, como playas o talleres.
Más almacenamiento para un uso creativo avanzado
El amplio tamaño de la pantalla interior de un plegable invita a la creación multimedia, elevando la demanda de almacenamiento. Apple dota al iPhone Duo con una capacidad máxima de 2 TB, el doble de la oferta máxima del Galaxy Z Fold8 que alcanza 1 TB.
Este extra es fundamental para quienes utilizan sus plegables como herramientas de trabajo creativo, gestionando vídeos 4K, fotografías en bruto y aplicaciones pesadas sin preocuparse por el espacio disponible, marcando una clara diferencia para esos profesionales y usuarios avanzados.
Innovación en la bisagra para minimizar el pliegue
La arruga en el centro de la pantalla plegable es un reto que Samsung, pese a sus ocho generaciones, no ha logrado resolver por completo. Apple responde con un diseño de bisagra que coloca una capa de nano-textura mate sobre cristal con adhesivos deslizantes y un soporte de titanio, logrando un pliegue menos perceptible y más suave al tacto.
Las primeras impresiones apuntan a que el pliegue no desaparece por completo, pero no es tan molesto como en la competencia, aunque el verdadero veredicto llegará cuando ambos dispositivos estén disponibles para análisis en profundidad.
Lo que Samsung sigue haciendo mejor
Estas mejoras no significan que el Galaxy Z Fold8 sea un mal terminal. Samsung gana en precio al ser más económico, es notablemente más ligero y delgado, tanto plegado como desplegado, lo que ofrece una mayor comodidad al usuario.
En resumen, el usuario se enfrenta a la elección entre un dispositivo pulido tras ocho generaciones y una primera propuesta que ya supera a su rival en cámara, lápiz, resistencia, almacenamiento y bisagra, a pesar de su precio y peso superiores. Samsung tendrá que responder con una nueva versión para mantener su liderazgo en los próximos años.