Durante más de un siglo, una especie de rana ampliamente distribuida en los bosques del occidente de Ecuador y el sur de Colombia pasó desapercibida bajo una identificación equivocada. Científicos de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador han descrito formalmente una nueva especie a la que han denominado Pristimantis milpe, una rana que, aunque común, había sido confundida con otra durante décadas.
El hallazgo pone de manifiesto cómo incluso especies comunes pueden permanecer ocultas a la ciencia por errores taxonómicos. Esta rana vive en áreas boscosas y su rango geográfico abarca ecosistemas vulnerables, por lo que su correcta identificación es fundamental para preservar la biodiversidad local.
La especie Pristimantis milpe se diferencia morfológicamente y con estudios genéticos de otras ranas del género Pristimantis, un grupo extremadamente diverso y numeroso en América Latina. Muchas de estas ranas son pequeñas, de hábitos terrestres y nocturnos, y tienen una gran variedad de adaptaciones a ambientes específicos.
El proceso de redescubrimiento comenzó al analizar ejemplares conservados en museos y comparar sus características físicas con individuos recolectados recientemente en el área de Milpe, en la provincia de Esmeraldas, Ecuador. Sorprendentemente, se hallaron diferencias clave en la coloración, los patrones de piel, y en las secuencias de ADN mitocondrial y nuclear, que confirmaron que se trataba de una especie independiente y no un sinónimo de otras ranas Pristimantis.
El equipo investigador subraya la importancia de combinar métodos tradicionales con biología molecular para clarificar la taxonomía de grupos con tantas especies crípticas, donde las diferencias son casi imperceptibles al ojo humano. Este trabajo también destaca la riqueza biológica aún por descubrir en ecosistemas tropicales, incluso en áreas ya exploradas científicamente.
Además, la correcta identificación de Pristimantis milpe contribuye a mejorar las estrategias de conservación, al conocer mejor la distribución y el estado de conservación de las especies nativas. La rana habita bosques húmedos que enfrentan amenazas por la deforestación y cambios en el uso del suelo, por lo que el reconocimiento científico puede favorecer su protección.
Este caso ejemplifica cómo la biodiversidad del planeta sigue revelando secretos, y la importancia de mantener investigaciones sistemáticas que aseguren una comprensión precisa de los organismos que comparten nuestro entorno. Según los autores, renovados esfuerzos en taxonomía, apoyados por técnicas genéticas, seguirán desvelando nuevas especies incluso entre animales aparentemente bien conocidos.
La descripción formal de la rana Pristimantis milpe fue publicada recientemente en una revista científica especializada, con detalles completos sobre su morfología, genética y hábitat. Este descubrimiento pone en valor el patrimonio natural de la región Andina y abre puertas a futuros trabajos sobre la diversidad anfibia en Sudamérica.