Descubren una enzima bacteriana que devora el plástico como el icónico Pac-Man

Científicos identifican una enzima capaz de descomponer ciertos tipos de poliésteres y penicilina, abriendo la puerta a nuevas soluciones contra la contaminación plástica y planteando conexiones sorprendentes con la resistencia a antibióticos.

Investigadores han dado con una enzima bacteriana con una habilidad única: descomponer plásticos sintéticos y antibióticos como la penicilina. Este hallazgo cobra gran relevancia, ya que arroja luz sobre posibles vínculos entre la digestión del plástico y la resistencia bacteriana a determinados fármacos.

Durante décadas, los residuos plásticos sintéticos se han acumulado en vastas áreas oceánicas, formando gigantescas islas de basura. Estos plásticos se fragmentan lentamente en microplásticos y nanoplásticos, materiales que son nocivos para el medio ambiente y que persisten debido a la falta de mecanismos biológicos eficientes para su descomposición rápida.

El equipo científico centró sus estudios en la bacteria Ideonella sakaiensis, conocida por colonizar superficies plásticas. En su investigación, lograron aislar y caracterizar una enzima con la capacidad de degradar poliésteres, uno de los principales componentes de muchos plásticos de uso cotidiano, así como penicilina, un antibiótico muy utilizado.

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Este descubrimiento no solo representa un paso significativo hacia el desarrollo de biotecnologías para la gestión y reciclaje sostenible de plásticos, sino que también plantea interrogantes sobre la relación entre la presencia de plásticos en el medio ambiente y la evolución de la resistencia bacteriana a ciertos medicamentos.

Según los científicos, esta enzima actúa de forma similar a la icónica figura del videojuego Pac-Man, «devorando» moléculas complejas y rompiéndolas en fragmentos más simples que pueden ser asimilados o neutralizados más fácilmente. Este mecanismo abre un camino prometedor para diseñar soluciones biológicas que ayuden a mitigar la crisis global de contaminación plástica.

A pesar de estos avances, los expertos insisten en que para hacer frente a la contaminación por plásticos no basta sólo con encontrar organismos capaces de degradarlos, sino que se requieren políticas integrales que fomenten la reducción de plásticos de un solo uso, el aumento del reciclaje y la transformación hacia materiales biodegradables.

La conexión descubierta entre la enzima degradadora de plásticos y la resistencia a antibióticos subraya además la complejidad de los ecosistemas microbianos y la necesidad de estudiar cuidadosamente las consecuencias ecológicas y médicas derivadas de la proliferación de residuos sintéticos en ambientes naturales.

Este avance abre una nueva ventana en la biotecnología medioambiental, ofreciendo esperanzas para combatir uno de los mayores problemas ambientales actuales a través de sistemas biológicos innovadores y sostenibles.

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