Madrid, 30 de junio de 2026.- El Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP) ha celebrado hoy en el Club Cámara Madrid el desayuno profesional “Talento sanitario: del bienestar a la sostenibilidad”, un encuentro que ha reunido a responsables de Recursos Humanos, talento y gestión de personas de organizaciones del ámbito sanitario, sociosanitario y asegurador para abordar uno de los grandes desafíos del sector: cómo atraer, desarrollar y fidelizar profesionales en un contexto de alta demanda asistencial, emocional y organizativa.
La jornada, organizada junto a metrodora FP, ha partido de una idea central: en salud, el bienestar laboral no puede entenderse como un beneficio accesorio ni como una responsabilidad exclusivamente individual, sino como una condición necesaria para sostener la calidad asistencial, reducir la rotación, reforzar el compromiso y construir equipos capaces de cuidar sin desgastarse.
Durante la apertura, Dario Assante, director general del IEPP, ha destacado la necesidad de situar el bienestar de los profesionales en el centro de la estrategia de las organizaciones. “Cuidar a quienes cuidan no puede depender solo del esfuerzo individual. En un sector sometido a una elevada presión técnica y emocional, necesitamos culturas organizativas capaces de prevenir el desgaste, generar entornos saludables y permitir que las personas desarrollen su talento y sus fortalezas”, afirmó.
El encuentro ha contado con la participación de empresas del sector comprometidas con el bienestar laboral como MAPFRE Salud, ASISA Vida Seguros, Amavir, Clece Mayores, Eurofins y Megalab, que han compartido una idea común: la necesidad de integrar el bienestar en los modelos de gestión del talento sanitario.
El punto de partida ha sido la presentación de los resultados del sector sanitario en el I Estudio sobre Burnout y Bienestar Laboral en España, elaborado por el IEPP. Durante su intervención, Juan Nieto, director académico del Instituto y coordinador de la investigación, ha subrayado que el burnout se ha convertido en uno de los principales riesgos psicosociales del sector y que su impacto ya no puede analizarse solo desde la salud individual, sino también desde la sostenibilidad de las organizaciones.
Según el estudio, el 56% de los profesionales sanitarios presenta indicios de burnout. Además, 4 de cada 10 profesionales declaran niveles altos de agotamiento emocional, 1 de cada 4 registra niveles altos de despersonalización y casi la mitad presenta niveles bajos de realización personal en el trabajo. El informe también identifica la soledad laboral como un factor relevante: el 33% de los profesionales sanitarios la experimenta de forma frecuente y, en puestos críticos como urgencias, salud mental o servicios generales sanitarios, este indicador supera el 60%.
Burnout sin tratamiento: un riesgo prevenible si se actúa a tiempo
Otro de los datos que refuerzan la urgencia de actuar es que el 51% de las personas con burnout no recibe tratamiento. Para el IEPP, esta realidad obliga a avanzar hacia modelos preventivos, capaces de detectar señales tempranas, actuar sobre las condiciones de trabajo y activar recursos de apoyo psicológico, liderazgo y acompañamiento dentro de las organizaciones.
“Los datos demuestran que el burnout no es una consecuencia inevitable del trabajo sanitario. Hoy sabemos qué factores aumentan el riesgo y cuáles protegen el bienestar de los profesionales. El siguiente paso es convertir ese conocimiento en decisiones de gestión que permitan construir organizaciones capaces de atraer, desarrollar y fidelizar talento”, ha señalado Nieto.
En este sentido, el estudio apunta a la importancia de actuar sobre factores protectores como el uso de fortalezas, el engagement, el propósito, las emociones positivas, la calidad de las relaciones y el diseño del puesto. La investigación muestra, por ejemplo, que el uso de fortalezas es una de las variables con mayor peso en la realización personal de los profesionales sanitarios, mientras que el compromiso con la tarea y el sentido del trabajo actúan como palancas clave para reducir el desgaste y reforzar la conexión con la profesión.
El debate ha continuado con una de las grandes palancas para responder a los retos del sector: la conexión entre formación y empleo como base para construir carreras profesionales sostenibles. Carmen Palomino, directora general de la Fundación Universidad-Empresa (FUE), ha defendido que el salto al mundo profesional no es solo una transición administrativa, sino un momento determinante en el que la persona empieza a construir su identidad profesional, su motivación y su vínculo con el trabajo.
Desde la experiencia de la FUE, Palomino ha subrayado que las prácticas y primeras experiencias en empresa deben diseñarse con intención: tareas con sentido, objetivos claros, feedback real y acompañamiento estructurado. También ha insistido en la importancia de cuidar a quienes acompañan, especialmente tutores y responsables de equipos, para que puedan detectar señales de desgaste, ajustar expectativas y convertir la experiencia formativa en una oportunidad real de aprendizaje y compromiso.
“Si queremos carreras más sostenibles, tenemos que empezar antes: en cómo diseñamos las primeras experiencias, en cómo acompañamos y en cómo damos feedback. Una práctica no es una estancia; es una experiencia que puede marcar la forma en la que una persona entiende su profesión y se proyecta dentro de una organización”, afirmó la responsable de la FUE.
Por su parte, Mercè Chacón, directora general de FP y Extensión Académica de metrodora Education, ha destacado el trabajo que el IEPP está desarrollando desde su área de empresas con metrodora FP, concretamente en el centro de Madrid-Río, a través de una metodología orientada a fortalecer los equipos, mejorar el clima laboral y favorecer una cultura de colaboración e innovación. En este contexto, ha subrayado la importancia de cuidar también a los técnicos sanitarios dentro de las empresas de salud, perfiles que, junto a médicos y enfermeros, sostienen gran parte de la atención diaria y pasan muchas horas en contacto directo con el paciente. “Cuidar el bienestar de estos profesionales es también cuidar la calidad de la formación, la empleabilidad de los futuros técnicos y la experiencia de los pacientes”, señaló.
La jornada ha concluido con el taller experiencial “Fortalezas en acción: el poder del equilibrio”, dirigido por Rocío Trillo, responsable de Programas de Inteligencia Emocional y del Área de Empresas del IEPP. A través de una dinámica participativa, los asistentes han trabajado en la identificación de sus fortalezas personales, el uso equilibrado de estas capacidades y la detección de posibles sobreusos que, en entornos de alta demanda, pueden contribuir al desgaste profesional.
Acerca del Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP)
Escuela con más de 17 años de trayectoria formando profesionales de alto nivel de especialización en el área del bienestar (psicología positiva, coaching de fortalezas, mindfulness y gestión emocional). A sus formaciones, por las que han pasado más de 20.000 alumnos, se suman sus servicios de terapia psicológica para particulares y su área para empresas especializada en bienestar laboral. Más información en https://www.iepp.es/