La estrella Blaze, conocida también como T Coronae Borealis o T CrB, es un sistema estelar binario situado a unos 3.000 años luz de la Tierra, compuesto por una gigante roja y una enana blanca. Esta pareja cósmica es famosa por sus explosiones recurrentes de nova, eventos termonucleares que se repiten aproximadamente cada 80 años, aunque la última erupción ocurrió en 1946, y la siguiente se esperaba para 2024, sin embargo, hasta la fecha no ha habido novedad.
Este retraso ha llevado a los astrónomos a investigar la posibilidad de que los neutrinos, unas partículas subatómicas con muy poca interacción con la materia, puedan servir de aviso previo a la explosión. A diferencia de la luz y los rayos gamma que llegan después, los neutrinos podrían alcanzar la Tierra horas antes, brindando una ventana para prepararse y observar este suceso astronómico.
El sistema estrella Blaze y su dinámica
La estrella Blaze no es una sola estrella, sino dos en órbita mutua cada 228 días. La gigante roja transfiere constantemente material a la enana blanca, que acumula esta masa hasta que se detona en una explosión termonuclear. Este proceso incrementa considerablemente la luminosidad del sistema temporalmente, permitiendo que la estrella sea visible sin telescopio y alcanzando una magnitud aparente aproximada de 2, similar a la de Alphecca, la estrella más brillante de la constelación Corona Borealis, conocida también como la Corona del Norte.
Durante los periodos de calma, el sistema se ve dominado por la luz de la gigante roja, haciendo que la estrella parezca una M3 gigante. En épocas de erupción, sin embargo, la transferencia de masa se acelera y la enana blanca se expande, creando la brillante nova que se espera con tanta anticipación.
Neutrinos como anticipadores de la erupción
Una investigación publicada en abril de 2026 en The Astrophysical Journal Letters ha sido la primera en sugerir que los neutrinos podrían anticipar la próxima explosión de la estrella Blaze. Según el estudio, el sistema puede producir partículas de alta energía generadas por una de estas dos vías: choque de ondas o reconexión magnética.
El método de la onda de choque ocurre cuando el material expulsado de la enana blanca choca con el gas circundante, liberando rayos gamma y neutrinos de alta energía. Por otro lado, la reconexión magnética, un fenómeno típico en plasmas estelares, rompe y reorganiza abruptamente las líneas del campo magnético, acelerando partículas cercanas y posibilitando que los neutrinos escapen mientras que los rayos gamma quedan atrapados en el denso material alrededor de la enana blanca.
Los investigadores además compararon estos modelos con el comportamiento de la nova recurrente RS Ophiuchi, que detonó en 2021, para predecir mejor el fenómeno en la estrella Blaze. Concluyeron que los neutrinos podrían llegar a la Tierra entre 9 y 10 horas antes que los fotones o rayos gamma, ofreciendo a los astrónomos un margen para organizar observaciones y profundizar en el estudio de los mecanismos detrás de la explosión.
Detectar neutrinos no es sencillo, ya que no tienen carga eléctrica y apenas interactúan con la materia, por lo que su detección se basa en observar partículas cargadas o destellos de luz producidos cuando los neutrinos chocan ocasionalmente con átomos en detectores especializados.
Observando la estrella Blaze en el hemisferio norte
La estrella Blaze se encuentra en la constelación de Corona Borealis, reconocible por su forma semicircular que recuerda a una letra C invertida. Esta constelación es visible la mayor parte del año desde latitudes medias del hemisferio norte, particularmente en primavera, aunque no es completamente circumpolar. Se puede localizar aproximadamente en una línea entre las brillantes estrellas Arcturus y Vega, junto a la figura del KeyStone en la constelación de Hércules.
Aunque Arcturus y Vega pueden observarse desde cielos urbanos, para disfrutar plenamente de la constelación Corona Borealis, incluyendo la estrella Blaze, es necesario un cielo oscuro y despejado. No se requieren binoculares para verla, pero estos ayudan a mejorar la experiencia.
Visibilidad desde el hemisferio sur
Desde latitudes del hemisferio sur, como Nueva Zelanda o el sur de Australia, Corona Borealis se observa baja en el horizonte norte, alcanzando unos 20 a 25 grados de altura máxima. Por ello, además de cielos oscuros, es necesaria una visibilidad clara hacia el norte-noreste para disfrutarla. El patrón de estrellas es similar, formada por un arco delicado ubicado entre Arcturus y Vega, con la figura del KeyStone de Hércules adyacente.
Cronología y predicciones fallidas de la erupción
La estrella Blaze ha generado expectación por su erupción tardía. Su última explosión documentada fue en 1946, mientras que documentos históricos sugieren otra en 1866, unas 80 años antes. Esto llevó a la suposición de que la próxima debería ocurrir a mediados del siglo XXI. Sin embargo, predicciones específicas como las de Jean Schneider, que apuntaban a fechas en marzo y noviembre de 2025, no se han cumplido.
La dificultad para predecir con exactitud el momento de la erupción se debe a la compleja naturaleza del sistema y los procesos internos que aún no se comprenden por completo. Aun así, el consenso científico indica que el fenómeno sucederá en algún momento próximo, y se mantiene una expectación intensa para captarlo en directo.
¿Qué intensidad tendrá la nova?
Se espera que la estrella Blaze alcance una magnitud aparente cercana a 2, lo que la convertiría en una de las estrellas más brillantes de la constelación Corona Borealis durante unos días, rivalizando con Alphecca, a la que se asemejará en brillo. Sin embargo, la estrella está mucho más alejada, aproximadamente 3.000 años luz, frente a los 75 años luz de Alphecca, lo que pone en perspectiva la potencia real de la explosión.
La nova incrementará la luminosidad del sistema en varios miles de veces en cuestión de horas, para luego ir desvaneciéndose progresivamente en días hasta volver a su estado habitual, cuando ya no será visible a simple vista. Este evento estelar, aunque efímero, será un espectáculo fascinante para los observadores del cielo.
Mientras los astrónomos continúan observando e investigando, la comunidad científica y el público amateur aguardan con expectación el momento en que la estrella Blaze finalmente cumpla con su fama y pueda iluminar nuestros cielos nuevamente.