Durante años, la idea de establecer colonias humanas permanentes en la Luna ha capturado la imaginación tanto de científicos como del público general. Sin embargo, un factor fundamental para que estas colonias sean viables es el acceso a recursos esenciales, en especial al agua. Un estudio publicado recientemente por Martin Elvis y Jonathan McDowell, investigadores del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, arroja nuevas dudas sobre si hay suficiente agua en la Luna para mantener ciudades de gran tamaño en el futuro.
Se sabe que existen depósitos importantes de hielo en las regiones permanentemente sombreadas de los polos lunares. Estos depósitos, atrapados en cráteres que no reciben luz solar desde hace aproximadamente 4.000 millones de años, contienen agua que apenas se sublima debido a las bajas temperaturas. Los científicos estiman que podría haber hasta mil millones de toneladas de hielo en estos depósitos, aunque las cifras varían considerablemente debido a las limitaciones de las observaciones desde las órbitas lunares.
La gran pregunta que plantean Elvis y McDowell es si esa cantidad de agua sería suficiente para mantener a grandes comunidades humanas en la Luna. Según sus cálculos, los pequeños asentamientos o pueblos podrían mantener el suministro de agua durante mil años o más, siempre que alcanzaran una eficiencia de reciclaje de agua similar a la de la Estación Espacial Internacional, que ronda el 98%. Sin embargo, ciudades con una población de hasta un millón de personas podrían agotar esos recursos hídricos en apenas un siglo.
Este estudio, publicado en la revista Frontiers in Space Technologies en septiembre de 2026, considera que las regiones de sombra permanente en los polos lunares son insuficientes para un sostenimiento a largo plazo de poblaciones muy grandes. Incluso con un reciclaje eficiente del agua, se requerirían mejoras significativas en la gestión y en la tecnología para lograr una vida urbana sostenible a gran escala en la Luna.
Uno de los aspectos alentadores que destaca el informe es que la generación de energía no sería un problema para esas colonias. Aunque los cráteres donde se encuentra el hielo permanecen oscuros, sus bordes sí reciben luz solar, permitiendo la instalación de torres solares de gran altura capaces de generar aproximadamente tres gigavatios de electricidad, suficiente para alimentar las necesidades energéticas de un asentamiento lunar.
Sin embargo, el estudio alerta que el agua sigue siendo un recurso finito en este escenario. Para un millón de habitantes con una demanda anual de 500 toneladas de agua por persona, incluso con un 98% de recirculación, el suministro se agotaría en unas pocas décadas o, en el mejor de los casos, en un siglo. Esto representa un gran desafío para la idea de grandes ciudades lunares a largo plazo.
Además, investigaciones más recientes sugieren que la cantidad real de agua en la Luna podría ser mucho menor de lo estimado anteriormente. Algunos estudios señalan que podría haber hasta 30 veces menos hielo que el cálculo optimista de mil millones de toneladas. Por ejemplo, un análisis de 2022 estimó solo 34 millones de toneladas. De confirmarse estas cifras más bajas, la viabilidad de colonias extensas en la Luna se reduciría aún más.
En contraste, asentamientos más pequeños parecen más factibles y sostenibles con los recursos actuales. Según el modelo del estudio, una colonia de 100.000 personas podría disponer de agua suficiente para un milenio con el nivel de reciclaje existente, lo que hace más realista el establecimiento inicial de bases lunares que hoy en día plantea la NASA y otras agencias espaciales.
Ante este escenario, los investigadores sugieren varias posibles soluciones para ampliar la escala de las futuras colonias lunares: mejorar drásticamente la eficiencia del reciclaje de agua, adoptar técnicas innovadoras de agricultura vertical que reduzcan la necesidad hídrica, importar agua desde asteroides cercanos o descubrir depósitos de hielo en capas más profundas bajo la superficie del regolito lunar que todavía no han sido detectados.
En definitiva, aunque los avances en la exploración lunar han confirmado la existencia de hielo en los polos del satélite, los estudios indican que este recurso no es ilimitado y podría limitar el tamaño de las ciudades lunares futuras. La clave estará en el desarrollo tecnológico para la gestión del agua y en la continuación de las misiones que permitan un conocimiento más profundo y preciso de los recursos lunares. Por ahora, las ideas de ciudades grandes en la Luna permanecen en el horizonte lejano mientras las pequeñas colonias parecen más alcanzables y realistas.