El famoso cometa 1P/Halley, conocido simplemente como cometa Halley, entra en el sistema solar interior aproximadamente cada 76 años. Cuando se acerca al Sol, el calor provoca que pierda parte de su hielo, formada por una gigantesca mezcla de hielo, polvo y gas. En cada paso por el Sol, el cometa desprende una nueva corriente de residuos que se extienden a lo largo de su órbita, perdiendo alrededor de una milésima de su masa en su última aparición en 1986.
Sin embargo, la Tierra no sólo intersecta la órbita del cometa Halley una vez al año, sino dos. Esta doble intersección es la razón por la que el cometa Halley es responsable no sólo de una, sino de dos conocidas lluvias de meteoros anuales, una que se observa en mayo y otra en octubre, incluso cuando el cometa está lejos.
En mayo, con la lluvia de meteoros Eta Acuáridas, la Tierra atraviesa los restos frescos que el cometa dejó tras salir del interior del sistema solar. Seis meses después, en octubre, nuestro planeta se cruza nuevamente con la órbita de Halley, esta vez encontrándose con fragmentos descendientes del cometa que se queman en nuestra atmósfera produciendo la espectacular lluvia de meteoros Oriónidas.
Para aclarar su pronunciación correcta, el nombre ‘Halley’ se dice como ‘Hali’, rimando con ‘valle’. Esta confusión procede en parte del famoso grupo musical de los años 50, Bill Haley & the Comets, que popularizó otra versión.
El legado de un cometa milenario
El cometa Halley ha orbitado el Sol incontables veces durante milenios, dejando tras de sí una pista de fragmentos en su trayectoria. Por eso, no es necesario que el cometa esté próximo a la Tierra para que observemos las lluvias de meteoros. Cada vez que nuestro planeta cruza la órbita de Halley, partículas menores que un grano de arena impactan en nuestra atmósfera y se transforman en destellos brillantes visibles desde la Tierra.
Los diagramas orbitales muestran claramente cómo la trayectoria del cometa atraviesa la órbita terrestre en dos puntos distintos del año, haciendo posible a su vez dos lluvias distintas de meteoros. En mayo ocurre la Eta Acuáridas mientras que en octubre es el turno de las Oriónidas.
Los puntos radiante de las lluvias
Aunque no es necesario conocer los puntos radiante para disfrutar de una lluvia de meteoros, estos puntos indican el área del cielo desde donde parece surgir la lluvia. El radiante de las Oriónidas se encuentra cerca del garrote levantado de la constelación Orión, cerca de la brillante estrella Betelgeuse. Por otro lado, las Eta Acuáridas parecen originarse cerca de la constelación Acuario, en torno a la estrella Eta Acuarii.
¿Dónde está ahora el cometa Halley?
El cometa Halley se encuentra muy alejado actualmente, habiendo alcanzado en diciembre de 2023 su punto más lejano al Sol, situado a unas 35,3 unidades astronómicas —más de 5.200 millones de kilómetros—, una distancia que sobrepasa notablemente la órbita de Neptuno. La última vez que llegó a su perihelio, el punto más cercano al Sol, fue en 1986 y volverá a hacerlo en 2061.
A pesar de su lejanía, su órbita está llena de pequeños fragmentos y polvo que crea las lluvias de meteoros cuando son interceptados por la Tierra dos veces al año, en primavera y otoño.
Más cometas y sus lluvias de meteoros asociadas
El cometa Halley no es la única fuente de lluvias de meteoros. Otros cuerpos cometarios y algunos asteroides también generan estas maravillas celestes. Por ejemplo, tres objetos producen dos lluvias cada uno: el cometa Halley, el asteroide 2004 TG10 que origina las Tauridas del Norte y está asociado al complejo Taurid, y el asteroide 2003 EH1 responsable de las Cuadrántidas, ligado al complejo Machholz.
A continuación se presenta un resumen con las lluvias más conocidas, sus cuerpos progenitores, fechas pico y periodos orbitales:
| Lluvia de meteoros | Cometa o asteroide progenitor | Fecha máxima | Periodo orbital (años) | Perihelio (UA) | Afhelio (UA) |
|---|---|---|---|---|---|
| Cuadrántidas | 2003 EH1 (asteroide) | 4 de enero | 5,52 | 1,19 | 5,06 |
| Líridas | Cometa Thatcher (1861 G1) | 22 de abril | 413 | 0,92 | 110 |
| Eta Acuáridas | Cometa Halley | 5 de mayo | 75,3 | 0,59 | 35,3 |
| Delta Acuáridas | Cometa 96P/Machholz | 30 de julio | 5,28 | 0,12 | 5,94 |
| Perseidas | Cometa 109P/Swift-Tuttle | 13 de agosto | 133 | 0,96 | 51,2 |
| Dracónidas | Cometa 21P/Giacobini-Zinner | 8 de octubre | 6,62 | 1,04 | 6,01 |
| Oriónidas | Cometa Halley | 21 de octubre | 75,3 | 0,59 | 35,3 |
| Tauridas del Sur | Cometa 2P/Encke | 5 de noviembre | 3,30 | 0,33 | 4,11 |
| Tauridas del Norte | 2004 TG10 (asteroide) | 12 de noviembre | 3,34 | 0,31 | 4,16 |
| Leonidas | Cometa 55P/Tempel-Tuttle | 17 de noviembre | 33,2 | 0,98 | 19,69 |
| Geminidas | 3200 Phaethon (asteroide) | 14 de diciembre | 1,43 | 0,14 | 2,40 |
| Úrsidas | Cometa 8P/Tuttle | 22 de diciembre | 13,6 | 1,03 | 10,38 |
Asteroides como fuentes inesperadas
Tradicionalmente, se creía que las lluvias de meteoros provenían exclusivamente de cometas activos, pero el descubrimiento de asteroides que generan lluvias ha cambiado esta idea. Asteroides como 2003 EH1 y 3200 Phaethon están asociados a las lluvias Cuadrántidas y Gemínidas respectivamente.
Existen varias explicaciones para esto: quizá estos asteroides fueron cometas activos en el pasado que dejaron residuos detrás de sí; o tal vez son fragmentos de cometas que se separaron y ahora siguen órbitas distintas; o incluso pueden estar todavía expulsando material, como en el caso reciente del asteroide Bennu, que fue observado liberando polvo hacia el espacio.
El espectacular legado del cometa Halley
En definitiva, el cometa Halley no solo sigue fascinándonos con su retorno cada varias décadas, sino que también nos regala dos ocasiones anuales para observar lluvias de meteoros que iluminan nuestro cielo. Las Oriónidas en octubre y las Eta Acuáridas en mayo son recordatorios brillantes de este antiguo viajero del sistema solar. Además, la diversidad y complejidad de cuerpos pequeños como cometas y asteroides enriquecen profundamente nuestro conocimiento sobre las lluvias de meteoros y el sistema solar.