Un equipo internacional de científicos, entre ellos la doctora Nancy Mercado Salas del Instituto Leibniz para el Análisis del Cambio en la Biodiversidad (LIB), ha descubierto una nueva familia de copépodos, pequeños crustáceos marinos fundamentales en las cadenas tróficas oceánicas. Este hallazgo tuvo lugar a más de 2.500 metros de profundidad en la cuenca de Irminger, situada al sureste de Groenlandia.
Los copépodos forman uno de los grupos más abundantes y variados en los ecosistemas marinos, pero muchas de sus especies y familias siguen sin estar suficientemente documentadas, especialmente las que habitan las profundidades oceánicas. La identificación de esta nueva familia abre una ventana para avanzar en el conocimiento sobre la evolución y diversidad de estos organismos adaptados a condiciones extremas.
La expedición científica utilizó innovadoras técnicas de muestreo y análisis taxonómico para examinar ejemplares recolectados en la oscuridad y las altas presiones que caracterizan el fondo marino del Irminger. Los investigadores confirmaron diferencias genéticas y morfológicas significativas que justifican la creación de esta nueva familia dentro del orden Copepoda.
Según los autores del estudio, publicado en la revista PeerJ, este descubrimiento ayuda a completar el mapa evolutivo de los copépodos, un pilar en el estudio de la biodiversidad marina. Comprender la estructura y funciones de estos organismos contribuye también a la evaluación del estado de los océanos frente a los impactos ambientales y el cambio climático.
La investigación destaca la importancia de explorar las regiones profundas y remotas del planeta para encontrar especies desconocidas y aprender de su adaptación al entorno. Equipos similares continúan trabajando en distintas áreas del Atlántico Norte para evaluar la biodiversidad oculta en las capas más profundas del mar.